Educar para la alegría

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10 de junio de 2016

Debate CTS: Por Carolina Jiménez Pizarro y Mario Toboso Martín
Coordinadora Internacional de la Red Iberoamericana de Estudios Sociales sobre Discapacidad (RIESDIS) y Departamento CTS del Instituto de Filosofía (CSIC), España.
Hoy en día, en nuestro contexto geográfico iberoamericano vemos cómo se manifiesta una vulnerabilidad socioeconómica importante de diversos colectivos sociales, a raíz de la crisis económica y por las condiciones históricas desfavorables en América Latina.

Nos interesamos aquí por el caso particular de las personas con discapacidad. La gran mayoría de ellas viven condiciones de exclusión social y pobreza. Padecen falta de acceso a la educación y al empleo, lo que condiciona sus posibilidades de desarrollo personal, integración y participación social. Afrontan, además, otras situaciones discriminatorias, como la reproducción de prejuicios y estereotipos negativos hacia ellas en los medios de comunicación, que dificultan, aún más, su inclusión social (1). En materia de educación, es necesario tener en cuenta que la ‘integración’ de estudiantes con discapacidad en un centro ordinario no es sinónimo de ‘educación inclusiva’. No basta con que las niñas y los niños con discapacidad puedan sentarse en un aula general. Es perentorio que cuenten con oportunidades reales de desarrollo a lo largo de toda su trayectoria educativa y vital, para lo cual resulta imprescindible la presencia de profesionales de apoyo y de las figuras orientadoras necesarias.

El avance hacia la educación inclusiva muestra signos de estancamiento, debido a la paralización del proceso en dos modelos previos: la educación integrada y la educación segregada. El agotamiento de reiteradas políticas específicas de integración debería dejar paso a un compromiso decidido y continuo con la inclusión, basado en el análisis crítico de los problemas y en el desarrollo de buenas prácticas en educación inclusiva, susceptibles de ser transferidas entre los países de la región, para que se establezcan como pautas de actuación (2).

Las políticas para la educación inclusiva deben ser políticas sistémicas que atiendan a todos los componentes del sistema educativo. Resulta crucial formar adecuadamente al personal docente, tanto de enseñanza primaria como de secundaria, y al profesorado universitario, en una mirada que otorgue valor a la diversidad, con una connotación positiva, y que posibilite la pluralidad de experiencias de vida, enriqueciendo así los entornos de aprendizaje (3). Asimismo, es necesario orientar a las madres y padres, pues a menudo afrontan situaciones educativas de sus hijas e hijos que no saben cómo resolver, a falta de las herramientas prácticas y conceptuales necesarias. También hay que preparar de un modo específico a otros agentes educativos presentes en las escuelas: no hay que descuidar al personal administrativo y paradocente, quienes desempeñan un papel esencial ante las situaciones conflictivas que se suscitan en las aulas y en los patios escolares, y son figuras clave en la prevención de la hostilidad hacia las niñas y los niños considerados diferentes por motivos de discapacidad, raza, etnia u otros.

Al mismo tiempo, se debe pensar la educación inclusiva de manera situada, tratando de mejorar el contexto local como estrategia para avanzar hacia cambios más globales. Cada zona geográfica de Iberoamérica es única, y urge crear estrategias de trabajo e intervención que reconozcan su singularidad específica, así como la diversidad del conjunto. Identidades múltiples en un contexto diverso. Esta es una labor que no debe circunscribirse sólo a la escuela (4). Hay que implicar a las instituciones del barrio en que estén insertos los centros educativos, a las juntas de vecinos, a las empresas ubicadas en el entorno, a las bibliotecas y a los centros comunitarios o culturales. Una escuela que se sitúa y trabaja en red con las organizaciones vecinas de la sociedad civil tiene mayores posibilidades de éxito en el logro de una educación inclusiva, pues se están promoviendo en lo cotidiano prácticas de aceptación de la diferencia, de convivencia e intercambio con lo distinto, otorgando a ello una connotación positiva. Como resultado se genera una sinergia transformadora que socava la lógica que estigmatiza y discrimina lo diferente, que lo considera inferior, anormal, extraño o que debe ser ocultado.

Si algo caracteriza a la región iberoamericana es, precisamente, su diversidad. No sólo étnica, sino también cultural y lingüística. Siendo el portugués y el español las lenguas mayoritarias que compartimos, merecen consideración también las lenguas y las culturas de los pueblos originarios americanos que aún se mantienen y enriquecen la vida social. La cuestión clave es cómo gestionar y poner en valor esta diversidad y riqueza.

La gestión de la diversidad en unos escenarios cada vez más globales, se plantea hoy en día como un gran reto social, pues si en el diseño y puesta en marcha de todos los entornos y espacios sociales, como el entorno educativo, no se atiende a esta diversidad, se producirán desigualdades en las posibilidades de participación social de las personas y colectivos que resulten discriminados en el acceso y uso de los mismos. Por ello, la gestión del riesgo de exclusión de esos colectivos sociales, como las personas con discapacidad en el entorno educativo, debe basarse en la gestión de la diversidad ligada al desarrollo de tales procesos de diseño, ya se trate de entornos y espacios sociales, artefactuales, tecnológicos, etc. Por su orientación y objetivos, planteamos que estos análisis podrían constituir una línea específica de estudios sobre “ciencia, tecnología y diversidad” (estudios CTD), dentro del marco general de los estudios sociales sobre ciencia y tecnología, o estudios CTS, orientados a la gestión de la diversidad.

En el proceso de formación de los profesionales de la educación que se encargarán de apoyar al estudiante con discapacidad, es necesario emplear nuevas metodologías de trabajo e introducir y mantener programas de formación, actualización y perfeccionamiento. Para una correcta escolarización, el profesorado debe recibir formación permanente sobre las características del alumnado con discapacidad al que va a impartir clase y sobre la mejor forma posible de atender a todos los alumnos. Las considerables diferencias entre países, en cuanto a la calidad de la formación de los profesionales de la educación, en materia de discapacidad y atención a la diversidad, y la falta de herramientas conceptuales de los padres, que les permitan comprender tal situación de sus hijas e hijos, o sus compañeros en el aula, complejizan la gestión de la diversidad en los centros educativos. Por estos motivos, proponemos la formación de los distintos agentes implicados en la educación inclusiva, de acuerdo al denominado “modelo de la diversidad” (5).

Este modelo nace recientemente en nuestra región, como una extensión del llamado “modelo social de la discapacidad”, elaborado en el ámbito anglosajón a partir de los años 70 (6), en el campo disciplinar de los “estudios sobre la discapacidad” (disability studies). En el modelo social los principios fundamentales son la capacidad de las personas y su posibilidad de aportar a la sociedad. En el modelo de la diversidad son la dignidad humana y la diversidad. Propone, además, el concepto de “diversidad funcional”, en lugar de discapacidad, como expresión positiva de esta situación vital inherente a la vida humana, y la aceptación de la diversidad funcional como una más de las diversidades que conforman y enriquecen la humanidad (género, raza, orientación sexual, religión, nacionalidad). Aboga por el reconocimiento de la plena dignidad en la diversidad funcional, basada en dos ideas o valores fundamentales: dar el mismo valor a las vidas de todos los seres humanos, sea cual sea su diversidad funcional, y garantizar los mismos derechos y oportunidades a todas las personas.

Si la trayectoria educativa y vital de las personas con discapacidad queda interrumpida, esto tiene consecuencias negativas notables. De acuerdo a lo anterior, planteamos la posibilidad de reflexionar e intervenir desde una nueva perspectiva: los estudios sobre ciencia, tecnología y diversidad (estudios CTD), que consideramos situados en el espacio de intersección entre los estudios de ciencia, tecnología, y sociedad (estudios CTS) y los estudios sobre la discapacidad (disability studies). Al respecto, pensamos que el pluralismo axiológico de los estudios CTS tiene en cuenta un conjunto amplio de valores, sociales y éticos, lo cual permite dar entrada a cuestiones como la discapacidad y considerar las prácticas científicas y tecnológicas implicadas en la gestión de la diversidad, resultado de la presencia del alumnado con discapacidad en el ámbito educativo.

Ésta es, pues, una propuesta en torno a la transferencia de prácticas y conocimientos, y acerca de cómo entendemos que una cierta transdisciplinariedad de ámbitos científicos puede generar nuevos horizontes de posibilidad para la educación inclusiva en la región iberoamericana. Nos basamos en la postura crítica de los estudios CTS, en combinación con los nuevos estudios sobre la discapacidad derivados del modelo de la diversidad, para proponer los estudios de ciencia, tecnología y diversidad como una nueva perspectiva desde la que poder pensar, quizá, una educación efectivamente inclusiva en Iberoamérica

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Ivonne Fabiana Ramírez., César Maldonado S., Richar Villacorta G.1ro de mayo de 2017

Universidad de San Francisco Xavier de Chuquisaca – Comunidad de Educadores para la Cultura Científica 

Se dice que los primeros 1000 días del niño (UNICEF, 2015) son determinantes para su vida futura, lo que supone que durante el proceso de formación profesional las ciencias deben conversar e interactuar sobre salud, educación, economía, medio ambiente, socialización, apego, visión de mundo, significaciones y sentidos que no sólo emergen de la madre o la familia como unidad, sino del colectivo comunitario.

Introducción

La formación universitaria desde la parcelación de la ciencias (Morin, 2002) demarcado la forma de intervenir en la salud, la educación, la socialización, el apego del niño, desde las ciencias médicas, las ciencias del comportamiento, la psicología, la pedagogía, las ciencias de la educación y otras, estableciendo fronteras que se erigen como muros que impiden a los estudiantes desarrollar una mirada desde la globalidad del niño y la complejidad del medio donde está inscrito.

Las definiciones tradicionales delo que es la familia “funcional”, para citar un ejemplo, son teorizadas y las más de las veces no se aplican a la realidad, los procesos de pobreza, desertificación y migración de las familias hacia un nuevo hábitat han mostrado que hay necesidad de reformular nuestras “recetas” y pensar en los niños del año 2050.

La problemática de la salud, para citar otro ejemplo, es vista desde la biomedicina del continuo de la vida en Bolivia, y aún tiene muchos desafíos, pues debe superar el modelo biologicista y patogénico donde se consideren la inclusión de “variables” socioeconómicas, culturales, medioambientales y de otras índoles, de manera que los equipos de salud sean más integrales, vale decir transdisciplinarios.

La Universidad, en vez de alejar de la realidad, para impartir una especialidad aislada, debería atender el proceso de incorporación y de diálogo de la ciencias que intentan encargarse de solucionar los desafíos que la realidad ofrece y de plantear soluciones dialogadas, integrales que pasen por la interacción entre las distintas especialidades. Esto es, que la universidad no aísle al especialista, sino que lo incorpore al mundo de la interacción.

La visión de mundo, significaciones y sentidos emanan desde la madre o la familia como unidad, del colectivo comunitario. El niño se piensa y se proyecta, se practica desde la experiencia previa, las visiones e ideales que la comunidad y la familia ya practican. La naturalización de los sentidos, junto a la imposición de ellos fue postulado por Foucault (1976) desde la perspectiva de poder. El niño, por su educación y socialización, devienen a medida de lo que se le inculca. Si la educación no los postula comunitarios, lo que lleguen a ser será la práctica de su parcialidad y de su mundo escaso, concebido como totalidad. La socialización en comunidad, por tanto, puede ser el primer paso para el diálogo y la transdisciplinariedad.

¿Hacia dónde va la formación para la atención de los niños en el año 2050?

Las ciencias deben dialogar y discutir la problemática de la mortalidad infantil y la salud materno infantil y para ello, sin duda la Universidad debe ser ese gran escenario donde se debatan estos temas, pero además donde se geste el cambio en el proceso formativo en los futuros decisores de políticas públicas sobre las infancias.

Los objetivos 4 y 5 del milenio expresados en la declaración de la Cumbre de las Naciones Unidas (2000) hacen parte de lo que se ha denominado el binomio madre-niño, no deja de tener relación con los objetivos 1, 2, 3, 6, 7 y 8 que forman parte de la problemática en países como Bolivia, donde muchas veces la multicausalidad para los objetivos de análisis de este artículo radican en los anteriores. A 17 años de su promulgación, continúan siendo un desafío como lo son para la agenda patriótica del estado plurinacional de Bolivia.

Tabla 1. Los 8 objetivos del milenio (NACIONES UNIDAS, 2000)
1. Erradicar la pobreza extrema y el hambre
2. Lograr la enseñanza primaria universal
3. Promover la igualdad entre los sexos y el empoderamiento de la mujer
4. Reducir la mortalidad de los niños menores de 5 años
5. Mejorar la salud materna
6. Combatir el VIH/SIDA, la malaria y otras enfermedades
7. Garantizar la sostenibilidad del medio ambiente   
8. Fomentar una alianza mundial para el desarrollo

Cuando se trata de hablar sobre el crecimiento y mejora de la sociedad actual, se ha repetido muchas veces, primero los niños, y ahora escuchamos decir primero los adultos, al parecer se trata de que hay varios primeros, se trata de priorizar el diálogo transdisciplinar, rompiendo las fronteras entre de enseñanza y aprendizaje de las ciencias y entretejiendo la salud con la educación, la salud con el medio ambiente, la salud desde la pobreza y la inequidad, la educación y la pobreza, la educación y el medio ambiente y así retomar el curso dialógico, recursivo y hologramático del tema.

Estudios anteriores en universitarios de las diferentes ciencias ha mostrado que los del área de salud y educación no se interesan en temas relacionados con la tecnología y la economía, lo que denota la influencia de la mirada parcelada de la academia como muestran estudios anteriores (Ramírez, Maldonado, Villacorta; 2016). Y es la misma sociedad la que respalda estas nuevas prácticas, pues si hablamos de la influencia de la academia es relativamente nueva en relación a la forma de abordaje más multidisciplinario que tenían los no académicos, empíricos cuya mirada de mundo era más integral y compleja al momento de abordar la salud y educación del niño, donde la familia era comunitaria además.

Conclusiones

  • Los niños del mañana podrán jugar felices por las plazas, si los docentes del hoy enseñan a los futuros profesionales a trascender las fronteras de su ciencia para pensar más en éstos que en el conocimiento, en el niño más que en el diagnóstico.
  • Niños que puedan ser mejores que la generación que la precede debido a que conocen más y aceptan más a los demás, atraen mentes y especialidades diversas y saben dialogar con ellas. Que sepan practicar su realidad local y universal en una suerte de concierto con conciencia.
  • La educación que no vele por el otro, lo diverso y el diverso será una que siga repitiendo los sistemas de parcelación y especialización practicadas sin diálogo ni comunicación entre ciencias desde la integralidad, su comunidad y su felicidad y armonía.
  • Una educación que no sea creativa, desafiante, crítica ni innovadora seguirá perfilando ideales que no condicen con la realidad que desafía ni con la utilidad que debe darse a la ciencia y a la tecnología para resolver los asuntos más urgentes y que beneficien a todos los niños del año 2050.

15 de febrero de 2017

Fuente: Blanca Ruby Orozco Mera. Santiago de Cali, Colombia. IBERCIENCIA. Comunidad de Educadores para La Cultura Científica

Pensar el proceso del quehacer pedagógico en el día a día implica un ejercicio de cuestionamiento sobre el qué, el cómo y el para qué contribuir desde la ciencia, por lo que el maestro, la maestra y todo actor interdisciplinar del proceso educativo debe asumir que todo emisor esta tan consciente de su acción, que su expresión comunicativa siempre la da a conocer como verdad.

Acción pedagógica que exige el uso las diferentes relaciones siguiendo una lógica de equivalencia al hacerlo, asumiendo que es el receptor quien recibe aceptando como verdadero o falso el contenido de la pauta comunicada y da paso a las dinámicas de producción de conocimiento y al sentido que ésta debe tener en los procesos pedagógicos generados por los actores en ámbitos educativos.

“La expresión comunicativa que trasciende en formación de pensamiento crítico, es respuesta a la creación de capacidades para el aprendizaje permanente, la investigación, la innovación y la creatividad. Se promueve así, mentes activas y científicas, se fortalece el hábito del ejercicio del razonamiento, el pensamiento lógico, la detección de falacias, la curiosidad intelectual por el saber y la resolución  de problemas. Forma capacidades para la duda y el cuestionamiento permanente con base en argumentos y razones fundamentadas científicamente”. (Patiño, 2010).

La comunicación genera información a cuestionar  y exige procesos de inferencia atendiendo la diferencia entre la opinión y el hecho, procesos más complejos en cuanto a la organización y evaluación de la información.

Priestley, (1996), plantea que comparar y constatar consiste en examinar los objetos con la finalidad de reconocer los atributos que los hacen tanto semejantes como diferentes, contrastar es oponer entre si los objetos o compararlos haciendo hincapié en sus diferencias.

En procesos valorativos ante actos educativos desde inferencias, comparaciones contrastaciones se da paso a la habilidad de la formulación de hipótesis planteando posibles hechos o consecuencia sobre casos hipotéticos viables de cuestionar y analizar contextualizando, haciendo uso adecuado de la aceptación interdisciplinar, direccionando el valor agregado de atender y responder a y con la integralidad del conocimiento y por ende de la actividad científica a la cual pertenece el educando y todo actor del ámbito pedagógico.

En la actividad científica cabe distinguir dos aspectos: el descriptivo (escrutinio y descubrimiento de hechos) y el teórico (construcción de hipótesis y teorías).

La construcción teórica predice acontecimientos o resultados experimentales y explica hechos ocurridos. Como el descubrimiento y la descripción de hechos no pueden aislarse conceptualmente de las correspondientes teorías científicas, no se puede ocultar la estrecha correlación entre la descripción de los acontecimientos y la formación de conceptos científicos.

Esto lleva a introducir un nuevo proceder en la enseñanza, a partir de la problematización de la práctica pedagógica, y la generación de espacios de reflexión en donde se aborde la pregunta por la ciencia, las dinámicas de producción de conocimiento y el sentido que ésta debe tener en el ámbito educativo.

El pensamiento crítico es propositivo, razonado, y dirigido hacia un objetivo.

Está  implicado en la solución de problemas, formulación de inferencias, cálculo de probabilidades, y toma de decisiones.

Al pensar críticamente, se evalúa no sólo el resultado de los procesos de pensamiento –que tan buena decisión o resolución de un problema, sino que también implica evaluar el proceso de pensamiento – el razonamiento que lleva a la conclusión o la clase de factores que han llevado a una decisión.

Por tanto, al decir de Halpern,1998, el pensamiento crítico implica evaluación o juicio.

Consecuente con lo anterior, es acertado resaltar que cualquier intento por resolver los problemas del ámbito educativo conlleva una reflexión sobre la relación compleja que se establece entre el saber disciplinar y los procesos educativos, ya que los modos de asumir y entender el conocimiento se vinculan con el quehacer pedagógico re significando el modo de entender el conocimiento frente a eventos interdisciplinares.

El ser humano pertenece a un mundo integrado, al cual responde en el día a día y para el cual debe ser orientado con expresiones comunicativas veraces y que le permitan entender la ciencia siendo miembro de un ambiente natural que le da vida.

 

Ernesto Ezequiel Angulo Julio7 de julio de 2016

Panamá, República de Panamá
IBERCIENCIA: Comunidad de Educadores para la Cultura Científica
El desarrollo sostenible proviene de un esfuerzo conjunto realizado por cada miembro de la sociedad. Es un deber educativo formar estudiantes en los caminos del trabajo en equipo, en el ámbito de la interdisciplinariedad y el desarrollo sostenible de nuestra sociedad.

La formación de estudiantes democráticos, íntegros y participativos es imperante para el desarrollo de nuestra sociedad. No podemos pensar en desarrollo sin procurar un trabajo integrado de las diferentes disciplinas y campos de estudio apuntando siempre hacia el progreso comunitario. Los seres humanos no somos islas por lo que debemos aunar esfuerzos cada uno desde nuestras fortalezas y conocimientos para recorrer exitosamente el camino del tan necesitado desarrollo sostenible que al final representa desarrollo y la igualdad social.

Por ello debemos amalgamar en nuestras escuelas las ciencias exactas, las naturales y las sociales en proyectos vinculados que propongan retos que seguro nuestros estudiantes enfrentarán en su vida futura. Sin importar su bachillerato o área de estudio siempre habrá en cada grupo de trabajo estudiantes con habilidades y fortalezas diversas. Este trabajo en equipo permitirá distribuir funciones que emularán las responsabilidades futuras que los estudiantes enfrentarán permitiendo que cada uno aporte desde sus puntos fuertes apoyándose en los demás cuando tenga que lidiar con sus puntos débiles y viceversa.

Este proceso de integración de materias puede iniciarse con materias de un mismo departamento a fin de facilitar la organización y coordinación de los proyectos. El coordinador del departamento, dada su experiencia y estudios, podrá proponer, coordinar y supervisar proyectos que involucren más de una materia de su departamento. Una vez lograda esta fase, se procede a integrar materias de otros departamentos que contribuyan al logro del proyecto.

Dependiendo de las metas trazadas por cada centro educativo se van integrando otras materias hasta llegar al máximo posible de manera que se logre una experiencia completa por parte del estudiante en la solución de situaciones combinando tantos aprendizajes como sea posible enfrentando así los retos que tendrá que resolver durante su vida personal, familiar, social y profesional. Esto promueve el aprendizaje integral así como la posibilidad de gestionar integralmente situaciones reales o simuladas que lo prepararán para su vida futura.

Para esto se debe organizar un organismo gestor de este proceso que bien podría ser un consejo de coordinadores de departamento para integrar eficientemente los proyectos con una orientación tal que garantice el desarrollo de habilidades y destrezas que motiven la solución de situaciones reales en un ambiente de trabajo en equipo buscando siempre la integración en beneficio del desarrollo comunitario. Esto por supuesto involucra el uso de casos reales o simulados que tan bien hemos aprendido a utilizar en esta comunidad.

Educamos estudiantes para la vida, no para obtener calificaciones. Por ello es vital enfrentarlos con situaciones que los preparen para las decisiones con las que lidiarán en un futuro. Recordemos que procuramos siempre un aprendizaje integral que promueva valores y principios éticos y morales formando ciudadanos responsables y comprometidos con la sociedad que sean capaces de promover un desarrollo social integral y sostenible.

Mediante el desarrollo de casos (reales o simulados que bien pudieran suceder) que integren diferentes materias y principios pnemos en contacto a los estudiantes con las situaciones que enfrentarán en su futura vida. Estos aprendizajes deben servirle, como mencioné anteriormente, para el desarrollo de su vida personal, familiar, social y profesional. Todo ello con miras a preparar ciudadanos proactivos decididos a promover cambios sociales que favorezcan al entorno en su conjunto y promulgue por un desarrollo integral de nuestras comunidades.

En un próximo escrito me dedicaré a apuntar las áreas a considerar adicional a los aspectos académicos involucrados en cada área de estudio.

 

 

27 de marzo de 2016

Lcda. Claudia Rosalía Correa, PhD. Argentina
IBERCIENCIA. Comunidad de educadores para la Cultura Científica
La presente nota pretende evidenciar la actualidad del conglomerado social, su vinculación global y su necesidad de compartir espacios académicos virtuales interdisciplinarios generando redes de conocimiento.

Los libros en formato físico de a poco han sido suplantados por los archivos digitales, los diarios han volcado su atención a construir ediciones en línea con una constante actualización. En síntesis, el papel fue cambiado por los ceros y los unos.

Y es que la forma en la que se están dando las cosas en la humanidad es motivo de peso para que los más grandes sociólogos, filósofos, economistas, juristas y políticos a nivel mundial se pongan a pensar en la elaboración de modelos a seguir por la colectividad.

Para esto, es preciso recordar que los términos “globalización” e “internacionalización” no son sinónimos, ya que la internacionalización es un fenómeno que desde hace muchos años atrás se ha dado, algo completamente distinto a la globalización, que es un suceso en plena vigencia, apogeo y crecimiento.

Es ese avance en todos los ámbitos humanos que produce el desarrollo científico y sobre todo a nivel de la investigación, donde en la actualidad los procesos interdisciplinarios benefician sincrónicamente el trabajo en diversas áreas educativas. Es a través de estos tratamientos que los estados desarrollan actividades en sincronía multiregional para lograr conectarse con otros espacios académicos a nivel mundial.

Donde la globalización de aquel “estado – nación”, “estado imperialista”, “estado centralista” es ya una cosa del pasado, es una especie condenada a desaparecer, puesto que el mundo entero y sus postulados socioeconómicos, sociopolíticos, científicos y tecnológicos apuntan hacia la creación y desarrollo de estados descentralizados, independientes y universales.

Sobre estos aspectos Ianni manifiesta que un avance infinito en la praxis de la Ciencia, sobretodo en su rama social, dejará de ser exegética, para pasar a ser metateórica; es decir que terminará por desapegarse un poco de los postulados clásicos de las tesis, y convertirlos en praxis, para que su efectividad llegue a ser adjetiva y genere cambios reales, que no queden simplemente en lirismos. Y de esa manera se logrará un contundente desarrollo social, y por ende, económico.

Esas fases del desarrollo económico que conoció el mundo, ahora cuentan con un nuevo elemento: La tecnología.

En el génesis social, la aplicación de la investigación científica trae aparejado nuevas perspectivas que triangulan una relación entre ciencia, desarrollo y conocimiento científico.

Este cambio sustancial interviene en la constante búsqueda de soluciones tecnológicas a problemas humanos, donde en la actualidad lo interdisciplinario es un reto constante para evitar lo monodisciplinar.

Por lo que lo epistemológico va de la mano de una búsqueda vinculada a como la naturaleza de los problemas que se plantean en el marco de la investigación se solucionan.

Es en estos tópicos dialógicos que el análisis, la comprensión y la interpretación desarrollan un aporte significativo de cada disciplina para que en su interpenetración se pueda desarrollar un lenguaje transversal que comparta una metodología común y que permita un resultado académicamente posible y sobre todo susceptible de ser comunicado a nivel científico.

Desde esta perspectiva metodológica lo procesual articula un trabajo en red que evidencia diversos aspectos: un objeto común de estudio, relaciones entre método, proceso y disciplinas. Esto enriquece el análisis planteado por los investigadores de las diferentes ramas de estudio, quienes legitiman con sus análisis las hipótesis de trabajo de una manera efectiva y sinérgica.

En síntesis la indagación investigativa desde lo interdisciplinar debe integrar un equipo de trabajo abierto, con lógicas diversas que permita un feedback de saberes, para de esta manera crear una oportunidad para que todos los integrantes se permitan un aprendizaje de la realidad y de su impacto en los multicontextos.

La velocidad es en nuestros días un estilo de vida social y la globalización su bandera. Celeridad es sinónimo de eficiencia, de hacer las cosas bien, y esta forma vertiginosa de vivir ha convertido a la población en seres dependientes a “estar conectados” para no terminar alineados y perderse o quedar atrás en los nuevos desafíos del arte de investigar.

La autopista global, a pesar de estar “muy transitada” por todas las ciencias y de haber dejado a un lado la interdisciplinariedad para formar parte de una transdisciplinariedad, es –y por mucho- la única y mejor alternativa para aprender, conocer y exponer todos y cada uno de los avances que en la investigación se están dando.

 

11 de marzo de 2016

Gabriela Gilardi Paisal – Paysandú-Uruguay-IBERCIENCIA. Comunidad de Educadores para la Cultura Científica
Trabajando en un liceo público de educación media llegamos a la interdisciplinariedad aunando la curricula, los deseos de los alumnos y el interés del centro educativo en conmemorar los 25 años de existencia, de esa forma se concretó la correcaminata “los 3K del 3” en la cual participaron alumnos, docentes, familiares e integrantes de la comunidad, así como el gobierno departamental y organizaciones no gubernamentales; porque pensamos que al generar concientización sobre los factores de riesgo cardiovasculares y generar hábitos saludables que tiendan a prevenir los mismos estaremos universalizando los derechos humanos.

Como docentes de biología, forma parte de la curricula la educación para la salud; en pos de ello un grupo de profesoras nos introducimos en el camino de la interdisciplinariedad tomando como eje la salud cardiovascular, ya que en Uruguay las afecciones cardiovasculares ocupan el primer lugar dentro de las enfermedades crónicas con el mayor número de mortalidad anual según el instituto Nacional de Estadística (2012).

Nuestros objetivos se centraron en la educación para la salud reconociendo factores de riesgo, promoviendo la actividad física y el trabajo en conjunto con actores sociales y políticos para realizar la actividad; además de recolectar insumos para realizar aproximación a estudios epidemiológicos sobre la salud cardiovascular de la comunidad educativa.

El trabajo se realizó durante todo el año en las áreas específicas y se incrementó en la semana del 28 de setiembre al 2 de octubre de 2015, en la cual se coordinó con diferentes áreas.

Para el abordaje de factores de riesgo modificables asociados a las enfermedades cardiovasculares se consideraron la obesidad, diabetes mellitus, hiperlipidemia e hipertensión arterial también fueron mediadores en la interdisciplinariedad.

Dentro de la metodología se realizaron actividades entre las cuales se trabajó desde diferentes ópticas ésta temática y contribuyó a la formación integral del alumno; aunque ellas no todas fueron capaces de concretarse como fue el caso del diseño de chalecos identificatorios para los participantes y que se trabajó con el taller de diseño del Espacio Curricular Abierto, instancia donde se trabaja en un espacio libre, creativo y dinámico atendiendo los intereses de los alumnos y siguiendo sus dinámicas, en el participaron un grupo de alumnas que diseñaron los chalecos; aunque lamentablemente no llegó a concretarse debido a dificultades económicas pero no por falta de iniciativa.

Las ideas siempre son muchas pero no todas son capaces de aterrizar y alcanzarse, un tropezón no es caída; se recalculó, replanificó y persistieron firmes aquellas pautas fundamentales y que hicieron a la esencia de la actividad en total; en éste sentido fue muy enriquecedor para los jóvenes pero también lo fue mucho para los adultos que participamos en esto, que nos obligó a salir de nuestras aulas y nos llevó a dejar nuestro territorio infranqueable, bajar nuestras defensas y abrir las puertas dejando la seguridad de lado y negociar y recordar que otras formas también son buenas y válidas .

Más allá de la preparación física de los alumnos dada en educación física que también promovió la participación en diversos campeonatos locales interliceales en deportes como hándbol, básquetbol y fútbol promocionando la actividad física; orientando en la reglamentación de las actividades y aspectos organizacionales indispensables a la hora de realizar una correcaminata a la que asistieron unas 200 personas más docentes y trabajadores no docentes de la comunidad liceal.

La cartelería y logo fue realizado en el área de Educación Visual y Plástica se involucraron en la realización de la misma en diferentes cursos.

El análisis de información se trabajó en parte desde Idioma Español, proyectando una reflexión hacia las causas y consecuencias de las enfermedades cardiovasculares, a la vez que apoyó el trabajo realizado desde las ciencias biológicas y brindó orientaciones en la elaboración de las encuestas realizadas sobre Diabetes Mellitus, Hipertensión e Índice de Masa Corporal.

Para la obtención de los datos sobre Hipertensión se realizó además de la encuesta la medición de la tensión arterial por un grupo de enfermeras pertenecientes a una cooperativa de viviendas de la zona que fueron de forma voluntaria a trabajar en este puesto, donde además se realizó educación para la salud por parte de los estudiante y entrega de folletería proporcionada por la Comisión Honoraria de Salud Cardiovascular.

En otra estación los estudiantes realizaron la medición del Índice de Masa Corporal donde también proporcionaron tip’s para el cuidado del peso y su importancia.

A partir de éstas estaciones se obtuvieron datos que fueron tabulados e interpretados con los docentes de Matemáticas y graficados con docentes de Informática.

Con ésta intervención conjunta se pudo realizar un estudio epidemiológico de la salud cardiovascular y sus factores de riesgo de los allegados a la comunidad liceal donde los alumnos pudieron analizar dicha situación epidemiológica y sacar sus propias conclusiones.

De esta forma los agentes de salud fueron los alumnos y ¡esperamos sigan siéndolo!

Resultó ser un trabajo sumamente enriquecedor mediante el cual se crearon lazos educativos y personales; en donde el compromiso de las familias fue muy destacable así como el de toda la comunidad liceal.

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17 de marzo de 2016

Agapito Chuctaya Alccamari. IBERCIENCIA: Comunidad de Educadores para la Cultura Científica
Dentro de la importancia de las investigaciones que se encuentran al servicio de la humanidad debemos tener en cuenta que la multidiciplinariedad es un tema relevante, la multidiciplinariedad nos permite asumir todas las partes de un problema o caso de estudio. Así mismo nos permite tratar algún dilema desde una visión más amplia. ¿Solo debemos considerar las materias básicas que nos presenta la ciencia dentro de la multidiciplinariedad?. A esta quizá se debe sumar otros variables que se encuentran insertadas en los grupos socioculturales.

La gran mayoría de las tecnologías que actualmente utilizamos en nuestras actividades diarias, los que tienen que ver con la salud, la alimentación, y en especial la educación están relacionadas con el desarrollo de las ciencias básicas como la matemática, la física, la química, y la biología. Las materias básicas que se imparten dentro de la educación regular al parecer no tendrían ninguna aplicación, pero sin embargo esta es importante para el desarrollo de la persona cuando todas las partes interactúan en la vida real. En la educación debemos tener en cuenta los matices necesarios que permitan a los educandos a tomar una cognición más conjunta que considere los contextos reales de su entorno.

No olvidemos la importancia de las técnicas habituales, que incluyen conocimientos abstractos y estas se mesclan con los conocimientos cotidianos de las poblaciones, en especial de las comunidades andinas, como las prácticas agropecuarias, las que llegan a ser valoradas hoy en día porque la humanidad se encuentra presionado frente a los problemas ambientales. Estas técnicas comunales permiten y permitirán a la humanidad una calidad de vida más adecuada y sostenible. La sostenibilidad depende en gran manera por la comprensión y conocimiento de los fenómenos en su conjunto y no aisladamente. Estos conocimientos básicos son los que se han venido acumulando y transmitiendo de generación en generación para proteger y cuidar la vida humana.

Junto a la actividad multidisciplinaria debemos tomar en cuenta el tema de la sostenibilidad y cuidado de nuestro planeta. Es frente a esta preocupación los conocimientos presentes en las comunidades hoy en día son muy valorados como por ejemplo es sabido que desde muchos años las poblaciones andinas y su cultura han podido hacer frente a los fenómenos climáticos como los de la niña y el niño. La sostenibilidad viene siendo practicada por las comunidades y estas deben ser incluidas por parte de los profesionales de las diferentes áreas científicas no solo para la comprensión de las técnicas y las actividades desarrolladas, más aun a esta se debe acompañar en el aprendizaje de las ciencias básicas. Lo que permitirá la inclusión de los conocimientos sociales y la profesionalización de los propios vástagos de la comunidad.

Titus Burckhardt, explica que existen conocimientos que trascienden con mucho a la razón discursiva.

Dos son los obstáculos que hoy, aún más que en el pasado, ocultan este conocimiento, y ambos están íntimamente ligados entre sí. Ante todo, se ha olvidado qué es la simbología, es decir, que existen modos de expresión que aluden más que enunciar expresamente, sin que por ello sean menos verídicos y exactos. En segundo lugar, el pensar en términos científicos, en su forma más general, ha dado a la capacidad imaginativa de la gran mayoría de los hombres modernos una dirección determinada que a la vez la limita. (Burckhardt, 1982).

Es así que se pierde el sentido importante de la ciencia que es beneficiar a toda la comunidad humana, donde los medios que utiliza la ciencia, los procedimientos y las políticas internacionales que están ligados al conocimiento científico actual, dejan de lado la realidad cotidiana de muchas culturas que están conformados por seres humanos que han aportado y cuidado el sistema en el que interactuamos. Donde los conocimientos científicos se afianzan en unas disciplinas que solo son circunscritos a sí mismo (a la ciencia).

En la problemática actual se busca el bienestar de la humanidad y el desarrollo científico en la que se debe tomar en cuenta los procesos culturales que no están aun ligados a la ciencia. Frente a esta problemática multidisciplinaria que incluya lo social, debemos considerar nuestras acciones o las acciones de quienes representan y de quienes son los promotores de la ciencia. La preocupación de los profesionales de la ciencia debe estar propuesta a afirmar los sistemas que no necesariamente son derivadas del que hacer científico, junto a esta estaría los contextos socioculturales de los grupos humanos en un mundo diverso que no solo se resumen en los países nórdicos y anglosajones. Es por ello que dentro de los estudios sociales de la ciencia se consideren a las comunidades humanas en la participación y en los procesos tecnológicos grupales de I+D, y al igual que en las instituciones científicas.

“La ciencia moderna no puede satisfacer las demandas del mundo consiente que espera tener un futuro mejor, si no aprovecha los conocimientos indígenas”, dice Charles Dhewa (Dhewa, 2008). Frente a los problemas actuales se debe tener en cuenta los conocimientos que no son meramente científicos.

Los habitantes de las comunidades indígenas y las poblaciones americanas han sido convencidos de que sus conocimientos no son validos frente a la ciencia actual, esto es quizá por la alta publicidad o valor que reciben los conocimientos científicos por parte de las culturas extranjeras y porque esté tipo de conocimiento científico se encuentran escrito en los textos o las revistas científicas, pues muchos de los conocimientos comunales han sido transmitidos oralmente porque en el momento de la conquista fueron destrozados y quemados parte de lo que fue la sabiduría de los Amautas. Tal como se menciona “Históricamente los saberes y conocimientos ancestrales, tradicionales y populares han sido víctimas de lógicas de colonialidad de poder y de saber”(Quijano, 2010). Es frente a esta realidad que se deja de lado los otros tipos de conocimientos que no están en el entorno de la ciencia, por ello se realiza actualmente el registro y la incorporación de estos conocimientos en diferentes medios de comunicación por parte de las propias comunidades excluidas. Actualmente tenemos colectivos que nacen desde las propias comunidades que se dedican a la recuperación de estos conocimientos que son amigables con nuestro entorno. Como ejemplo tenemos el programa denominada Yachaykuna TV cuya dirección en facebook es:https://www.facebook.com/yachaykunaTV/ y en YouTube está con la dirección: Kusiquyllur Casafranca. Yachaykuna TV. Este hecho permite el aprovechamiento de las diferentes plataformas virtuales que nos ofrece la comunicación científica en una suerte de coparticipación de conocimientos para la difusión de estas sapiencias propias comunales que a la fecha no están institucionalizados ni reconocidos al igual que la ciencia moderna. Tal vez estos conocimientos se encuentran más allá de las disciplinas científicas básicas.

De las actividades que se dan en el sistema educativo debe tomarse en cuenta de cómo se realiza la transferencia de conocimientos y ver que estas sean más inclusivas. El aprendizaje debe estar dado a partir de las actividades más comunes del entorno de los educandos. Las actividades cotidianas como las técnicas agrícolas, ganaderas y artesanales están de acuerdo a al contexto social del educando y se puede partir de ella para la participación en la ciencia. La educación no puede ser una suerte de invasión e imposición científica mediante políticas extranjeras que estén respaldadas por intereses capitalistas y meramente económicas. Esperemos que esto en algún momento cambie de ser una perspectiva puramente cientificista y que muchas beses se alejan de los valores humanos y de la protección y cuidado del medio ambiente.

Referencias:
Dhewa, C. (2008). Is Traditional Medical Practice in Africa still Community Property?: Lessons from Zimbabwe.
Burckhardt, T., Quingles, J., & Corniero, A. (1982). Ciencia moderna y sabiduría tradicional. Taurus.
Quijano, A. (2010) America latina: hacia un nuevo sentido historico. En I. Leon (Ed.), Sumak Kawsay/Buen Vivir y cambios civilizatorios (2 ed.). Quito: FEDAEPS.