Educar para la alegría

Las TIC y su inserción en la escuela

Posted on: 14 agosto, 2016


Zózima González Martino. Uruguay. IBECIENCIA. Comunidad de Educadores para la Cultura Científica

 

La presencia de la Ciencia y la Tecnología en la vida cotidiana está cada día más extendida; de hecho resulta difícil pensar la sociedad y la educación sin la presencia de las TIC.

Se entiende por TIC, aquellas tecnologías que tratan del estudio, desarrollo, implementación, almacenamiento y distribución de la información utilizando el hardware y el software más adecuados como sistema informático.

Frente al escenario mundial de concentración y exclusión, es vital que estas nuevas tecnologías y las oportunidades que ellas crean, puedan ser usadas para reducir la brecha no sólo entre quienes tienen acceso y quienes no lo tienen, sino entre aquellos que interactúan con los medios y los recursos, modificándolos e interviniendo activamente con ellos. Una política educativa tendiente a democratizar la educación, deberá priorizar la inversión en TIC con criterio de justicia social.

En la agenda de las políticas educativas de los países de América Latina está presente, cada vez con mayor fuerza, la necesidad de incluir las TIC para potenciar las estrategias de trabajo docente y enriquecer los aprendizajes de los alumnos. Se asume el desafío de acelerar, promover e integrar nuevas formas de alfabetización tecnológica, sin que se acentúe la brecha entre los sectores sociales que ya recibían una educación devaluada y los que, mientras tanto, accedían a una educación de excelencia.

La incorporación de las TIC en la sociedad en general- y en la educación en particular-, se encuentra ligada a políticas de igualdad, y debe ser cuidadosa y estratégicamente planificada. Es fundamental el papel de un Estado que aspire a poner al alcance de todos los ciudadanos un uso productivo y crítico de estos nuevos productos culturales.

Los nuevos escenarios educativos que instauraron las TIC y los medios de comunicación en la última década sorprendieron a todos los países de América Latina con esta deuda pendiente: un déficit grave en el acceso equitativo a una educación de calidad para todos los niños, las niñas y los adolescentes de la región.

La integración de las TIC en la institución escolar ha sido, es- y probablemente seguirá siendo-, motivo de debate y de diseño de distintos escenarios, algunos de los cuales hoy pueden parecer de ciencia ficción. Uno de los problemas que universalmente ha tenido y tiene que enfrentar la implementación de las políticas TIC son las resistencias, obstáculos y miedos que provocan.

Hoy se habla de una educación para todos, a lo largo de toda la vida, a aprender a aprender; por tanto, el sistema educativo está mandatado a dar respuestas a una necesaria alfabetización científica – tecnológica y, en consecuencia, a enseñar a aprender. No es posible pensar en una educación para toda la vida, que requiere de un aprender a aprender, si no se aprende a enseñar en esta nueva realidad.

La experiencia internacional y regional en la materia, contribuye a la idea de que las innovaciones en educación implican cambios estructurales que se manifiestan tanto a nivel micro (las escuelas, el aula), como a nivel macro (los sistemas educativos).

Las TIC y el cambio educativo

Las TIC en la educación deben alcanzar  rango de una política educativa que se implemente con criterio de justicia social y que sirva al mejoramiento progresivo de la calidad educativa. No hay educación sin acceso a información, ambos derechos básicos de la infancia y de la adolescencia. Que se hagan efectivos en todos y cada uno de los niños, niñas y adolescentes es un compromiso que hay que asumir.

En el campo educativo, hay una visualización social creciente que sostiene que el uso de las TIC llevará a una mejor calidad educativa, atendiendo a las demandas productivas y del mercado laboral.  Es necesario desnaturalizar el sentido común que sobre ellas se construye y reflexionar sobre el sentido de la inclusión de las TIC en la educación.

Un cambio de paradigma acompaña a estas nuevas tecnologías de la información y la comunicación  y está operando en el cambio pedagógico, marcado por un lado por el abandono de la forma vertical de formación (transferencia vertical de conocimiento) para dar lugar al trabajo colaborativo en el cual el docente asume un papel de facilitador de un proceso centrado en el alumno y en su capacidad de descubrir los conocimientos a su propio ritmo y en colaboración con los demás alumnos.

Los procesos de  integración de TIC en la educación deben considerarse para dimensionar, desde un principio, la complejidad de la tarea a llevar adelante. Pueden orientarse al desarrollo de distintos aspectos: * Educativo, en la formación de niños, jóvenes y docentes en nuevos entornos de aprendizaje y cooperación * Integración territorial, con el establecimiento de una infraestructura pública de redes que articulen a la comunidad local en instancias provinciales, nacionales, regionales y globales; * Desarrollo social, con la constitución de nuevos espacios y oportunidades de aprendizaje para distintos públicos a través de la formación continua,de la recalificación profesional/laboral mediante la educación a distancia y la formación de comunidades virtuales de aprendizaje;                         *  Modernización  administrativa, informatizando la comunicación, la administración y la gestión de los organismos centrales, zonales y de las instituciones escolares.

Un modelo educativo respetuoso de la Convención de los Derechos del Niño, tendrá que incorporar “la noción de equidad (…) como una estrategia orientada a la búsqueda de la igualdad a partir del reconocimiento de las diferencias”.

El artículo 17 de la Convención de los Derechos del Niño reconoce la importante función que desempeñan los medios de comunicación, al contribuir positivamente a la realización de los Derechos de los niños, niñas y adolescentes. Asimismo, es un deber de todos los Estados Parte que han ratificado la Convención de los Derechos del Niño controlar el material que se difunda y evitar la exposición de contenidos inadecuados o potencialmente perjudiciales para la infancia y la adolescencia.

El efectivo cumplimiento del Derecho a la Educación puede fortalecerse sustancialmente con los avances tecnológicos, a través de entornos de aprendizaje formal, no formal e informal que una estructura de red (como la de Internet), facilita.

Es relevante destacar que esto no puede debilitar a la escuela, que constituye la institución donde niños, niñas y adolescentes deben estar, no sólo para acceder a información y conocimientos sino para garantizar los procesos de socialización, inclusión y formación de ciudadanía, en el marco de respeto a sus Derechos.

Desconectarse en la puerta de la escuela no es una opción

La tecnología en general y la de la información y de la comunicación en particular, forman parte de nuestro mundo actual, están entre nosotros y,  guste o no, vinieron para quedarse, con todo lo bueno y con todo lo malo que pudieran tener; es el punto de partida desde donde tenemos que pensar qué hacer dentro de la escuela.

La inclusión de las TIC en la educación es sin duda uno de los grandes  desafíos que enfrentamos en este momento de crisis y redefiniciones de nuestros sistemas escolares. Pueden promover mejoras o pueden ser inconducentes a los propósitos deseados; todo dependerá, también, de la planificación estratégica.

En la sociedad del conocimiento, los jóvenes deben ser estudiantes a lo largo de toda la vida. Esto significa que su formación debe otorgar un énfasis especial a la construcción de competencias de orden superior; buscar fuentes, evaluar la relevancia, analizar, sintetizar y reformular información y datos son competencias críticas para el futuro. La información socialmente relevante circula por estos canales. El que no domina Internet queda afuera; por ese motivo, propiciar la universalización del dominio de las TIC forma parte de un proyecto democrático.

La investigación internacional muestra que las escuelas reciben a menudo la llegada de las computadoras con una mezcla de miedo y entusiasmo. Tal vez, ese sea uno de los motivos por los cuales las TIC no han logrado validarse aún como herramientas importantes en relación con el aprendizaje formal escolar.  Las promesas de cambios rápidos y radicales en educación con TIC han sido motivadoras para los diseñadores de políticas, pero chocan con la realidad de las escuelas y de su comunidad, su cultura y sus tradiciones.

Transformar las escuelas a través de las TIC requiere un cambio organizacional significativo, además de la inversión en infraestructura y la capacitación de los docentes. Las TIC  contribuyen al principio pedagógico de la prioridad de las competencias frente a los contenidos; vivir en una sociedad de la información y en una economía basada en el conocimiento requiere que sus jóvenes posean una amplia gama de competencias TIC para que puedan participar plenamente como ciudadanos.

Cabe destacar la dimensión social y política de las TIC a partir de sus potencialidades fundamentales: la posibilidad de mayor  autonomía en el proceso de aprendizaje y en la gestión del conocimiento, en un contexto de significativa diversidad y de construcción social de dichos conocimientos.

Esas potencialidades responden a los dos pilares fundamentales de la educación del siglo XXI: “aprender a aprender” y “aprender a vivir juntos”.

Esta problemática puede ser analizada desde dos dimensiones distintas. Por un lado, todo lo relativo a la brecha digital. Desde este punto de vista, estamos ante la distribución de un bien que hoy en día define en gran medida la discriminación y las posibilidades de inclusión o exclusión social.  Por otro lado, nos enfrentamos a la discusión de las TIC como parte del  proceso de enseñanza y aprendizaje.  Aún cuando estos dos fenómenos están estrechamente vinculados, deben ser analizados en forma específica. Si bien es cierto que la inclusión de las TIC puede modificar el proceso de enseñanza y aprendizaje, debemos partir de la base de que hoy un ciudadano que no maneje las nuevas tecnologías de la información, tiene muchísimas posibilidades de quedar excluido.

La Educación tiene implicancias directas con la posibilidad de ejercer otros derechos, pero además imprime sus efectos en la pobreza y en la meta de desarrollo con justicia social que el país quiere alcanzar. La meta de alcanzar el derecho a una educación de calidad para todos y cada uno de los niños, niñas y adolescentes constituye un desafío crucial.

Incorporar las TIC no significa necesaria ni automáticamente que se produzca un cambio en los procesos cognitivos vinculados a la enseñanza y al aprendizaje. Castells advierte que una de las paradojas de esta sociedad informatizada es que al mismo tiempo que genera más conectividad, más red, más capacidad de estar juntos ,causa más exclusión, más segmentación, más fragmentación.

En suma: En una sociedad cada vez más desigual, más segmentada y polarizada no es casualidad que las tecnologías acompañen este proceso. Para romper esto es necesario algo más que la tecnología. Creo que en este punto deberíamos poner también intencionalidad cultural y pedagógica en el uso de las tecnologías para que nos ayuden en este proceso de respeto a la diversidad y de aprender a vivir juntos.

Es importante que las estructuras escolares concebidas para responder a las nuevas exigencias de la formación técnica y científica, sean lo suficientemente flexibles para poderse adaptar a la rápida evolución de la ciencia y la técnica” (UNESCO,1962. Art. 8. Recomendaciones de la Conferencia Internacional de Instrucción Pública).

 

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