Educar para la alegría

 Club de Ciencias – más que un programa, una invitación al descubrimiento.

Posted on: 14 agosto, 2016


Zózima González Martino  Montevideo, Uruguay IBERCIENCIA: Comunidad de Educadores para la Cultura Científica

 

Los clubes de ciencias promueven la búsqueda de respuestas a los problemas que tienen las comunidades; ponen el conocimiento en acción.

La ciencia incide en nuestra calidad de vida, puede mejorar la sociedad y facilitar la vida; sin embargo, la actitud de  las personas ante la ciencia es más bien pasiva.

Tenemos el enorme reto de mirar nuestros entornos mediatos e inmediatos, para iniciar un diálogo transformador que haga posible la solución duradera a los problemas de la sobrevivencia. Es necesario modificar las estrategias pedagógicas desvalorizadas,  tener en cuenta la forma de ver el mundo que tienen  las actuales generaciones, construir nuevos vínculos de comunicación, de confianza, de interés por la búsqueda del conocimiento.

Es entonces que la interdisciplinariedad toma fuerza y vigencia como estrategia metodológica eficaz, ya que  los conocimientos  se construyen durante toda la vida, desde las primeras edades, no sólo desde la formación académica  sino también desde los saberes populares. Es un proceso permanente y en constante crecimiento que juega un papel relevante para la vida.

El niño aprende con sus sentidos; todo su ser se pone al servicio de saciar su necesidad de conocer el mundo que lo rodea. Se puede pensar que existe una curiosidad científica innata en el ser humano; esta curiosidad puede ser educada y fomentada sobre la base del conocimiento científico que apropian en relación a su entorno inmediato.

Los niños y jóvenes son agentes significativos de cambio; sólo  formando ciudadanos participativos y críticos será posible  formar una sociedad  donde todos sus actores estén comprometidos  con la educación. Compete, a todos los actores sociales y de las instituciones, iniciar un proceso de cambio de mirada, de  reconstrucción de una nueva profesionalidad, con el fin de legitimar, crear confianza y posicionar al docente en su rol.

La persona vive la vida en forma integral, la aprehende y aprende sin compartimentar los conocimientos; por ese motivo resulta indispensable ampliar los escenarios de la ciencia y la tecnología, integrar lo formal, el discurso académico con el lenguaje coloquial, acercar el conocimiento científico y tecnológico al ciudadano común y a los temas de conversación de todos los días. Los fenómenos científicos y tecnológicos han de constituirse en temas de opinión popular.

Se trata de consolidar un vínculo positivo y fuerte con los aprendizajes, fomentar el deseo de saber, de descubrir, de aprender.

Se requiere interés, acción, participación, investigación, capacidad de tomar decisiones, aprender a resolver problemas (todo lo cual  se orienta a valorar el conocimiento), compromiso, perder los miedos, dialogar con la realidad, habilitar el error.

Todos los esfuerzos de la escuela tienen que estar dirigidos a aumentar el interés por la ciencia y acercar la ciencia a un escenario cotidiano y real, con el propósito de revisar sus conocimientos sobre el mundo natural, analizar el ambiente en el que viven y promover  su cuidado y mejora en la calidad de vida. Se trata de acercar a los alumnos una cultura científica de base que les permita comprender no sólo el funcionamiento del mundo natural, sino también las implicancias que los avances del conocimiento científico y tecnológico tienen para la vida social del hombre.

Es necesario cautivar el interés de los alumnos,  destacar  la importancia y la utilidad de lo que se aprende para resolver problemas en el futuro inmediato. La manera de enseñar la ciencia en las aulas tiene una repercusión directa en las futuras vocaciones.

La enseñanza moderna se basa en la investigación y desarrolla el espíritu científico. El alumno debe aprender en contacto con los hechos, observándolos y luego interpretándolos por medio de experimentos y con razonamiento riguroso. Se espera que él mismo redescubra y comprenda los principios fundamentales por la observación y la reflexión propias.

El ejercicio de la observación, el razonamiento, el hábito del trabajo, desarrollan la exactitud y el rigor, enseñan el método y el orden y, sobre todo, forman hombres de mente clara que son emprendedores  decididos y no teorizadores indecisos y declamadores sin precisión.

En el año 1985 el Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay, a través de la Dirección de Ciencia y Tecnología, pone en marcha el Programa de Actividades Científicas y Tecnológicas Juveniles, utilizando la metodología propuesta por UNESCO. Esta actividad, que se inscribe en el área de la educación no formal, pretende iniciar al joven uruguayo en la investigación a la vez que procura facilitar la socialización de la Ciencia y la Tecnología.

Los clubes de ciencia son grupos permanentes de trabajo que desarrollan actividades en ciencia, tecnología y arte. Se constituyen en espacios donde los niños pueden compartir experiencias e inquietudes, desarrollar el espíritu investigativo y creativo, explorar el mundo de la ciencia y potencializar el trabajo en equipo.

La realización de proyectos de interés común, no solamente ofrece un medio propicio para dialogar y compartir experiencias, sino que facilita y estimula el sentido de pertenencia e identidad para con el trabajo de grupo. Promueven actividades que enfrentan a los estudiantes  a problemas que les permiten investigar, incorporar conocimientos, desarrollar destrezas, trabajar en equipo, incorporar actitudes de buena convivencia, solidaridad, cooperación. Favorecen la construcción de conciencia colectiva.  Crean condiciones favorables para que los estudiantes desarrollen su inventiva, sus capacidades creativas y la comprensión de lo que implica el desarrollo del conocimiento hoy en día, para lograr una mejor calidad de vida personal y comunitaria. Componen escenarios grupales que propician la construcción colectiva de una actitud cooperativa genuina, no sólo vista como una estrategia didáctica, sino también como enfoque cultural que permiten aumentar la cohesión social y la inclusión ciudadana.

A través de los clubes de ciencia, los integrantes pueden trabajar variadas temáticas que permiten exponer y dar respuesta a inquietudes sociales, favorecer la integración social facilitando el desarrollo de una visión global de su país, de su realidad y de su porvenir. Se aprende sobre ciencia, pero también sobre cómo generar un proyecto y llevarlo adelante, lo cual impacta tanto en el aprendizaje pero también en tener un proyecto de vida.

Pensar la educación de forma articulada y en base a la aplicación de diferentes saberes disciplinares sobre objetos de estudio concretos, es algo hacia lo cual se apunta hoy con gran énfasis desde los diferentes niveles de la educación formal.

Los clubes de ciencia nuclean en una propuesta común a orientados y orientadores provenientes de centros educativos de cualquier nivel, miembros de organizaciones sociales e incluso particulares.

Esta propuesta es generadora de una pauta cultural basada en la creatividad, innovación, identificación y resoluciones claras y concretas de situaciones problema, favorecedora del proceso de socialización de los educandos, contribuye, de este modo, al mejoramiento de calidad de vida de la comunidad, fortalece y apoya al sistema educativo formal.

Los clubes de ciencias promueven el desarrollo de capacidades, conocimientos y técnicas, a través de una invitación al descubrimiento, que aumentan el interés de los participantes por saber, cada vez más, sobre los diversos campos de la Ciencia y sus posibilidades de aplicación en la Tecnología.

Son múltiples los beneficios del trabajo en los clubes de ciencias:

+  Promueve vínculos por  intercambio de saberes.

+  Desarrolla destrezas, habilidades, creatividad e ingenio.

+  Desarrolla la reflexión crítica, ética y constructiva con relación al avance científico-tecnológico y su impacto sobre la calidad de vida.

+  Integra la teoría y la práctica y facilita la comprensión de la reciprocidad de funciones de una y otra, mediante la interrelación entre conocimiento y acción.

+  Fomenta la iniciativa, originalidad y creatividad para actuar frente a los problemas, desarrollando la capacidad de aprender a aprender, realizar experiencias, observaciones e investigaciones que permiten acercarse al mundo de las ciencias, reflexionar en grupo y trabajar en equipo, con un enfoque interdisciplinario.

+  Desarrolla la habilidad de pensar lógica e independientemente, a tomar decisiones racionales, a resolver conflictos y adquirir procedimientos necesarios para resolver situaciones que la vida plantea.

+ Recuperar el conocimiento cotidiano y resignificarlo.

+  Fomenta actitudes de solidaridad, hábitos de  respeto y valoración del aporte personal y del otro.

+  Desarrolla actitudes de perseverancia, iniciativa, habilidades de liderazgo y         conducción cooperativa.

Todo ello a través de la interactividad entre el actor principal (el alumno) y la actividad a desarrollar, lo que redunda en una mejora de la calidad de la educación que recibe y, por ende, de su calidad de vida.

 

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