Educar para la alegría

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Fuente:http://www.oei.es/divulgacioncientifica/?Alfabetizacion-cientifica-y-1939

Mariana Ferrarelli, Adrogué, Argentina. Comunidad de Educadores para la Cultura Científica

¿Científico se nace o se hace? ¿Es la biografía personal la que impacta en el desarrollo de la VC? ¿O es la VC la que desencadena esa biografía?

Generalmente se dice que “se nace”, pero en realidad en ese “nacimiento” está la carga de toda la influencia social familiar que valoriza ciertas profesiones, en particular las que los padres tienen, y desvaloriza otras. Siempre hay un incentivo familiar, a veces imperceptible porque no está formalmente encauzado o explicitado. Y también podemos pensar que hay condicionantes. Hay un entomólogo británico que investigó las hormigas más pequeñas y las sustancias que ellas producían, para luego utilizar esa información en el desarrollo de fármacos. Este científico cuenta en su biografía que cuando él tenía seis años, en un juego, quedó ciego de un ojo y entonces su posibilidad de mirar era sólo hacia el suelo, y así relata que juntaba insectos. Esto sirve para ver cómo a partir de ciertas situaciones se abren ventanas y se van generando posibilidades. Yo creo que hay construcciones sociales en las familias, recuerdo ahora “M´hijo el dotor”, que alientan ciertos caminos más que otros. No hay un gen que diga que vas a ser Einstein, de hecho Einstein, quien amaba tocar el violín en sus ratos libres, fracasó en la universidad y lo echaron de la academia de matemática por “no poseer condiciones para la matemática”. Y cuando le entregan el premio Nobel de matemática, ese rector viejito pide disculpas públicas. Es decir que los caminos por los que se desarrolla la VC son una mezcla de inquietudes personales, historia familiar y situaciones puntuales que le tocó vivir al individuo.

Volviendo a Einstein y su violín ¿podemos pensar que existe una conexión entre lo artístico y el quehacer científico? ¿Es la ciencia el único camino de creación humana?
En las biografías de científicos que nosotros investigamos en un proyecto en la Universidad de Lanús, un trabajo muy largo en el que analizamos la trayectoria escolar de más de 500 científicos y que incluyó visitas a sus escuelas, descubrimos que ninguno de ellos en su infancia había tenido acceso ni a un microscopio, ni a un laboratorio o telescopio. En cambio, gustaban de actividades en la primaria que los ayudaron luego pero más indirectamente: teatro, participar en un coro, actividades espaciales, más orientadas a investigar el campo de lo celeste, las estrellas, el dibujo. Es decir, que las vías de acceso a la vocación que después se desarrolla son muy variadas y múltiples. Lo emocional es un factor que también se está analizando mucho, nosotros vemos cotidianamente en adolescentes cómo lo intelectual también queda sesgado por lo emocional.

Sabemos de los esfuerzos que se realizan desde instancias tales como universidades, administración pública y diversos organismos internacionales para promover la ciencia. Sin embargo, si pensamos en estadios anteriores a la formación en el nivel superior, y teniendo en cuenta el protagonismo que se le dio a la escuela primaria en la investigación de la universidad ¿Cómo se fomentan efectivamente las VC desde la escuela primaria y secundaria? ¿Y cuál es el rol del docente en dicho proceso de ‘despertar vocacional’?
La escuela es el primer lugar en donde el niño se alfabetiza científicamente y en donde se construye su VC, no la universidad. Por eso esta investigación que realizamos se concentró en lo que hizo cada investigador en la escuela en que desarrolló su infancia. ¿Qué le pasó en su escuela? Y allí vemos a la institución educativa como núcleo de formación integral, con espacio para el arte, la música, el dibujo y también las ciencias duras, y en donde todas las áreas tienen un fundamento, una explicación de para qué sirve y de por qué es importante ese espacio curricular. En el nivel primario el docente es el referente más importante para entusiasmar a los chicos, transmitirles curiosidad, la pasión por descubrir y conocer cosas nuevas. En la secundaria esto cambia. La VC surge de un sujeto formado integralmente, que puede apreciar una obra de teatro o una pieza musical. En fin, cuando uno ofrece distintas posibilidades el sujeto puede elegir con otra capacidad.

Siempre que pensamos en VC consideramos desde el sentido común que hay que ‘convencer’ y ‘estimular’ a los jóvenes para que se entusiasmen con determinado camino a seguir. Sin embargo, en el ámbito escolar primero hay que persuadir a los docentes para que guíen ese proceso de búsqueda y elección personal. ¿Cómo logramos esto? ¿Qué estrategias puede emplear un maestro que desea acercar los alumnos a la ciencia? ¿Cómo redireccionamos la inercia de años de trabajo en una dirección para que un profesor cambie de rumbo y estimule la actitud científica desde su práctica pedagógica en su espacio curricular?
La escuela siempre va 50 pasos atrás de un montón de instituciones y cambios que se dan en la sociedad. Es una institución que aprende poco de lo que le pasa, de sus errores. Por lo tanto, el trabajo con los docentes debe focalizarse en crear conciencia a través de foros, acciones en equipo que se promueven invirtiendo recursos, sobre todo el tiempo y dinero que requiere la capacitación de esos profesores. Hay pocos incentivos desde el estado y las mismas instituciones que no se hacen cargo de generar oportunidades de formación profesional. Hay muchos lugares que si: hay tres charlas en el año y se paga para que esos docentes se capaciten, se los estimula para que concurran. Se trata de ejercer un cambio de mentalidad, que es lo más importante y lo más lento de cambiar. Cuando hablamos de fundamentación, queremos decir que el docente debe ser capaz de explicar a lo largo del año cuál es la utilidad de su asignatura y de las actividades que le propone a sus alumnos. Y si la materia dictada se convierte en un obstáculo para el alumno, bienvenida esa adversidad, porque en el futuro la carrera universitaria y profesional estará llena de obstáculos. El mensaje tiene que ser que la constancia y la perseverancia valen mucho más que la inteligencia pura, entendida como el talento en si mismo. Una asignatura que no te gusta es la posibilidad de esforzarte porque la tenés que aprobar y también se convierte en instancia de aprendizaje.

Tanto desde una larga tradición cultural como desde el imaginario que proyectan los medios masivos de comunicación, el estereotipo del científico ha aparecido normalmente asociado al laboratorio, el guardapolvo blanco y el lenguaje complicado. Ahora bien, ¿Puede pensarse la ciencia como algo más cotidiano, una actividad llevada a cabo por personas comunes que se interesan por entender el mundo que nos rodea?Hay un aspecto fundamental en todo esto que consiste desencriptar la ciencia, poder tener en un foro o congreso un lenguaje accesible al público de todas las edades para ir desde lo técnico hacia lo más cotidiano. La idea es que esfuerzo lo haga el científico, no el público. El objetivo es desencriptar el conocimiento, democratizarlo, para que además ese conocimiento pueda ser recreado por cualquiera y así poder ver la ciencia como una construcción colectiva, de todos, de toda la comunidad. Aquí la escuela es un actor esencial en términos de su contribución a los procesos de alfabetización científica, cuestión clave que tiene que ver con poder utilizar los lenguajes de la ciencia desde un lenguaje común e instruirse para que ello modifique nuestra mirada del mundo desde los primeros años de escolaridad. En la escuela secundaria tenemos que recordar que cada asignatura opera como un ensayo de orientación vocacional: aunque sea porque no te gusta, te das cuenta de que ese no es tu camino. En este marco, el sujeto que enseña tiene mucho que ver: cuánto uno amó materias, que nada que ver con la carrera de uno, por el profesor que teníamos, la pasión, el ímpetu con que ese docente lo expresaba, cómo se establece lo vincular. La VC tiene un poco de todo: es la escuela, es la familia, es el ojo que le faltó a este hombre, el violín de Einstein. Es, finalmente, un misterio. Y cuando nos paramos en la antesala del misterio podemos admirar a Copérnico, al físico que echaron de la academia, a Kepler. Creo que la mirada holística siempre ayuda, una mirada gestáltica sobre los componentes ayuda siempre para comprender.

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Zózima González Martino  Montevideo, Uruguay IBERCIENCIA: Comunidad de Educadores para la Cultura Científica

 

Los clubes de ciencias promueven la búsqueda de respuestas a los problemas que tienen las comunidades; ponen el conocimiento en acción.

La ciencia incide en nuestra calidad de vida, puede mejorar la sociedad y facilitar la vida; sin embargo, la actitud de  las personas ante la ciencia es más bien pasiva.

Tenemos el enorme reto de mirar nuestros entornos mediatos e inmediatos, para iniciar un diálogo transformador que haga posible la solución duradera a los problemas de la sobrevivencia. Es necesario modificar las estrategias pedagógicas desvalorizadas,  tener en cuenta la forma de ver el mundo que tienen  las actuales generaciones, construir nuevos vínculos de comunicación, de confianza, de interés por la búsqueda del conocimiento.

Es entonces que la interdisciplinariedad toma fuerza y vigencia como estrategia metodológica eficaz, ya que  los conocimientos  se construyen durante toda la vida, desde las primeras edades, no sólo desde la formación académica  sino también desde los saberes populares. Es un proceso permanente y en constante crecimiento que juega un papel relevante para la vida.

El niño aprende con sus sentidos; todo su ser se pone al servicio de saciar su necesidad de conocer el mundo que lo rodea. Se puede pensar que existe una curiosidad científica innata en el ser humano; esta curiosidad puede ser educada y fomentada sobre la base del conocimiento científico que apropian en relación a su entorno inmediato.

Los niños y jóvenes son agentes significativos de cambio; sólo  formando ciudadanos participativos y críticos será posible  formar una sociedad  donde todos sus actores estén comprometidos  con la educación. Compete, a todos los actores sociales y de las instituciones, iniciar un proceso de cambio de mirada, de  reconstrucción de una nueva profesionalidad, con el fin de legitimar, crear confianza y posicionar al docente en su rol.

La persona vive la vida en forma integral, la aprehende y aprende sin compartimentar los conocimientos; por ese motivo resulta indispensable ampliar los escenarios de la ciencia y la tecnología, integrar lo formal, el discurso académico con el lenguaje coloquial, acercar el conocimiento científico y tecnológico al ciudadano común y a los temas de conversación de todos los días. Los fenómenos científicos y tecnológicos han de constituirse en temas de opinión popular.

Se trata de consolidar un vínculo positivo y fuerte con los aprendizajes, fomentar el deseo de saber, de descubrir, de aprender.

Se requiere interés, acción, participación, investigación, capacidad de tomar decisiones, aprender a resolver problemas (todo lo cual  se orienta a valorar el conocimiento), compromiso, perder los miedos, dialogar con la realidad, habilitar el error.

Todos los esfuerzos de la escuela tienen que estar dirigidos a aumentar el interés por la ciencia y acercar la ciencia a un escenario cotidiano y real, con el propósito de revisar sus conocimientos sobre el mundo natural, analizar el ambiente en el que viven y promover  su cuidado y mejora en la calidad de vida. Se trata de acercar a los alumnos una cultura científica de base que les permita comprender no sólo el funcionamiento del mundo natural, sino también las implicancias que los avances del conocimiento científico y tecnológico tienen para la vida social del hombre.

Es necesario cautivar el interés de los alumnos,  destacar  la importancia y la utilidad de lo que se aprende para resolver problemas en el futuro inmediato. La manera de enseñar la ciencia en las aulas tiene una repercusión directa en las futuras vocaciones.

La enseñanza moderna se basa en la investigación y desarrolla el espíritu científico. El alumno debe aprender en contacto con los hechos, observándolos y luego interpretándolos por medio de experimentos y con razonamiento riguroso. Se espera que él mismo redescubra y comprenda los principios fundamentales por la observación y la reflexión propias.

El ejercicio de la observación, el razonamiento, el hábito del trabajo, desarrollan la exactitud y el rigor, enseñan el método y el orden y, sobre todo, forman hombres de mente clara que son emprendedores  decididos y no teorizadores indecisos y declamadores sin precisión.

En el año 1985 el Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay, a través de la Dirección de Ciencia y Tecnología, pone en marcha el Programa de Actividades Científicas y Tecnológicas Juveniles, utilizando la metodología propuesta por UNESCO. Esta actividad, que se inscribe en el área de la educación no formal, pretende iniciar al joven uruguayo en la investigación a la vez que procura facilitar la socialización de la Ciencia y la Tecnología.

Los clubes de ciencia son grupos permanentes de trabajo que desarrollan actividades en ciencia, tecnología y arte. Se constituyen en espacios donde los niños pueden compartir experiencias e inquietudes, desarrollar el espíritu investigativo y creativo, explorar el mundo de la ciencia y potencializar el trabajo en equipo.

La realización de proyectos de interés común, no solamente ofrece un medio propicio para dialogar y compartir experiencias, sino que facilita y estimula el sentido de pertenencia e identidad para con el trabajo de grupo. Promueven actividades que enfrentan a los estudiantes  a problemas que les permiten investigar, incorporar conocimientos, desarrollar destrezas, trabajar en equipo, incorporar actitudes de buena convivencia, solidaridad, cooperación. Favorecen la construcción de conciencia colectiva.  Crean condiciones favorables para que los estudiantes desarrollen su inventiva, sus capacidades creativas y la comprensión de lo que implica el desarrollo del conocimiento hoy en día, para lograr una mejor calidad de vida personal y comunitaria. Componen escenarios grupales que propician la construcción colectiva de una actitud cooperativa genuina, no sólo vista como una estrategia didáctica, sino también como enfoque cultural que permiten aumentar la cohesión social y la inclusión ciudadana.

A través de los clubes de ciencia, los integrantes pueden trabajar variadas temáticas que permiten exponer y dar respuesta a inquietudes sociales, favorecer la integración social facilitando el desarrollo de una visión global de su país, de su realidad y de su porvenir. Se aprende sobre ciencia, pero también sobre cómo generar un proyecto y llevarlo adelante, lo cual impacta tanto en el aprendizaje pero también en tener un proyecto de vida.

Pensar la educación de forma articulada y en base a la aplicación de diferentes saberes disciplinares sobre objetos de estudio concretos, es algo hacia lo cual se apunta hoy con gran énfasis desde los diferentes niveles de la educación formal.

Los clubes de ciencia nuclean en una propuesta común a orientados y orientadores provenientes de centros educativos de cualquier nivel, miembros de organizaciones sociales e incluso particulares.

Esta propuesta es generadora de una pauta cultural basada en la creatividad, innovación, identificación y resoluciones claras y concretas de situaciones problema, favorecedora del proceso de socialización de los educandos, contribuye, de este modo, al mejoramiento de calidad de vida de la comunidad, fortalece y apoya al sistema educativo formal.

Los clubes de ciencias promueven el desarrollo de capacidades, conocimientos y técnicas, a través de una invitación al descubrimiento, que aumentan el interés de los participantes por saber, cada vez más, sobre los diversos campos de la Ciencia y sus posibilidades de aplicación en la Tecnología.

Son múltiples los beneficios del trabajo en los clubes de ciencias:

+  Promueve vínculos por  intercambio de saberes.

+  Desarrolla destrezas, habilidades, creatividad e ingenio.

+  Desarrolla la reflexión crítica, ética y constructiva con relación al avance científico-tecnológico y su impacto sobre la calidad de vida.

+  Integra la teoría y la práctica y facilita la comprensión de la reciprocidad de funciones de una y otra, mediante la interrelación entre conocimiento y acción.

+  Fomenta la iniciativa, originalidad y creatividad para actuar frente a los problemas, desarrollando la capacidad de aprender a aprender, realizar experiencias, observaciones e investigaciones que permiten acercarse al mundo de las ciencias, reflexionar en grupo y trabajar en equipo, con un enfoque interdisciplinario.

+  Desarrolla la habilidad de pensar lógica e independientemente, a tomar decisiones racionales, a resolver conflictos y adquirir procedimientos necesarios para resolver situaciones que la vida plantea.

+ Recuperar el conocimiento cotidiano y resignificarlo.

+  Fomenta actitudes de solidaridad, hábitos de  respeto y valoración del aporte personal y del otro.

+  Desarrolla actitudes de perseverancia, iniciativa, habilidades de liderazgo y         conducción cooperativa.

Todo ello a través de la interactividad entre el actor principal (el alumno) y la actividad a desarrollar, lo que redunda en una mejora de la calidad de la educación que recibe y, por ende, de su calidad de vida.

 

Zózima González Martino. Uruguay. IBECIENCIA. Comunidad de Educadores para la Cultura Científica

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) define la seguridad alimentaria como la situación en que las personas tienen “acceso físico y económico a suficientes alimentos inocuos y nutritivos para satisfacer sus necesidades alimenticias y sus preferencias en cuanto a los alimentos a fin de llevar una vida activa y sana”.

El concepto de seguridad alimentaria se puede analizar desde diversas perspectivas, sean ellas  mundial, nacional, familiar o individual.

La seguridad alimentaria, desde el punto de vista global, atañe a la disponibilidad total de suficientes alimentos para alimentar a la población mundial;  la perspectiva nacional  refiere a la disponibilidad de alimentos para abastecer a la población de un país; en el ámbito familiar, la seguridad alimentaria tiene que ver con la disponibilidad y acceso a suficientes alimentos a partir de la propia producción familiar, las compras locales o una combinación de ambas. Desde una perspectiva individual, la seguridad alimentaria, consiste en la cantidad y calidad de alimentos disponibles para el consumo de un sujeto concreto.

En una alimentación adecuada intervienen además de una buena selección de alimentos, la situación socio-familiar, hábitos y costumbres, educación, nivel cultural etc. Es necesario tener en cuenta también, la adaptación especial en situaciones que obligan a la suplementación o modificación de la dieta habitual.

La Convención de los Derechos del Niño, consigna en su artículo 24, varios aspectos referidos a la  responsabilidad de los Estados Partes en cuanto a la salud  alimentaria de los niños y jóvenes. Reconoce el derecho del niño  al disfrute del más alto nivel posible de salud y alimentación para el tratamiento de las enfermedades y la rehabilitación de la salud. Expresa que los Estados Partes se esforzarán por asegurar que ningún niño sea privado de su derecho al disfrute de esos servicios sanitarios.

Asegura que los  Estados Partes velarán por la plena aplicación de este derecho y, en particular, adoptarán las medidas apropiadas para asegurar la prestación de la asistencia médica y la atención sanitaria que sean necesarias a todos los niños, haciendo hincapié en el desarrollo de la atención primaria de salud.

Se compromete a combatir las enfermedades y la malnutrición en el marco de la atención primaria de la salud mediante, entre otras cosas,  la aplicación de la tecnología disponible, suministro de alimentos nutritivos adecuados y agua potable salubre, teniendo en  cuenta los peligros y riesgos de contaminación del medio ambiente.

Se propone asegurar que todos los sectores de la sociedad- y en particular los padres y los niños-, conozcan los principios básicos de la salud y la nutrición de los niños, las ventajas de la lactancia materna, la higiene y saneamiento ambientales y las medidas de prevención de accidentes, así como que tengan acceso a la educación pertinente y reciban apoyo en la aplicación de esos conocimientos.

En Uruguay no es posible afirmar que tenemos seguridad alimentaria. Dan cuenta de ello la presencia de hurgadores buscando comida, niños desnutridos, largas filas de personas esperando que se les sirva un plato de comida, trabajo a cambio de alimentos, entre otros hechos.

En los últimos años  se ha dado un incremento en las enfermedades de origen alimentario: obesidad,  obesidad mórbida en niños y  jóvenes, anorexia, bulimia, diabetes, hipertensión arterial, entre otras.

Es unánime el reconocimiento del papel que cumple la educación, pero existe una brecha muy importante entre la legislación  y la acción. Si bien los hábitos alimentarios son educables, la educación alimentaria – según los expertos – es un apartado olvidado. Los esfuerzos aislados para mejorar algunos asuntos de esta materia no han sido eficiente; por ese motivo es necesario desarrollar políticas públicas sobre el tema que aseguren coordinación de acciones orientadas a un propósito común, con líneas claras de acción colaborativa.

El aprendizaje es un proceso que se da desde el nacimiento- y aún antes – y durante toda la vida. Se inicia en la familia, se continúa en la escuela e involucra a todos los actores sociales, los medios de  comunicación, las  redes sociales, las nuevas tecnologías de la información.

La familia es la primera institución de educación. En ella se instalan las bases culturales y códigos de convivencia y relacionamientos; los valores. Por ese motivo se requiere que los padres estén informados y capacitados, para introducir hábitos saludables en la familia.

La escuela es una vía de entrada a la cultura y ayuda a los niños y jóvenes a la comprensión del mundo. Cuando el niño ingresa a la escuela, tiene un bagaje de aprendizajes que incluye valores culturales, hábitos de cuidado, higiene, alimentarios y rutinas, entre otros, todo lo cual hace que acepten o rechacen  los alimentos que se le ofrecen en la escuela.

Los hábitos alimentarios son las formas en que las personas o grupos seleccionan, consumen o utilizan los alimentos disponibles. Incluye los sistemas de producción, almacenamiento, distribución y consumo de alimentos; todo esto en función de determinantes sociales y culturales.

Los hábitos alimentarios de los escolares están influenciados en parte por el tipo de alimentación familiar en su casa, por las conductas de sus pares y por la influencia de los estilos de vida del momento.

Niños y jóvenes comparten su mundo con los medios de comunicación masivos, antes de tener la capacidad de seleccionar y defenderse de su influencia.

Los medios de comunicación y la publicidad, inciden en los cambios de cultura alimenticia de niños y jóvenes, instalan el deseo de consumo de  productos que no  siempre cumplen con las disposiciones legales, bajos en fibra, altos en sodio, grasa y/o

azúcar. Alientan al consumo de refrigerios, snacks, “Fast –food”, alimentos en general ricos en grasas y azúcares de diferentes tipos;  sólidos o líquidos tomados entre las comidas, pobres en calcio, hierro, vitamina A, D y B12.

En los hogares se mezcla y se crean mitos, costumbres y hábitos que no ayudan en absoluto a que los chicos y jóvenes puedan distinguir y elegir una comida sana y saludable.

Desinformación y confusión de palabras y/o conceptos como: sana, saludable,  elaborada y casera se entremezclan, haciendo una idea genérica muy difusa, que no  colabora a la hora de puntualizar, diferenciar y llevar a la acción en su dieta cotidiana.

El patrón alimentario de los escolares muestra bajo consumo de frutas y verduras, consumo excesivo de azúcares refinados, proteínas, grasa y sal,así como consumo deficitario de potasio y gran consumo de bebidas refrescantes. Más de la mitad de las comidas son a base de carne, mayoritariamente vacuna, producto del valor asignado tradicionalmente a este alimento.

La alimentación de los adolescentes es cada día más preocupante debido a la toma de decisiones de cada uno de ellos, los productos que se vende en las cafeterías de las escuelas, los hábitos sociales y familiares- en ocasiones carentes de una adecuada información nutricional por especialistas o faltos de costumbres sanas e inclinadas a una salud presente y futura-, hacen la necesidad de dar una información de los nutrientes requeridos en la etapa de la adolescencia.

La Convención de los Derechos del Niño, en el punto 2 del  artículo 18, subraya de manera especial la responsabilidad primordial de la familia por lo que respecta a la protección y asistencia del niño.

A efectos de garantizar y promover los derechos enunciados en la presente Convención, los Estados Partes prestarán la asistencia apropiada a los padres y a  los representantes legales para el desempeño de sus funciones en lo que respecta a la crianza del niño y velarán por la creación de instituciones, instalaciones y servicios para el cuidado de los niños”.

Los investigadores descubrieron que si las madres contribuyen significativamente a los ingresos del hogar, las probabilidades de inseguridad alimentaria caen un 60%. La seguridad alimentaria de los niños depende –entonces – de la educación de las madres y de su acceso a recursos sociales y económicos; por ese motivo, la educación de las madres es un factor esencial.

Los cambios en los estilos de vida de las familias, menor presencia de los padres en el  hogar y menos tiempo libre para dedicar a los hijos (si bien van dando mayor confort y cada vez hay más innovaciones en cuanto a alimentos), promueven hábitos no tan saludables, y  convierten el recurso a la comida rápida, pre-cocinados y productos similares tan atractivos para el niño como poco saludables, en una mala solución demasiado habitual.

El educador ha perdido su rol fundamental de ser el depositario del saber: hoy, accediendo a Internet con Google, las mejores bibliotecas y los mejores medios de comunicación masiva, la información está en todas partes, disponible en cualquier momento para el que la quiera o la necesite.

Las redes sociales introducen otros lenguajes y códigos así como nuevas formas de producción y de transmisión de la cultura. Aparecen de este modo otros saberes, diferentes de los de la escuela, la familia y su entorno más próximo. Estos lenguajes entran con los alumnos a los Centros Educativos, lo que genera la necesidad de revisar y reinventar las propuestas educativas, para todas las edades.

Estar ante la televisión durante muchas horas facilita un cambio de los hábitos alimentarios, con mayor frecuencia del “picoteo” y bebidas durante ese tiempo, además de ir acompañado de una menor actividad física. Los niños tienen poder de decisión, eligen sus meriendas, generalmente ricas en grasas, azúcares simples y sal.

La industria alimentaria, particularmente la que elabora las golosinas  más  comunmente llamadas “comida chatarra” (alimentos industrializados de bajo valor  nutricional) ha logrado que estos productos estén disponibles en todas las zonas y regiones, resulten  accesibles por tener un precio mucho menor que otros  productos más nutritivos. Es más fácil encontrar jugos o refrescos industriales con gran cantidad de azúcar agregada, que agua o jugos naturales.

No sólo la escuela es responsable, también lo son la familia y el Estado que las rige.  Para educar y formar se necesita de todos los actores que participan en dichos procesos: familia, institución educativa, medios de comunicación, redes sociales, otros actores de la comunidad y el Estado que los regula.

Es necesario sensibilizar a las autoridades de gobierno sobre la necesidad de tener políticas públicas para la infancia, sobre el tema de la nutrición en particular, que comprometan la acción participativa de la sociedad en su conjunto, para generar conciencia colectiva.

Se debe trabajar en Educación Nutricional de las familias  para modificar los malos hábitos alimentarios y reforzar los que son adecuados. Esta educación debe ser concertada, colectiva y progresiva para obtener resultados positivos.

Cambiar los malos  hábitos alimentarios es una cuestión de Derecho. Constituye un reto en el que la información y  la formación juegan un papel muy importante.

 

 

 

 

 

 

Zózima González Martino. Uruguay. IBECIENCIA. Comunidad de Educadores para la Cultura Científica

 

La presencia de la Ciencia y la Tecnología en la vida cotidiana está cada día más extendida; de hecho resulta difícil pensar la sociedad y la educación sin la presencia de las TIC.

Se entiende por TIC, aquellas tecnologías que tratan del estudio, desarrollo, implementación, almacenamiento y distribución de la información utilizando el hardware y el software más adecuados como sistema informático.

Frente al escenario mundial de concentración y exclusión, es vital que estas nuevas tecnologías y las oportunidades que ellas crean, puedan ser usadas para reducir la brecha no sólo entre quienes tienen acceso y quienes no lo tienen, sino entre aquellos que interactúan con los medios y los recursos, modificándolos e interviniendo activamente con ellos. Una política educativa tendiente a democratizar la educación, deberá priorizar la inversión en TIC con criterio de justicia social.

En la agenda de las políticas educativas de los países de América Latina está presente, cada vez con mayor fuerza, la necesidad de incluir las TIC para potenciar las estrategias de trabajo docente y enriquecer los aprendizajes de los alumnos. Se asume el desafío de acelerar, promover e integrar nuevas formas de alfabetización tecnológica, sin que se acentúe la brecha entre los sectores sociales que ya recibían una educación devaluada y los que, mientras tanto, accedían a una educación de excelencia.

La incorporación de las TIC en la sociedad en general- y en la educación en particular-, se encuentra ligada a políticas de igualdad, y debe ser cuidadosa y estratégicamente planificada. Es fundamental el papel de un Estado que aspire a poner al alcance de todos los ciudadanos un uso productivo y crítico de estos nuevos productos culturales.

Los nuevos escenarios educativos que instauraron las TIC y los medios de comunicación en la última década sorprendieron a todos los países de América Latina con esta deuda pendiente: un déficit grave en el acceso equitativo a una educación de calidad para todos los niños, las niñas y los adolescentes de la región.

La integración de las TIC en la institución escolar ha sido, es- y probablemente seguirá siendo-, motivo de debate y de diseño de distintos escenarios, algunos de los cuales hoy pueden parecer de ciencia ficción. Uno de los problemas que universalmente ha tenido y tiene que enfrentar la implementación de las políticas TIC son las resistencias, obstáculos y miedos que provocan.

Hoy se habla de una educación para todos, a lo largo de toda la vida, a aprender a aprender; por tanto, el sistema educativo está mandatado a dar respuestas a una necesaria alfabetización científica – tecnológica y, en consecuencia, a enseñar a aprender. No es posible pensar en una educación para toda la vida, que requiere de un aprender a aprender, si no se aprende a enseñar en esta nueva realidad.

La experiencia internacional y regional en la materia, contribuye a la idea de que las innovaciones en educación implican cambios estructurales que se manifiestan tanto a nivel micro (las escuelas, el aula), como a nivel macro (los sistemas educativos).

Las TIC y el cambio educativo

Las TIC en la educación deben alcanzar  rango de una política educativa que se implemente con criterio de justicia social y que sirva al mejoramiento progresivo de la calidad educativa. No hay educación sin acceso a información, ambos derechos básicos de la infancia y de la adolescencia. Que se hagan efectivos en todos y cada uno de los niños, niñas y adolescentes es un compromiso que hay que asumir.

En el campo educativo, hay una visualización social creciente que sostiene que el uso de las TIC llevará a una mejor calidad educativa, atendiendo a las demandas productivas y del mercado laboral.  Es necesario desnaturalizar el sentido común que sobre ellas se construye y reflexionar sobre el sentido de la inclusión de las TIC en la educación.

Un cambio de paradigma acompaña a estas nuevas tecnologías de la información y la comunicación  y está operando en el cambio pedagógico, marcado por un lado por el abandono de la forma vertical de formación (transferencia vertical de conocimiento) para dar lugar al trabajo colaborativo en el cual el docente asume un papel de facilitador de un proceso centrado en el alumno y en su capacidad de descubrir los conocimientos a su propio ritmo y en colaboración con los demás alumnos.

Los procesos de  integración de TIC en la educación deben considerarse para dimensionar, desde un principio, la complejidad de la tarea a llevar adelante. Pueden orientarse al desarrollo de distintos aspectos: * Educativo, en la formación de niños, jóvenes y docentes en nuevos entornos de aprendizaje y cooperación * Integración territorial, con el establecimiento de una infraestructura pública de redes que articulen a la comunidad local en instancias provinciales, nacionales, regionales y globales; * Desarrollo social, con la constitución de nuevos espacios y oportunidades de aprendizaje para distintos públicos a través de la formación continua,de la recalificación profesional/laboral mediante la educación a distancia y la formación de comunidades virtuales de aprendizaje;                         *  Modernización  administrativa, informatizando la comunicación, la administración y la gestión de los organismos centrales, zonales y de las instituciones escolares.

Un modelo educativo respetuoso de la Convención de los Derechos del Niño, tendrá que incorporar “la noción de equidad (…) como una estrategia orientada a la búsqueda de la igualdad a partir del reconocimiento de las diferencias”.

El artículo 17 de la Convención de los Derechos del Niño reconoce la importante función que desempeñan los medios de comunicación, al contribuir positivamente a la realización de los Derechos de los niños, niñas y adolescentes. Asimismo, es un deber de todos los Estados Parte que han ratificado la Convención de los Derechos del Niño controlar el material que se difunda y evitar la exposición de contenidos inadecuados o potencialmente perjudiciales para la infancia y la adolescencia.

El efectivo cumplimiento del Derecho a la Educación puede fortalecerse sustancialmente con los avances tecnológicos, a través de entornos de aprendizaje formal, no formal e informal que una estructura de red (como la de Internet), facilita.

Es relevante destacar que esto no puede debilitar a la escuela, que constituye la institución donde niños, niñas y adolescentes deben estar, no sólo para acceder a información y conocimientos sino para garantizar los procesos de socialización, inclusión y formación de ciudadanía, en el marco de respeto a sus Derechos.

Desconectarse en la puerta de la escuela no es una opción

La tecnología en general y la de la información y de la comunicación en particular, forman parte de nuestro mundo actual, están entre nosotros y,  guste o no, vinieron para quedarse, con todo lo bueno y con todo lo malo que pudieran tener; es el punto de partida desde donde tenemos que pensar qué hacer dentro de la escuela.

La inclusión de las TIC en la educación es sin duda uno de los grandes  desafíos que enfrentamos en este momento de crisis y redefiniciones de nuestros sistemas escolares. Pueden promover mejoras o pueden ser inconducentes a los propósitos deseados; todo dependerá, también, de la planificación estratégica.

En la sociedad del conocimiento, los jóvenes deben ser estudiantes a lo largo de toda la vida. Esto significa que su formación debe otorgar un énfasis especial a la construcción de competencias de orden superior; buscar fuentes, evaluar la relevancia, analizar, sintetizar y reformular información y datos son competencias críticas para el futuro. La información socialmente relevante circula por estos canales. El que no domina Internet queda afuera; por ese motivo, propiciar la universalización del dominio de las TIC forma parte de un proyecto democrático.

La investigación internacional muestra que las escuelas reciben a menudo la llegada de las computadoras con una mezcla de miedo y entusiasmo. Tal vez, ese sea uno de los motivos por los cuales las TIC no han logrado validarse aún como herramientas importantes en relación con el aprendizaje formal escolar.  Las promesas de cambios rápidos y radicales en educación con TIC han sido motivadoras para los diseñadores de políticas, pero chocan con la realidad de las escuelas y de su comunidad, su cultura y sus tradiciones.

Transformar las escuelas a través de las TIC requiere un cambio organizacional significativo, además de la inversión en infraestructura y la capacitación de los docentes. Las TIC  contribuyen al principio pedagógico de la prioridad de las competencias frente a los contenidos; vivir en una sociedad de la información y en una economía basada en el conocimiento requiere que sus jóvenes posean una amplia gama de competencias TIC para que puedan participar plenamente como ciudadanos.

Cabe destacar la dimensión social y política de las TIC a partir de sus potencialidades fundamentales: la posibilidad de mayor  autonomía en el proceso de aprendizaje y en la gestión del conocimiento, en un contexto de significativa diversidad y de construcción social de dichos conocimientos.

Esas potencialidades responden a los dos pilares fundamentales de la educación del siglo XXI: “aprender a aprender” y “aprender a vivir juntos”.

Esta problemática puede ser analizada desde dos dimensiones distintas. Por un lado, todo lo relativo a la brecha digital. Desde este punto de vista, estamos ante la distribución de un bien que hoy en día define en gran medida la discriminación y las posibilidades de inclusión o exclusión social.  Por otro lado, nos enfrentamos a la discusión de las TIC como parte del  proceso de enseñanza y aprendizaje.  Aún cuando estos dos fenómenos están estrechamente vinculados, deben ser analizados en forma específica. Si bien es cierto que la inclusión de las TIC puede modificar el proceso de enseñanza y aprendizaje, debemos partir de la base de que hoy un ciudadano que no maneje las nuevas tecnologías de la información, tiene muchísimas posibilidades de quedar excluido.

La Educación tiene implicancias directas con la posibilidad de ejercer otros derechos, pero además imprime sus efectos en la pobreza y en la meta de desarrollo con justicia social que el país quiere alcanzar. La meta de alcanzar el derecho a una educación de calidad para todos y cada uno de los niños, niñas y adolescentes constituye un desafío crucial.

Incorporar las TIC no significa necesaria ni automáticamente que se produzca un cambio en los procesos cognitivos vinculados a la enseñanza y al aprendizaje. Castells advierte que una de las paradojas de esta sociedad informatizada es que al mismo tiempo que genera más conectividad, más red, más capacidad de estar juntos ,causa más exclusión, más segmentación, más fragmentación.

En suma: En una sociedad cada vez más desigual, más segmentada y polarizada no es casualidad que las tecnologías acompañen este proceso. Para romper esto es necesario algo más que la tecnología. Creo que en este punto deberíamos poner también intencionalidad cultural y pedagógica en el uso de las tecnologías para que nos ayuden en este proceso de respeto a la diversidad y de aprender a vivir juntos.

Es importante que las estructuras escolares concebidas para responder a las nuevas exigencias de la formación técnica y científica, sean lo suficientemente flexibles para poderse adaptar a la rápida evolución de la ciencia y la técnica” (UNESCO,1962. Art. 8. Recomendaciones de la Conferencia Internacional de Instrucción Pública).

 

Zózima González Martino. Uruguay.IBECIENCIA. Comunidad de Educadores para la Cultura Científica

Los derechos humanos son inherentes a nuestra naturaleza. Son derechos intrínsecos que deben tener asegurados  todos los habitantes del  mundo y no “concesiones” que puedan retirarse, retenerse u otorgarse por capricho o voluntad de alguien. Son  inalienables, interdependientes e indivisibles.

Los derechos humanos son conceptos dinámicos,  responden a los principios y valores centrales para cada cultura en un momento determinado, se componen de normas derivadas de estos principios e incluyen derechos y deberes de los individuos y grupos. Han ido evolucionando y ampliándose gradualmente en respuesta a la búsqueda de dar respuestas a las demandas de transformar las condiciones políticas, económicas y sociales en diferentes épocas.

Empiezan en los lugares próximos que conforman el mundo del individuo: el barrio en que vive, la escuela o la universidad en las que estudia; la fábrica, el campo o la oficina en donde trabaja; los lugares en los que cada uno busca ser igual ante la ley,  las oportunidades,  la dignidad sin discriminación.

Como construcción social  ligada a un tiempo, a  condiciones sociales, económicas, políticas y culturales, son mucho más que un documento de buenas intenciones. Están enraizados en nuestras concepciones sobre lo que somos y merecemos como seres humanos y en las aspiraciones y sueños que construimos para nuestras sociedades. Son susceptibles de ser modificados a lo largo del tiempo, adecuándose a los cambios de necesidades en los diversos contextos.

La ausencia de esos derechos no sólo constituye una tragedia individual y personal sino que también crea las condiciones de inestabilidad social y política donde germinan la violencia y los conflictos que se producen entre las sociedades y las naciones y dentro de éstas.

El concepto de Derechos Humanos tiene dos sentidos fundamentales: uno relativo a los derechos de todos los seres humanos por el mero hecho de serlo- más relacionado con el derecho moral- y un segundo sentido vinculado a la evolución del derecho en la sociedad y su expresión en leyes de ámbito local, estatal e internacional.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos se convierte en un ideal común que todas las culturas y pueblos deben esforzarse en cumplir (no reivindicándolo, sino poniéndolo en práctica), ya que su pretensión es la de expresar el código moral de la comunidad internacional.

La Declaración Universal de Derechos Humanos (DYDH) le asigna a la educación dos funciones primordiales : “la educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana“…  “favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos; y promoverá el desarrollo de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz“.

La UNESCO promueve la integración de los principios y valores de los derechos humanos en el sistema educativo y alienta a los Estados Miembros a elaborar planes nacionales de acción sobre la educación relativa a esos derechos.

La ONU especifica que la Educación en Derechos Humanos no consiste únicamente en la existencia de unos contenidos y unas actividades, sino en que el espacio (la escuela), sea un lugar de respeto hacia los Derechos Humanos y se gestione una cultura participativa.

La complejidad del mundo moderno, las desigualdades económicas y las debilidades institucionales de los Estados, tornan cada vez más apremiante la necesidad de educar desde esta perspectiva axiológica, para posibilitar los cambios institucionales y sociales requeridos para construir una sociedad inclusiva y tolerante.

En la Conferencia Mundial sobre los Derechos Humanos de 1993 se reafirmó la importancia de la educación, la capacitación y la información pública. “La educación en la esfera de los derechos humanos no debe circunscribirse al suministro de información sino que debe constituir un proceso integral que se prolongue toda la vida mediante el cual las personas de todos los niveles de desarrollo y de todos los estratos de la sociedad aprendan a respetar la dignidad del prójimo y cuáles son los medios y mecanismos de velar por ese respeto en todas las sociedades”.

Cuanto mejor conozcan los individuos  sus derechos y los de otros miembros de la sociedad, ésta estará mejor preparada para protegerlos. Una de las actividades más importantes para la promoción de los derechos humanos es la educación en derechos humanos.

La educación, como proceso de formación permanente, personal, cultural y social, se fundamenta en una concepción integral de la persona humana, de su dignidad, de sus derechos y de sus deberes. Forma  parte de las prácticas sociales y las significaciones culturales construidas por las personas y las comunidades implicadas en el proceso educativo.

La educación, como proyecto personal y colectivo que comienza desde el nacimiento y continúa durante toda la vida exige, por una parte, que el sistema educativo ofrezca a todos los niños  y jóvenes la posibilidad de acceso y permanencia a una educación de calidad, sin exclusiones de ningún tipo. Es necesario que la misma sociedad se involucre en la gestión, a través de su participación activa en la definición de las políticas del sector. Esta visión de la educación es una invitación a desarrollar escuelas cuyas políticas, cultura y prácticas educativas sean inclusivas.

De acuerdo con los instrumentos internacionales de derechos humanos, la educación en derechos humanos (EDH) puede definirse como la educación, la formación y la información orientadas a crear una cultura universal en la esfera de los derechos humanos mediante la transmisión de conocimientos, la enseñanza de técnicas y la formación de actitudes para fomentar comportamientos dirigidos a fortalecer el respeto de los derechos humanos, las libertades fundamentales, la tolerancia, la igualdad y la paz entre personas dentro de las sociedades y entre naciones.

De particular importancia es la Convención sobre los Derechos del Niño, donde se garantiza los derechos humanos de los menores. La Convención, que fue aprobada por la Asamblea General en 1989, ha sido ratificada por más países que ningún otro tratado de derechos humanos.

Además de proteger a los niños de los daños y los malos tratos y de proveer a su supervivencia y bienestar, por ejemplo mediante la atención de la salud, la educación y la vida familiar, la Convención les da el derecho a participar en la sociedad y en la adopción de las decisiones que les conciernen. Consigna que el niño debe estar plenamente preparado para una vida independiente en sociedad y ser educado en un espíritu de paz, dignidad, tolerancia, libertad, igualdad y solidaridad

Los Estados Partes tomarán todas las medidas apropiadas para garantizar que el niño se vea protegido contra toda forma de discriminación o castigo por causa de su condición, las actividades, las opiniones expresadas o las creencias de sus padres, o sus tutores o de sus familiares. Se comprometen a asegurar al niño la protección y el cuidado que sean necesarios para su bienestar, teniendo en cuenta los derechos y deberes de sus padres, tutores u otras personas responsables de él ante la ley y, con ese fin, tomarán todas las medidas legislativas y administrativas adecuadas.

Reconocen el derecho del niño a estar protegido contra la explotación económica y contra el desempeño de cualquier trabajo que pueda ser peligroso o entorpecer su educación, o que sea nocivo para su salud o para su desarrollo físico, mental, espiritual, moral o social.

Asegurar que las instituciones, servicios y establecimientos encargados del cuidado o la protección de los niños cumplan las normas establecidas por las autoridades competentes especialmente en materia de seguridad, sanidad, número y competencia de su personal, así como en relación con la existencia de una supervisión adecuada.

La educación en derechos humanos es fundamental para abordar las causas profundas de las violaciones de derechos humanos. Empodera a las personas para reclamar por sus derechos. Desarrolla las habilidades y actitudes necesarias para promover la igualdad, la dignidad y el respeto en sus comunidades y sociedades y en todo el mundo.

Si se quiere que el aprendizaje tenga resultados en la práctica, los alumnos no sólo deben aprender los derechos humanos sino también aprender en un entorno en el que se respete estos derechos.

La tarea de la educación en Derechos Humanos en la escuela no debe quedar reducida a los educadores; es importante que en su proceso participen actores sociales diversos.Las experiencias vivenciales de los alumnos, su contexto familiar y comunicativo, su propia realidad, constituyen el contenidos sobre los cuales se estructura un lenguaje conceptual en Derechos Humanos.

Cumplir con la obligación asumida por los Estados de respetar y proteger pero, sobre todo, de garantizar y promover los derechos del niño tiene implicancias financieras: requiere una adecuada inversión social como medio de implantación de los derechos y, por lo tanto, de consecución de la equidad y el bienestar, la integración y la democracia social.

Los derechos humanos no han logrado su verdadera incidencia en la vida económica, política, jurídica, social, cultural, educativa y ambiental. Está pendiente, ya que ella debe traducirse en compromisos concretos del Estado para garantizar la seguridad humana en todas sus expresiones, en sintonía con las exigencias que la comunidad internacional y la sociedad nacional demandan. No es suficiente con conocer los derechos que cada individuo posee en tanto persona humana, sino que debe existir el marco apropiado para que todos los derechos se realicen; es decir, tengan efectiva vigencia.

La evidencia da cuenta de que la “deuda social” es aún inmensa.

Los niños son particularmente vulnerables a la explotación. Vemos niños que trabajan, son utilizados por otros para delinquir, traficar droga, son violados. Los escenarios cotidianos los muestran  vendiendo productos en la locomoción o vía  pública, limpiando vidrios de autos en las esquinas.  Andan en carros tirados por caballos, juntando basura, pidiendo monedas, vendiendo en las ferias. Están en la calle de día y de noche… no  van a la escuela.

Los medios de comunicación se orientan a captar al niño como consumidor de escenas que son para adultos. La crónica policial y la movilización de grupos civiles da cuenta de la perversidad aplicada a los niños, hasta matarlos. Son víctimas de violencia en todas sus expresiones.

La educación en derechos humanos necesita crear condiciones que logren dar un salto hacia la toma de conciencia, hacia la lucha por salvaguardar al ser humano ante las violaciones que con nuevo ropaje atentan contra la dignidad humana.

La escuela tiene la responsabilidad de formar ciudadanos capaces de actuar de manera positiva en la sociedad, construyendo sus capacidades de ser, saber y saber hacer, para la convivencia, participación, respeto a la diferencia, responsabilidad e identidad, y de respetar, defender, promover y ejercer sus derechos fundamentales y los derechos de los demás, relacionándolos con las situaciones de la vida cotidiana en las que éstos pueden ser vulnerados, tanto por las propias acciones como por las acciones de otros.

La escuela debe estar atenta a los desafíos que plantean los cambios sociales, económicos, culturales, científicos y tecnológicos y ser lo suficientemente flexible para incorporarlos dentro del proceso educativo.

Para enseñar a respetar los derechos humanos es preciso evitar la hipocresía.La educación, los documentos y la historia por sí solos no pueden hacer que los derechos humanos cobren vida en el aula.  La política educacional en Derechos Humanos debe tener su origen  en una decisión política; en el deseo de cada país de promover la vigencia de estos derechos y de realizar las transformaciones necesarias en su sistema educativo para lograr dicho objetivo.  Si esos derechos no significan nada en esos lugares, tampoco significan nada en ninguna otra parte.

En realidad el disfrute de los derechos humanos es responsabilidad de todos nosotros y su logro depende exclusivamente de las aportaciones que cada uno esté dispuesto a hacer. Si queremos cambiar el futuro  y hacerlo mejor para las nuevas generaciones, debemos trabajar hoy y ahora para lograrlo.

Las batallas que se libren a través de la educación serán lentas; posiblemente tomará generaciones enteras cambiar estereotipos, destruir prejuicios, abolir dogmatismos. Pero esas batallas son  las únicas y auténticas batallas por la paz. Y son las únicas batallas de las que debemos ser soldados

11 de junio de 2016

Mujeres las hubo tanto guerreras como científicas, aventureras como políticas, reinas, nobles, intelectuales, astrónomas, escritoras, o simplemente esposas. Zózima González Martino. Uruguay. IBECIENCIA. Comunidad de Educadores para la Cultura Científica

Si bien la inteligencia femenina ha sido excluida de la sociedad científica y ha estado reñida con determinados cánones sociales, culturales o religiosos, las mujeres han pasado a la historia y han dejado un rastro de investigación y grandes descubrimientos científicos.

No todas son conocidas; algunas, a pesar de haber vivido por y para la ciencia, nunca pudieron ver su nombre al lado del documento que avalaba sus hazañas. La participación de las mujeres en actividades científicas depende de los escenarios donde actúen, inciden los valores y costumbres de cada región, los aspectos sociales, políticos, económicos, religiosos y culturales.

La evidencia da cuenta de la vinculación que se da entre género y ciencia en América Latina. Los datos señalan que en los últimos años se ha dado un incremento en el acceso de las mujeres a la educación formal en sus tres niveles; sin embargo, aunque la mayoría de las mujeres acceden a educación primaria, ello no significa que todas continúen dentro del sistema educativo hasta el ingreso a la educación superior.

El progresivo aumento en el acceso de la mujer a estudios de nivel terciario no se da de forma homogénea: las mujeres que alcanzan la educación universitaria son aquéllas que pueden vencer las barreras que su situación personal y social les imponen. La diferenciación por género de las elecciones vocacionales se refleja en la inserción de las mujeres en la actividad científica. Se constata que las tendencias señalan concentraciones de la matrícula de mujeres en áreas consideradas “tradicionalmente femeninas“: disciplinas vinculadas a la educación, a la salud y a las ciencias sociales mientras que, en las carreras vinculadas a las ciencias básicas y tecnológicas, existe una clara concentración de varones.

Se ha realizado estudios que demuestran que los estereotipos contribuyen a la desigualdad de género en ciencia. Además, el factor biológico del embarazo en combinación con los tiempos y la competitividad que existe, incrementan la desigualdad. Por un tema de bioseguridad, una mujer embarazada prácticamente no puede trabajar en el laboratorio desde que se embaraza hasta que termina la lactancia. En algunos países, la licencia maternal es pagada por el gobierno y puede extenderse incluso por uno o dos años. En un ambiente competitivo como el científico, interrumpir una investigación durante un año es una gran desventaja. Se incrementa, entonces, la disparidad de género; para lograr triunfar en ciencia como mujer, tendrá que ser excepcional y esforzarse mucho.

A pesar de lo expuesto, es justo reconocer que se ha producido un aumento en la participación de las mujeres en carreras “tradicionalmente masculinas“, sobre todo en las ingenierías y las ciencias agrarias. Uruguay es un país pequeño, tanto en territorio como en número de habitantes. El censo de 2011 registra un total de 3.286.314 habitantes, de los cuales el 48% son hombres y 52% son mujeres. El sistema educativo de este país ha logrado una alta proporción de niños escolarizados desde los 3 años de edad, alcanzando unos de los niveles más bajos de analfabetismo (3.1%) de Latinoamérica. Las inscripciones a las universidades muestran una relación de 3 mujeres cada 2 hombres. Del mismo modo, el egreso universitario se da en una proporción de 5 mujeres y 4 hombres. El Sistema Nacional de Investigación (SNI) cuenta con una proporción similar; sin embargo, en los niveles más altos del SNI existe una gran minoría de mujeres investigadoras.

Se advierte algunas dificultades en la participación de las mujeres en:

* el acceso a los cargos más altos de la carrera docente,
* el acceso a los cargos y estructuras de Dirección,
* en el atraso o posible abandono de los estudios de Doctorado.

Gerardo Agresta, Director de Innovación, Ciencia y Tecnología (ICyT) del Ministerio de Educación y Cultura, reflexionó sobre la actividad de las mujeres en la investigación científica desde las estadísticas. Señaló que estos datos son un llamado a la reflexión de la sociedad en su conjunto, en cuanto al papel de la mujer en las esferas más importantes del ámbito académico y científico y sus aportes en la investigación.

En referencia al talento y la vocación tanto de hombres como de mujeres y a la importancia de las oportunidades que se brinda a las personas para poder desarrollar ese talento, la Ingeniera María Simón, Decana actual de la Facultad de Ingeniería, afirma que en el momento de crear, el ser humano no tiene sexo “.

Asegura que se precisa diversas visiones para obtener mejores resultados del trabajo en grupos científicos de integración mixta. Sostiene que hay que reconocer a la mujer ante distintos aspectos de la creación del saber científico y los aportes que ese saber le brinda a la sociedad.

Uruguay invierte escasos montos para actividades de investigación y desarrollo y cuenta con una comunidad científica de pequeñas proporciones. La necesidad de invertir en ciencias es postergada para atender las urgencias.

Ser científico en Uruguay equivale a buen nivel académico y baja remuneración. Sobre todo al inicio de la carrera, se ofrece aumento de oportunidades para desarrollarse, pero insuficiente inversión. El que decide ser científico es por vocación.

Los investigadores enfrentan una serie de dificultades que tienen que ver con bajas remuneraciones, escasos recursos destinados a la investigación e insuficientes espacios de inserción que promueven la migración-en particular-, de los jóvenes
Uruguay tiene científicos capacitados para hacer ciencia de primer nivel, pero lamentablemente eso no alcanza porque las investigaciones llevan años; hay que realizar muchos experimentos para lograr un resultado y se necesita una inversión millonaria para concretarlo.

Cabe resaltar que nuestro país ha sido testigo del importante trabajo realizado por mujeres de Ciencia, Salud, y Tecnología.

Paulina Luisi (1875-1950) Maestra superior y médico-cirujano. Egresó de la Facultad de Medicina de la Universidad de la República en el año 1908. Fue la primera mujer en recibirse de Doctor en Medicina en Uruguay; abrió caminos a futuras profesionales del país.  Fue la primera mujer latina que concurrió en representación oficial de un gobierno a la Liga de las Naciones. Se desempeñó en cargos de: Delegada del Gobierno del Uruguay en la Comisión de Protección a la Infancia y la Juventud y contra la trata de mujeres y niños. Fue Miembro de la Comisión de Técnicos para el estudio de la trata de mujeres, Profesora en la Escuela Normal de Mujeres; Catedrática de conferencias de salud social.
Amalia Dutra Nació en Tarariras, Colonia.
Tiene dos hijos (Santiago de 23 y Lucia de 19).
Doctora en Biología Citogenética ( rama de la genética que estudia el ADN a nivel celular), forma parte de uno de los proyectos científicos más revolucionarios de los últimos tiempos. Integra desde 1993 el equipo que descifró el genoma humano en el laboratorio del National Human Genome Institute en Washington, Estados Unidos Es encargada de analizar la información que surge de la decodificación del genoma; su tarea específica es identificar la función que cumple cada uno de los genes, lo que abre puertas a nuevas formas de prevención, diagnóstico, tratamiento (y curación) de enfermedades genéticas. Su tarea le llevará no menos de 10 años.

Los científicos pueden usar la secuencia del genoma para diagnosticar enfermedades genéticas de forma precisa e informar al paciente acerca del riesgo de desarrollar determinadas enfermedades heredadas, mejorando así las posibilidades de curación.

Permite, además, desarrollar nuevos tratamientos a nivel molecular y farmacéutico,
conocer las modificaciones en los genes que producen enfermedades de origen genético, diagnosticar precozmente las enfermedades para poder mejorar los síntomas cuando la enfermedad se presente, o incluso antes, y tomar precauciones para que los síntomas sean menos graves.
Mejorar la calidad de vida del individuo.

Dra. Nancy B. Mugridge Nació en 1974 en Las Piedras, departamento de Canelones, Uruguay  Uno de los factores que motivaron la vocación científica de esta joven uruguaya fue que un familiar cercano murió de cáncer.

“Senior Scientific Researcher” especializada en genética y microbiología molecular; trabaja en un proyecto de cura del cáncer, al frente de un grupo de científicos en la localidad de Ryde , en Sydney, Nueva Gales del Sur. Desarrolla un sistema de administración de quimioterapia desde un enfoque diferente al tradicional, mediante fragmentos de bacterias cargados de droga y específicamente diseñados para asociarse a las células-objetivo una a una, EDV (EnGene IC Delivery Vehicle) por sus siglas en inglés.

Este sistema trasforma las mini-bacterias en “bio-bombas” llenas de medicamento, cerradas por la membrana citoplasmática, que entran por el flujo sanguíneo del paciente y explotan en el lugar preciso: dentro del cáncer.

Magdalena Paulino Bioquímica, trabaja en el Instituto de Biotecnología Molecular de la Academia de Ciencias de Austria en Viena (IBMA)

Descubrió un mecanismo para frenar la metástasis a partir de mecanismos del sistema inmune. Se trata de un avance significativo en la cura del cáncer que pone el foco en el sistema inmunológico y podría generar una alternativa a los tratamientos oncológicos que se conoce hasta hoy.

Si se manipula ciertas moléculas en determinadas células inmunológicas, se logra activar una respuesta antitumoral y generar un sistema inmune más activo y agresivo contra diversos tipos de tumores metastásicos.

Consideraciones finales

Hoy es posible hablar de la feminización de la ciencia, no sólo de aquellas más duras, sino la ciencia entendida como un trabajo riguroso que supone investigación, dedicación y comportamiento académico.

Esta incorporación presenta algunas barreras que impiden una participación equitativa en algunos ámbitos del espacio académico e instancias de formación de investigadores de las áreas de interés, situación que no muestra señales de cambio en un futuro inmediato.

12 de junio de 2016

Fuente: César Vicente Benavides Torres. Facultad de Educación. Universidad de Nariño

Las emociones afectan de manera positiva el comportamiento de los niños. Por ello, el estado de ánimo de los docentes ejerce influencia efectiva en el aprendizaje y la predisposición para aprender. La falta de emoción en el docente, está ligada con la pérdida del asombro en los estudiantes.

Las emociones y particularmente el aprecio, juegan un papel crucial en el desarrollo humano y es vital en el aprendizaje y en la apropiación ciudadana de la ciencia. Hablar de emociones como el aprecio, nos hace más humanos, dado que todo comportamiento de nuestra especie, siempre está mediado por aspectos cálidos. Todo comportamiento o pensamiento humano está gobernado por las emociones. Todo acto humano se debe interpretar desde lo social, lo cognitivo y lo afectivo. Por eso se requiere en la escuela y en los centros interactivos de ciencia, maestros de la más alta formación en razón y emoción. El pensamiento divergente tiene una relación directa con la emoción y la imaginación.

Realmente es un tanto complejo hablar del aprecio, por cuanto es una palabra que tiene varios significados, entre ellos: “sentir afecto o estima hacia alguien”, “reconocer el mérito de alguien o de algo”. Aquello que apreciamos crece o aumenta de valor en nuestra vida, es significativo, se recuerda permanentemente y se anida en el cerebro, pero sobretodo en el corazón. Si en el aula  invitamos a los alumnos para que comenten lo que más aprecian de un tema expuesto, la sola palabra relaja el ambiente, genera mucho entusiasmo y energía, surgen nuevas ideas y aparecen opiniones que antes no se imaginaban.

Nos  interesa fortalecer el cariño, afecto, estima, el valor, el mérito hacia el conocimiento, el saber y las personas que trabajan en la ciencia, queremos popularizar la ciencia y apropiarnos de ella desde las pequeñas edades. El aprecio no sólo reconoce las cualidades que ya existen sino que las nutre y las potencia. Se trata de tener curiosidad y formular preguntas sobre lo que está bien en las organizaciones y en las personas. La indagación apreciativa se interesa primero en lo que ya funciona, en lo que ya está bien, en lo que hay que preservar.

Trabajamos con lo que funciona con la niñez, con lo que les entusiasma, con lo que les gusta: el juego, la diversión, el movimiento, la sorpresa, la emoción. Hacemos preguntas basadas en el aprecio y no sólo obtenemos información, sino que fortalecemos la relación con la persona que contesta y generamos un ambiente familiar.

Feyman consiguió contagiar como pocos su aprecio y pasión por la física con su enorme capacidad pedagógica y comunicativa. Sus divertidas clases y charlas siguen conquistando a las nuevas generaciones de científicos y contribuye al acercamiento del público a la ciencia. Es un buen referente del aprecio y el goce por la ciencia.

Gould buscaba el aprecio de la biología con preguntas impactante como: ¿Por qué ningún animal se desplaza sobre ruedas? ¿Cómo pueden algunas moscas desarrollar patas en la boca?¿Las cebras son blancas con franjas negras, o negras con franjas blancas?  Mantenía la inquietud en forma permanente y dejaba interrogantes que alimentaban el aprecio por la biología y se anidaban en el corazón.

Richard Dawkins, afirmaba que “La comprensión científica del mundo, del universo, la vida, es tan inmensamente excitante, emocionante, poética, maravillosa, que sería una lástima enorme si alguien se fuese a la tumba sin haber podido apreciarla”. Sentía “un tremendo deseo de enseñar a la gente, lo maravillosa que es la ciencia.”Consideraba que la mezcla de asombro y admiración es lo que impulsa a los científicos a averiguar todo lo que se pueda sobre el funcionamiento del mundo.

Cuando algo nos gusta, se desarrolla un proceso natural de indagación , nos invita a investigar lo que nos llama la atención, lo que nos interesa, lo que nos gusta.  Concebimos el aula como  un espacio que genera ambientes emocionalmente inteligentes.