Educar para la alegría

Del aprecio por la ciencia al goce por el saber

Posted on: 13 junio, 2016


Fuente: César Vicente Benavides Torres. Casa de la Ciencia y el Juego. I.E.M. Aurelio Arturo Martínez. Facultad de Educación. Universidad de Nariño

12 de junio de 2016
Las emociones afectan de manera positiva el comportamiento de las niñas y niños. Por ello, el estado de ánimo de los docentes ejerce influencia efectiva en el aprendizaje y la predisposición para aprender. Falta de emoción en el docente, está ligada con la pérdida del asombro en los estudiantes. La hipótesis que plantearemos es que las emociones y particularmente el aprecio, juega un papel crucial en el desarrollo humano y es vital en el aprendizaje y en la apropiación ciudadana de la ciencia.

Hablar de emociones como el aprecio, nos hace más humanos, dado que todo comportamiento de nuestra especie, siempre está mediado por aspectos cálidos. Así lo señalan hoy en día el desarrollo y avance de las neurociencias comportamentales, “dedicadas al estudio directo de cómo el cerebro produce cierta gama de conductas que pueden ser medibles y observables en contextos específicos” (Parra). Esto permite correlacionar la actividad neuronal con las emociones, la afectividad. Todo comportamiento o pensamiento humano está gobernado por las emociones. Todo acto humano se debe interpretar desde lo social, lo cognitivo y lo afectivo. Por eso se requiere en la escuela y en los centros interactivos de ciencia, maestros de la más alta formación en razón y emoción. El pensamiento divergente tiene una relación directa con la emoción y la imaginación.

Realmente es un tanto complejo hablar del aprecio, por cuanto es una palabra que tiene varios significados, entre ellos: “sentir afecto o estima hacia alguien”, “reconocer el mérito de alguien o de algo”. Aquello que apreciamos crece o aumenta de valor en nuestra vida, es significativo, se recuerda permanentemente y se anida en el cerebro, pero sobretodo en el corazón. Si en el aula de clase invitamos a los alumnos para que comenten lo que más aprecian de un tema expuesto, la sola palabra relaja el ambiente, genera mucho entusiasmo y energía, surgen nuevas ideas y aparecen opiniones que antes no se imaginaban. La perspectiva del aprecio se lo puede estimar en lo laboral, en el hogar y en la familia. Por ejemplo los cumpleaños, aniversarios o celebraciones especiales son unos buenos momentos para comunicarles cuanto los apreciamos y los queremos. Pero el aprecio también se puede gestionar para la ciencia, la tecnología, la innovación, lo ambiental y el aprendizaje.

Cuando decimos que trabajamos por el aprecio de la ciencia,  nos interesa fortalecer el cariño, afecto, estima, el valor, el mérito hacia el conocimiento, el saber y las personas que trabajan en la ciencia. La palabra aprecio, proviene del latín “appretiāre”, cuyo significado es valorar, colocar un precio comercial o emocional a determinados hechos o circunstancias, cosas o personas. “Vivir desde el aprecio, para el aprecio, en el aprecio por el trabajo en la ciencia”, es uno de los propósitos que debemos proponernos, si queremos popularizar la ciencia y apropiarnos de ella desde las pequeñas edades.

Se trata de tener curiosidad y formular preguntas sobre lo que está bien en las organizaciones y en las personas. La indagación apreciativa se interesa primero en lo que ya funciona, en lo que ya está bien, en lo que hay que preservar.

En la Casa de la Ciencia y el Juego de la ciudad de Pasto, trabajan con lo que funciona con la niñez, con lo que les entusiasma, con lo que les gusta: el juego, la diversión, el movimiento, la sorpresa, la emoción.Se hace preguntas basadas en el aprecio y no sólo se obtiene  información, sino que se fortalece la relación con la persona que contesta y se genera un ambiente familiar.

Feyman solía increpar a sus alumnos diciéndoles: «Enamórate de alguna actividad y ¡practícala!». El mismo predicó con el ejemplo. Consiguió contagiar como pocos su aprecio y pasión por la física con su enorme capacidad pedagógica y comunicativa. Sus divertidas clases y charlas siguen conquistando a las nuevas generaciones de científicos y contribuye al acercamiento del público a la ciencia. Es un buen referente del aprecio y el goce por la ciencia.

Otro ejemplo de aprecio por la ciencia lo encontramos con Gould en su libro “El pulgar del panda”. El logró explicar magistralmente los mecanismos naturales de la evolución. Buscaba el aprecio de la biología con preguntas impactante como: ¿Por qué ningún animal se desplaza sobre ruedas?, o ¿Cómo pueden algunas moscas desarrollar patas en la boca?, o ¿Las cebras son blancas con franjas negras, o negras con franjas blancas? Mantenía la inquietud en forma permanente y dejaba interrogantes que alimentaban el aprecio por la biología y se anidaban en el corazón.

Por otro lado, Richard Dawkins, afirmaba que “La comprensión científica del mundo, del universo, la vida, es tan inmensamente excitante, emocionante, poética, maravillosa, que sería una lástima enorme si alguien se fuese a la tumba sin haber podido apreciarla”. El afirmaba que por ello sentía “un tremendo deseo de enseñar a la gente, lo maravillosa que es la ciencia.” Dawkins sentía lo que transmitía y consideraba que la mezcla de “asombro y admiración es lo que impulsa a los científicos a averiguar todo lo que se pueda sobre el funcionamiento del mundo”. Cuando algo nos gusta, una chica/o por ejemplo, se desarrolla un proceso natural de indagación y estrategias para lograr acercarse o entablar un diálogo. Parece que el aprecio, nos invita a investigar lo que nos llama la atención, lo que nos interesa, lo que nos gusta. Este proceso natural, es imperioso estudiarlo para incorporarlo a la escuela y al aprendizaje.

Un gran popularizador de la ciencia, Carl Sagan a través de la serie televisiva “Cosmos”, logró transmitir como nadie su asombro ante el universo a 400 millones de personas de más de 60 países. Muchos de nosotros comenzamos a transitar, sin saberlo, el mundo de la ciencia, mirando en los viejos televisores en blanco y negro, el cielo con sus galaxias, nebulosas, los sistemas solares, los planetas, gracias a la invitación que nos hacía Sagan con su maravilloso programa. Con estos materiales televisivos, Sagan inculcó en los jóvenes el aprecio por la ciencia y como una chispa, “encendió la pradera”

La Casa de la Ciencia y el Juego la consideramos un organismo vivo, que sufre, goza, se deleita y genera ambientes emocionalmente inteligentes. Aquí los visitantes son exploradores, con ganas de tocar, de percibir, de explorar. Son indagadores natos, investigadores por naturaleza. En la escuela tradicional, al gran investigador, el soñador, lo sientan y lo callan. El viejo sistema educativo que se pasea en las aulas de clase, basa su “aprendizaje” en repetir, premiar y castigar. La esencia no les interesa, no es importante.

Por el contrario, en nuestro centro interactivo, nos interesa fortalecer el aprecio por la ciencia, creando un ambiente de aprendizaje donde tenga contacto con todas las cosas, con todos los montajes, contacto con la vida. Es increíble, pero muchos montajes interactivos que llevan años de funcionamiento, con la fatiga del tiempo, estéticamente no muy bellos, son objeto de asombro, de aprecio, tal vez por la magia del poder tocarse con libertad, poder explorar sin miedo y sin restricciones. Hemos descubierto que a los niños y niñas, les interesa un aprendizaje en donde puedan estar en contacto con las cosas, jugar, divertirse y ser felices, tocar y tocar.

Desde que estamos en el vientre materno, tenemos la necesidad movernos, patear, tocar, jugar. Es un pequeño y natural centro interactivo, donde todo se puede palpar, ambientado con la música del latido del corazón. Cuando se nace, los niños y niñas tienen unos deseos infinitos de conocer, ganas extraordinarias de tocar, de saborear, de oler. La Casa de la Ciencia y el Juego les brinda esas posibilidades de saciar su curiosidad. Corren, sudan, gritan, comparten, preguntan, agradecen a la persona que los acercó a este espacio, no quieren salir y se ven felices. Creemos que en sus corazones se arraiga el aprecio por la ciencia.

Cientos de mensajes escritos pueden indicarnos que efectivamente estamos trabajando por el aprecio de la ciencia: “fue un sueño para este grupo, experiencia maravillosa, ya volveremos, me gustó mucho lo que tiene en este lugar, yo amo la casa de la ciencia y el juego, cuidémosla porque es muy divertida, estoy muy alegre, aprendí mucho cómo jugar con la mente, se van felices, me encanta, gracias por hacernos jugar y aprender, muy chévere, genial todo, gracias por tan lindo proyecto, gracias por la grandiosa aventura, disfruta esta bella casa, nos han recibido de maravilla, que dure siempre, viví mi infancia, yo estuve aquí hace años, me encantó, experiencia enriquecedora, les agradezco por la diversión, gracias por hacernos sentir felices, gracias por abrir sus puertas, me sorprendí como niña y así también me divertí, me fascinó, siempre es maravilloso volver, gracias por regalarnos este momento maravilloso de alegría y ciencia”, y cientos de frases emotivas que estamos recopilando.

La Casa de la Ciencia y el Juego es un proyecto intencionado, que busca acercar a las niñas y niños al fascinante mundo de la ciencia, la tecnología e innovación, busca fortalecer las vocaciones científicas, el aprendizaje emocional y el aprecio por la ciencia. Las niñas y los niños no reparan en la pintura del montaje o juguete, no importa si está desgastado o deteriorado, no importa si nos apoyan presupuestalmente o no, lo que les interesa es jugar, divertirse, reírse, ser felices, ser libres y disponer de toda la sala a su antojo, para indagar y aprender. Creo que del aprecio por la ciencia, vamos en dirección del gozo por el saber, tarea que necesita de la comprensión y colaboración de toda la sociedad, gobiernos, familias y la creación de espacios inteligentemente emocionales y apropiados para seguir trabajando en esta misión.

Para potenciar el aprecio por la ciencia, creemos vital mirar, observar lo que hacen las niñas y los niños en ambientes libres y afectuosos como los centros interactivos. Ellos son genios, investigadores, indagadores por herencia biológica. Por ello, queremos investigar a profundidad los procesos emocionales y socio cognitivos de las niñas y niños, a nivel de Doctorado, con el fin de hacer más dinámico y visible el proceso natural que ocurre, cuando se da el aprecio, porque sentimos que en la escuela, se está fortaleciendo los procesos artificiales.

El verdadero aprendizaje y significativo, creemos se produce cuando se entrelaza el aprecio y el goce por el conocimiento.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: