Educar para la alegría

Espejos en la escuela

Posted on: 17 mayo, 2016


Mag. Adriana Larramendi General Villegas – Pcia. Bs. As.  Argentina. Comunidad de Educadores para la Cultura Científica. 11 de diciembre de 2015

Desde hace al menos cuarenta años, neurocientíficos se están dedicando a “decodificar” el cerebro, no sólo analizando sus componentes, sino también las funciones cognitivas.  En 1996, el neurobiólogo italiano Giacomo Rizzolatti descubrió accidentalmente en cerebro de monos, un grupo de células llamadas “neuronas espejo o especulares” que se activaban no sólo cuando un animal ejecutaba ciertos movimientos sino también al contemplar al otro hacerlo.

Estas neuronas espejo provocan la empatía, la capacidad para entender las acciones, intenciones y emociones en los demás. Así podemos entender por qué las emociones son contagiosas. Se activan, no sólo al realizar la acción sino al ver a otro realizando la acción.

Mauro Iacoboni (neurocientífico de la Universidad de California) en una entrevista con Eduard Punset (http://www.redesparalaciencia.com/wp-content/uploads/2010/04/entrev56.pdf) cuenta que hicieron un experimento con una técnica llamada estimulación magnética transcraneal, que provoca una lesión pasajera en el cerebro, para inhabilitar el área de Broca que es una de las regiones que contiene estas neuronas , mediante una pequeña lesión temporalmente. (Los participantes no sufrieron ningún daño a largo plazo). Observaron que los participantes ya no pudieron imitar. Y esto sugiere que existe un vínculo muy fuerte entre las neuronas espejo y la imitación.

En la misma entrevista Iacoboni manifiesta que “las neuronas espejo son importantes para controlar las manos y descodificar los movimientos de las manos de los demás. Así que, cuando te veo mover las manos mientras hablas conmigo, utilizo las neuronas espejo para interpretar lo que haces con las manos. La idea es que, incluso antes de que los seres humanos pudieran hablar, estas neuronas servían para la comunicación no verbal. Porque los gestos se utilizan en la comunicación y, de nuevo, estas neuronas se activan cuando hago ciertas cosas, pero también cuando te veo hacerlas, así que crean una paridad, un canal de comunicación entre tú y yo” . Hicieron también experimentos en el laboratorio que demuestran que “las regiones cerebrales que se activan al hablar, en el lóbulo frontal, también se activan al escuchar a otras personas que hablan. Así que incluso estas regiones modernas que controlan la lengua y los labios al hablar entran en juego cuando te escucho hablar y yo no hablo: las regiones que controlan la lengua y los labios están tan activas como si estuviera hablando yo mismo.”

Las regiones que contienen neuronas espejo del cerebro humano se comunican con los centros cerebrales de las emociones y sabemos que las emociones son contagiosas. “Si hay mucha felicidad en una habitación y alguien se incorpora al grupo, acabará sintiéndose más feliz, porque existe esta transmisión de emociones de una persona a otra. Otra manera de lograrlo es simplemente actuar como si estuvieras feliz, y acabarás sintiéndote mejor” – expresa Iacoboni.

En 2005, el investigador Christian Keysers observó que emociones sociales como la culpa, la vergüenza, el orgullo, la humillación se reflejan en las neuronas espejo. Estas investigaciones nos permiten interpretar el contagio emocional en las instituciones, en particular en la escuela. Si como educadores logramos vincularnos con el otro de manera positiva, con sentimientos de empatía, alegría, creando un contexto de comunicación y aprendizaje basada en el interés, el respeto, el buen humor y la paciencia, se creará un ambiente feliz de aprendizaje. (Nunca se habla de buen humor en las escuelas)

Por el contrario, si nos basamos en el enojo y la intolerancia, si nos contagiamos de los estados emocionales de los jóvenes y niños, en el agobio y apatía, entramos fácilmente en una confrontación de pares, estableciendo una simetría inconsciente que genera mayor confusión, maltrato, dependencia emocional y fracaso en todo sentido. Una profundización en el estudio y reflexión sobre este tipo de neuronas “que funcionan como espejos dentro del aula, en la sala de profesores, pasillos, gimnasio y en cada sala que habitamos en la institución educativa, nos permitirán echar luz para comprender y actuar en las escuelas, en nuestros vínculos cotidianos, en nuestras clases, hasta en situaciones de violencia y bullying que se presentan.

Colguemos muchos espejos luminosos, de colores”, para que nuestras escuelas se conviertan en lugares atractivos, felices, en que cada chico, adolescente y adulto elija como el mejor lugar para aprender y vincularnos.

 

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