Educar para la alegría

Aprender matemáticas para la vida

Posted on: 17 mayo, 2016


23 de abril de 2016

Nota de José Javier Segura Ramírez, IBERCIENCIA,
Comunidad de Educadores para la Cultura Científica. Ciudad de México, México.
¿Puedo vivir sin las matemáticas? ¿Es necesario que aprenda matemáticas para desarrollarme profesionalmente y vivir? La respuesta tan trillada de “las matemáticas están en todos lados” no parece convencer a los estudiantes. Aprender o No aprender matemáticas; he ahí la cuestión.

De forma continua en las sesiones de matemáticas, escuchamos a los estudiantes preguntar ¿De qué me va a servir esto? … ¿En dónde se aplica esto? Como docentes contestamos estas interrogantes tratando de ser lo más claros y directos posible, pero parece que los alumnos mantienen sus dudas de si requieren saber matemáticas para desarrollarse profesionalmente y vivir.

La respuesta que se dan los mismos estudiantes es que las matemáticas son importantes y se aplican en diversos campos científicos muy específicos, tan específicos que no se requieren para desempeñarse en otras disciplinas. A final de cuentas ven a artistas, deportistas, cantantes, políticos, exitosos y famosos a los cuales parece no preocuparles saber o no matemáticas.

Aprender matemáticas así como aún muchos docentes nos empeñamos en “enseñarlas” como meros recetarios y formularios aritméticos o algebraicos sin ningún vínculo con la experiencia cotidiana del estudiante o, a lo más, ejemplificados con situaciones imaginarias ajenas al contexto del estudiante, nos llevan, incuestionablemente a tener esta visión miope de la importancia de las matemáticas.

Jacques Delors (La Educación encierra un tesoro), establece cuatro pilares de la educación que deben enfocarse al aprendizaje y desarrollo de las personas a lo largo de su vida: Aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a vivir juntos y aprender a ser. Estos cuatro aprendizajes están íntimamente relacionados con el desarrollo de competencias del estudiante: conocimiento, destreza, habilidad, actitud y valores.

Como docentes, nuestro trabajo con los estudiantes en las sesiones de matemáticas, debe estar enfocado en estos aprendizajes y desarrollo de competencias. Dinamizar las sesiones, hacer que cada aula se transforme en un taller de aprendizaje, con materiales y situaciones del entorno de los estudiantes y su comunidad.

El Programa para la Evaluación Internacional de los Alumnos (PISA, por sus siglas en inglés), define la Competencia matemática como “una capacidad del individuo para identificar y entender la función que desempeñan las matemáticas en el mundo, emitir juicios fundados y utilizar y relacionarse con las matemáticas de forma que se puedan satisfacer las necesidades de la vida de los individuos como ciudadanos constructivos, comprometidos y reflexivos.” De ahí que se nos pida a los docentes, desde hace tiempo, modificar el trabajo en el aula con los estudiantes.

Trabajar los contenidos programáticos mediante la matematización de situaciones en diversos contextos, esto es, identificar un problema en la realidad o entorno de los estudiantes, modelar matemáticamente el problema, identificar el contenido matemático de aplicación pertinente, resolver el problema matemático y, finalmente, verificar el resultado matemático con los datos del problema real. Trabajando esto tanto individualmente como de manera colaborativa.

Todo ello sin olvidar el conocimiento declarativo (factual y conceptual), así como el procedimental (destrezas, habilidades y actitudes). PISA considera fundamentales los ejercicios y problemas de reproducción, conexión y reflexión, en situaciones personales, educativa-laborales, públicas y científicas.

Vivimos en un mundo cada vez más globalizado, por lo que no nos podemos sustraer a los cambios y requerimientos de la educación actual. Las empresas ya no exigen para contratación una calificación disciplinaria determinada, sino un conjunto de competencias específicas que tienen que ver con el conocimiento de la disciplina propiamente dicha, pero aunado a ello se pide la aptitud para trabajar en equipo, capacidad de iniciativa y de comunicarse, aptitud para las relaciones interpersonales, capacidad de afrontar y solucionar conflictos, acostumbrado a trabajar bajo presión, y un largo etcétera.

Acostumbrando al estudiante a trabajar bajo estos principios, habremos dado un gran paso para su incorporación en la sociedad como un ciudadano crítico, reflexivo y comprometido. En suma, no se trata de aprender matemáticas para aprobar un examen; se trata de aprender matemáticas para la vida.

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