Educar para la alegría

La emoción: motor del aprendizaje 

Posted on: 9 noviembre, 2015


http://www.oei.es/divulgacioncientifica/?La-emocion-motor-del-aprendizaje

César Vicente Benavides Torres
Casa de la Ciencia y el Juego. I.E.M. Aurelio Arturo Martínez. Pasto Nariño Colombia
Comunidad de Educadores por una Cultura Científica IBERCIENCIA.
En la ciudad de Pasto, se levanta una estructura llena de luz y colorido donde asisten cientos de niñas y niñas que cargan en sus morrales cuatro maravillosas herramientas de aprendizaje: curiosidad, imaginación, asombro y fantasía. Es la Casa de la Ciencia y el Juego, un espacio de encuentro donde la emoción es la invitada especial para acercarlos al fascinante mundo de la ciencia, la tecnología, la innovación y el ambiente.

Esta AULA GIGANTE, es el motor que alienta, entusiasma y fascina a los visitantes en un ambiente de calidad, calidez, libertad y juego.

Las niñas y los niños se aburren en el sistema educativo actual porque es extemporáneo y porque enseñamos de la misma manera como hace 200 años. Cuando vienen a la Casa de la Ciencia y el Juego, aprovechamos esta oportunidad, para ilusionarnos, emocionarlos, motivarlos por la ciencia, la tecnología y la innovación. En tres horas, los pequeños visitantes juegan, corren, exploran, indagan, se asombran, sudan, gritan, preguntan, se suben a las estructuras, hacen burbujas gigantes, se comunican sin cables, comparten sus descubrimientos con otros compañeros, llevan de la mano al maestro para que participe de su indagación, ríe, se asusta, se sorprende. Están participando de un “recreo científico”, donde los niños y las niñas son libres, no hay reglas, juega y se divierte. Al final de la visita, nos abrazan, nos agradecen, escriben sus mensajes y prometen volver. Estas reacciones tan naturales y espontáneas nos alientan y nos dan la fuerza suficiente para continuar nutriendo estos espacios para el disfrute, el juego y el aprendizaje. Son tres las reglas de juego que se “deben” poner en práctica para recorrer este espacio de aprendizaje y diversión: Primera regla: Todo se puede tocar. Segunda regla: Prohibido prohibir. Tercera regla: Prohibido aburrirse. Es decir, todo se puede hacer, todo se puede preguntar, todo se puede pensar.

Nosotros nos autodenominamos como gestores de emociones a partir de experiencias discrepantes, experiencias asombrosas, experiencias que excitan y que crean desequilibrios cognitivos. Lo hemos aprendido de observar con atención cómo se comportan los pequeños, durante una visita a nuestro centro interactivo. El neurocientífico Francisco Mora, autor del libo “Neuroeducación: Solo se puede aprender aquello que se ama”, refuerza la hipótesis que el aula de clase o un centro interactivo, que es un aula de clase mas grande, se debe convertir en el espacio donde se hace, se experimenta, pero sobre todo, es un lugar para provocar la emoción. Cristina Sanz en “Educar con Cerebro” afirma que la ciencia ha demostrado lo que los educadores conocen desde hace tiempo que: “no aprendemos al memorizar, ni al repetir una y otra vez, sino al hacer, experimentar y, sobre todo, emocionarnos”. Por ello queremos plantear estos interrogantes emocionales que pueden servir para la discusión :. ¿Cómo motivar el aprendizaje de las ciencias desde los centros interactivos de Ciencias, ¿Cuál es el papel del asombro, en el aprendizaje de las ciencias naturales?. ¿El asombro, como emoción, debe ser parte de la práctica educativa de los docentes?. ¿ El sistema educativo actual es capaz de sorprender a nuestros estudiantes?. ¿ La educación actual causa fascinación por el conocimiento? ¿Por qué se pierde la capacidad de asombro?. ¿Se puede recuperar el asombro en los centros interactivos? ¿Es posible que la sorpresa haya sido devorada por la costumbre y el consumismo de nuestra sociedad?. ¿ Cómo cambiar el imaginario de ciencia como saber denso, pesado, solo para “sabios”, por una imagen más liviana, divertida, alegre e interesante en el sistema educativo?. ¿Crear desequilibrios cognitivos motiva el aprendizaje?

La emoción es el ingrediente secreto del aprendizaje, dice la neurociencia, y es pieza fundamental para quien enseña (maestro) y para quien aprende (estudiante). Por ello debemos considerar como pareja indisoluble la emoción y la cognición como elementos a tener muy en cuenta en las planeaciones de las futuras clases. El Neurólogo Francisco Mora, considera que “la información que captamos por medio de los sentidos pasa por el sistema límbico o cerebro emocional antes de ser enviada a la corteza cerebral, encargada de los procesos cognitivos”. Es decir que primero es la emoción y luego la razón. Este nuevo paradigma, nos obliga a los maestros a considerar la emoción como parte fundamental del quehacer docente y exige usar secuencias didácticas que rompan con la monotonía parta beneficiar el aprendizaje. En su libro “Fábrica de las Ilusiones”, Ignacio Morgado asevera que la razón y la emoción no son contrarios, sino complementarios. Por lo tanto los conocimientos asociados a las emociones, difícilmente se olvidan. Sin emoción no hay curiosidad, no hay atención, no hay aprendizaje, no hay memoria”. La emoción estimula las conductas placenteras y dirección a la atención. Estas emociones se han experimentado en todas las culturas y es controlada por el hemisferio derecho del cerebro.

Estas emocionantes frases de los visitantes prueban la eficacia de lo emotivo de la visita: Gracias por los momentos maravillosos que los niños y yo vivimos. Yo amo la casa de la ciencia y el juego, nos divertimos mucho, este fue mi mejor día, un lugar espectacular, me gustó venir después de muchos años, es el lugar mas lindo, es muy hermoso, excelente plan venir a la casa de la ciencia, es extraordinaria, es genial, gracias por enseñarnos a descubrir, que este sitio sea eterno, una bonita forma de aprender, experiencia inolvidable, me gustó aprender, los quiero y un sinfín de mensajes emotivos que genera este espacio de 400 metros cuadrados, que aspira a seguir funcionando por siempre. Los obstáculos en su funcionamiento no nos amilana y hemos asumido como conducta de trabajo, considerar “ la belleza de la extrema dificultad” como el motor emotivo que nos sostiene y nos compromete.

Firmemente creemos que la emoción es el motor del aprendizaje….

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