Educar para la alegría

El debate pedagógico ¿Cómo está?

Posted on: 9 noviembre, 2015


http://www.oei.es/divulgacioncientifica/?El-debate-pedagogico-Como-esta

Ana Cerini. IBERCIENCIA. Comunidad de Educadores para la Cultura Científica
Reflexión acerca del estado actual del debate pedagógico en las instituciones escolares en Argentina. Y desde allí ver cómo en algún tiempo no muy lejano, este debate enriquecía las propuestas pedagógicas, en tanto ahora acarrea consecuencias no buscadas ni queridas por quienes están encargados de ayudar a los alumnos a apropiarse de los conocimientos. ¡Es algo para pensar!

Considero que el debate pedagógico es muy importante para el desarrollo de la educación y los acuerdos a los que debe arribarse para que una sociedad sea coherente en el modo de enfocar la educación de sus alumnos, muchos menores, otros no tanto, pero que no tuvieron en su oportunidad, la posibilidad de estudiar, apropiarse del conocimiento, tan indispensable para moverse en la cotidianeidad de la vida contemporánea.-

Como docente entiendo la necesidad de ayudar a formarse como seres personales plenos, íntegros, que puedan desenvolverse en la vida discerniendo las distintas situaciones que enfrentan, con una clara conciencia del bien y del mal, esforzándose por ser cada día un poco mejor.

Ante la realidad socio-cultural y económica, que se nos ha presentado en diversas etapas de nuestra historia, como muy acuciante y viviendo prácticamente excluidos ( de manera especial, desde que se instaló entre nosotros una economía capitalista de mercado globalizada) afirmamos que la educación puede colaborar a reivindicarlos y mostrarles posibilidades que les permitan ser verdaderamente hombres y mujeres respetables y respetados, como lo señala la constitución argentina, en el uso pleno de sus derechos, con el correlato de la asunción de sus deberes y responsabilidades, si se basa en el humanismo pedagógico que siempre propongo, tanto en lo antropológico, cuanto en lo cognitivo y valorativo.

(Nuestra proposición la hemos publicado en El humanismo pedagógico en el debate pedagógico contemporáneo publicado en 2006 en Buenos Aires).

Actualmente la realidad socio educativa ha cambiado en alguna medida entre los argentinos, pero en la década de los años 90 fue muy fuerte esta caracterización.
En algún tiempo el debate pedagógico se centraba en torno a las finalidades de la educación, a los modos de organización, al modo de entender a los hombres que son sus alumnos…etc.

Recordemos a Peguy que afirmaba que “las crisis de enseñanza no son crisis de la enseñanza, son crisis de vida”.

En esto, y por su importancia, tienen que intervenir los padres señalando los enfoques donde les parece debe centrarse el obrar educativo en la formación de sus hijos.

Hoy pareciera que el debate se centra en motivos salariales, lo cual no es menor, ya que el docente debe poder vivir, atender a las necesidades de su familia de modo conveniente y digno.

Sí le pedimos a ellos que traten de no usar a los alumnos como válvula de la protesta, ya que los sujetos de aprendizaje tienen también necesidad de ser educados por ese docente que no retrocede ni abandona su lucha por colaborar en la formación de sus alumnos, que serán finalmente como, como dice San Pablo, “su corona”, “su gozo” y “su gloria”.

Si observamos la educación en Argentina planteada desde diversos los ámbitos, en las últimas tres o cuatro décadas, vemos que las políticas formuladas, en numerosas ocasiones han sido presentadas como coyunturales; caracterizadas por metas cortas, buscando superar situaciones de crisis, no siempre logradas.

Cuando se efectuaron propuestas programáticas de mayor alcance, se modificaron por inestabilidades políticas, o no mostraron la legitimidad y coherencia de los fines propuestos, con las acciones que paralelamente se desarrollaban en otras áreas de conducción gubernamental.

La educación argentina mostró una larga situación de crisis. Las taxonomías propuestas, en numerosas oportunidades, llevaron a especializaciones reductivas del concepto de hombre y de educación, preparándolo sólo para la acción -no como praxis- sin el correlato de la necesaria interiorización que promueva la vida en libertad, la asunción de virtudes y la perfección del hombre mismo.

En tiempos más cercanos, se inició una mirada a la educación con proyección futura, proponiendo una “formación integral y permanente” como “personas”, “guiados por valores” específicamente determinados. Luego distintos avatares han llevado que la educación cayera en reduccionismo de contenidos, que algún día analizaremos.

Pero lo triste es ver cómo se deteriora, lamentablemente, escuela de gestión estatal, debido al debate salarial que se plasma en no asistencia a las aulas. Esto lleva a que los padres busquen instituciones privadas para la educación de sus hijos, ya que la asistencia diaria forma hábitos de trabajo y estudio. Los chicos quedan especulando si los maestros concurrirán o no.

Sé que no está esta situación en el espíritu del docente, que tan sólo desea que el trabajo docente sea reconocido en todo el bien que puede y debe aportar a la sociedad y a sus alumnos, pero aunque no lo quieran, esas son las consecuencias.

Sin querer producir esto, llevan a producir, inconscientemente, un cambio en la jerarquía de valores de sus alumnos, tan profundo que coloca en la cúspide lo que conformaba su nivel más bajo, debido a la necesidad fundamentalmente económica, que impone “la lógica del capital”, en el decir de Badiou, lo que puede llegar a terminar en un mayor desplazamiento y marginalidad del hombre mismo, quedando anulado como ser personal y a la desconsideración de su misma dignidad.

Comparto y entiendo la angustia docente sobre sus salarios. Fue horrible y denigrante ver en los medios, en tiempos en que nos pagaban con federales, a maestros cuyos hijos sufrían desnutrición.

En los últimos años, en mi provincia a nivel estado, se han hecho muchísimos edificios escolares que antes no había y hay otros muchos esperando la evaluación de precios para adjudicar e iniciar las obras.

He visto que el Consejo de Educación y sus equipos técnicos están desarrollando nuevas normas y nuevos enfoques en múltiples áreas, lo cual es muy bueno

Pero también, he escuchado razonamientos erróneos de las áreas de hacienda y financieras provinciales decir que son muchos los docentes y es enorme la cantidad que tienen que pagar.

Ante esto les he señalado estar efectuando un análisis erróneo, ya que deberían decir que la población ha crecido mucho y que todos tienen derecho a ser educados.

Con mi reflexión, de ninguna manera quiero criticar ni desmerecer a mis colegas, sólo hacerlos reflexionar acerca de la importancia de encontrar otros medios que no sean las prolongadas o continuadas huelgas y asambleas en días de clases para reclamar lo que es justo.

El alumno debe lograr ciertos objetivos, que no se remedian aplicando a casi fin de año los núcleos de aprendizaje prioritarios, puesto que lo que no alcanzan a desarrollar en sus habilidades, modos de obrar razonados, incluidas en ello el desarrollo de las diversas categorías del pensar, los valores a adquirir y desarrollar, porque no hay tiempo de desarrollarlo después.

Vemos en la Universidad que los alumnos llegan sin saber razonar, sin vincular causas y efectos, señalando lo precedente como un mínimo ejemplo. Por cierto, sin hábitos de estudio, ni responsabilidad personal en eso que el propio trabajo y ocupación del mismo alumno, más allá que varios trabajan.

El docente forma con su presencia y su ejemplo, además de su cienciam con los valores que porta y demuestra en su vida. Eso es lo que los alumnos ven e imitan, además de apropiarse de la cuestión que vayan abordando, más aún, podemos decir que si presentan virtudes y valores encarnados, invitan con su obrar a aprender más.

Quisiera siempre que el debate pedagógico siga siéndolo, verdaderamente pedagógico; que indaguen las motivaciones de la sociedad y de sus alumnos, las características con que desarrollan sus vidas y el mejor modo de apropiarse de los saberes que la ciencia presenta, con todos sus avances y descubrimientos.

La verdad nos hace libres, libres de poder discernir, decidir, elegir y luego obrar en consecuencia, según lo aprendido, lo analizado y lo resuelto. De modo tal que si hallamos en nuestra cultura cuestiones injustas o que necesitarían un cambio, consideremos que es este nuestro tiempo para realizarlo.

Analizando lo que he señalado precedentemente, puedo decir que veo que el debate pedagógico se ha centrado en la cuestión económica y salarial. Ciertamente es importante abordar este tema y por algo funcionan paritarias, pero no debe ser lo único!

Corresponde reflexionar a los docentes y a los responsables de la conducción económica, hallar soluciones a loa analizado y permitir que los docentes vuelvan a ocuparse exclusivamente de la educación.

¡Qué bueno sería que se retome el análisis netamente pedagógico en el debate contemporáneo, porque estas cuestiones hayan sido superadas!!!

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