Educar para la alegría

Archive for junio 2015

Es sabido que la forma de apreciar el mundo de los niños no es posible considerarla científicamente correcta, sin embargo para ellos sus ideas y teorías al respecto de sus vivencias del día son más que satisfactorias. La pregunta natural que surge es, ¿cómo hacer que un niño abandone esas concepciones para hacer propias las científicas? Este cuestionamiento no tiene sentido desde el marco teórico actual de las ciencias cognitivas y deberíamos replantearla así: ¿cómo utilizar las concepciones ingenuas que tiene los niños del mundo, o cómo modificarlas, para acercarlas paulatinamente a una verdad científicamente validada?

¿Qué son los conceptos previos?

Conocer sobre el proceso de adquisición y formación del conocimiento en los estudiantes es imprescindible para la profesión docente, como profesores y profesoras debemos tener siempre en cuenta que los alumnos llevan a la escuela sus propias creencias, habilidades y nociones acerca de determinados conceptos, forjados desde los entornos en los cuales se han desenvuelto desde su niñez, es decir, no es posible considerar su mente como un baúl sin nada en su interior, el cual debemos comenzar a llenar con información en la escuela. Son estos saberes, adquiridos fuera del contexto escolar, los que se conocen como conocimientos previos y que podemos utilizar a nuestro favor.

Los conceptos o ideas previas, también conocidas como concepciones alternativas, errores conceptuales o la ciencia de los niños, han representado y representan un problema para la enseñanza de los contenidos. Según autores como Silvia Bello, las ideas previas son construcciones que los sujetos elaboran para dar respuesta a su necesidad de interpretar fenómenos naturales o conceptos científicos, y para brindar explicaciones, descripciones o predicciones. Son construcciones personales, pero a la vez son universales y muy resistentes al cambio; muchas veces persisten a pesar de largos años de instrucción escolarizada.

El cambio conceptual

Desde los años 80 se ha forjado un cambio en los modos de enseñanza con la finalidad de lograr un cambio total o parcial de las ideas previas de los estudiantes hacia concepciones científicas o cercanas a esta. A este proceso de transformación es al que denominamos cambio conceptual.

El nacimiento de la teoría del cambio conceptual es, por muchos autores, reconocido como una consecuencia del concepto de acomodación piagetiana, en la cual se expresa que “la acomodación cognitiva requiere alguna experiencia que provocaría un estado de desequilibrio, disonancia o conflicto cognitivo en el alumno. Implícitamente se admitía que tal conflicto conduciría a una acomodación cognitiva que aparecería como un inmediato cambio conceptual”. Esta acomodación cognitiva es la que en principio se entiende por Cambio conceptual.

Es importante aclarar entonces qué es el Cambio conceptual. Desde diversos autores hay variadas posturas en torno a esto, sin embargo, es posible encontrar algunos puntos en común: Primero, el aprendiz tiene “ideas” previas ante un tema en concreto al momento de comenzar a aprender sobre él, y segundo, el cambio conceptual corresponde a la “transformación” de dichas ideas. Ahora bien, lo que se entienda por “ideas” y “transformaciones” varía en función de la perspectiva filosófica y epistemológica de la teoría.

¿Cómo lograr un cambio conceptual en mis estudiantes?

Es una pregunta compleja y su respuesta también lo es por lo que llegar a una “receta mágica” replicable es imposible, pero sí nos podemos acercar a los elementos esenciales que promueven el cambio conceptual desde la visión de varios autores y mi humilde experiencia utilizando la estrategia del conflicto cognitivo.

Conflicto cognitivo: Predecir – Observar – Aprehender

Algunos autores postulan que en el aula sería importante que el profesor logre una perturbación tal en los estudiantes que los lleve a una acomodación, pero no tan grande como para desalentarlos, así, esta acomodación resultaría en un cambio conceptual. Para esto se propone: partir de la base que los conocimientos previos de los estudiantes son científicamente válidos, para luego notar que fallan en ciertos puntos, o son insuficientes para explicar algunas cosas(Silveira 1991).

Estos conflictos llevan a la idea de Popper (1987) de que las teorías son puestas en evidencia como falsas y posteriormente rechazadas en función de experimentos cruciales. El modelo del conflicto cognitivo trata de presentarle al estudiante situaciones que su concepción actual no es capaz de explicar o plantearles la posibilidad de predecir, dándoles la oportunidad de darse cuenta que su predicción está lejos de ser igual a lo que sucede en la realidad.

Sin embargo, otra rama de filósofos de la ciencia opina que el solo conflicto no basta para rechazar la teoría. Es decir, el conflicto cognitivo no siempre conduce al cambio conceptual, entre los investigadores que confirman su fracaso están Bybee, Hawkes (1992) y Kind (2004). Este fallo ocurre porque los estudiantes siempre pueden ser capaces de encontrar ciertas hipótesis para las cuales sus teorías siguen siendo vigentes. Pozo (1992) entiende estas teorías implícitas como el modo en que las personas no expertas interpretan lo que ocurre a su alrededor. Ante esta postura Greca y Moreira plantean que “(…) cabe reiterar que las estrategias de conflicto cognitivo, a pesar de aparentemente estar basadas en un constructo clave de la teoría de Piaget – la acomodación –, no representan la visión piagetiana de cambio, pues el cambio piagetiano es estructural, relativo a operaciones cognitivas cualitativamente distintas, no conceptual, referente a conceptos específicos” (2003).

La estrategia del conflicto cognitivo la visualizo en estos tres momentos secuenciales:

  1. Predecir (conceptos previos en acción)
  2. Observar resultados (perturbación)
  3. Conceptualización (acomodación)

Los resultados personales al utilizar esta estructura en una clase han sido muy potentes a nivel académico y emocional, logrando que los estudiantes se involucren profundamente en su propio aprendizaje. No obstante he identificado también que no es una receta universal, de hecho los conceptos previos existen y permanecen durante un período que no es posible determinar a priori, tal vez sea para siempre. Somos nosotros como profesores quienes debemos preocuparnos de gatillar un cambio progresivo de las ideas ingenuas a través de diversas estrategias, pero ningún modelo propuesto garantiza una solución concreta ante las problemáticas que en general conllevan los conceptos previos.

Bibliografía

  • Silveira, F. L. (1991). A filosofía da ciência de Karl Popper e suas implicações no ensino da ciência. In: Moreira, M. A. y Axt, R. (Orgs.) Tópicos em ensino de ciências. Porto Alegre, SAGRA. p. 62-78.
  • Popper, K. R. (1987). O realismo e o objectivo da ciência. Lisboa, D. Quixote.
  • Pozo, J. I . et al. (1992). Las ideas de los alumnos sobre ciencia como teorías implícitas. Infancia y Aprendizaje, n. 62-63, p. 187-204.
  • Greca, I. M. y Moreira, M. A. (2003). Conceptual change: critical analysis and proposals in the light of the meaningful learning theory. http://www.if.ufrgs.br/~moreira/cambioconceptual.pdf

De los aportes de jean Piaget se puede retomar aspectos importantes que influyen en el desarrollo del currículum y la planificación de la tarea docente: 

  • Considerar al alumno como un ser individual, único e irrepetible, con sus propias e intransferibles características personales.
  • Al mismo tiempo, considerar la existencia de características generales comunes a un grupo de edad capaces de explicar la mayoría de las manifestaciones relevantes en este período, anticipando posibilidades y marcando imposibilidades; estableciendo posibles contenidos educativos e inclusive metodologías apropiadas.
  • El individuo interactúa con el ambiente. Los seres humanos son producto de su construcción genética y de los elementos ambientales.
  • Los alumnos darán diferentes explicaciones de la realidad dependiendo del período de desarrollo cognitivo en el que se encuentren.
  • El desarrollo cognitivo se facilita si se proveen actividades y situaciones que involucren a los alumnos y requieran adaptación (por medio de la asimilación y la acomodación).
  • Los materiales y las actividades de aprendizaje deben estar apropiados para la edad del niño, tomando en cuenta su capacidad de operaciones mentales o motrices, evitando así pedirles a los alumnos que lleven a cabo tareas que van más allá de su desarrollo cognitivo.
  • Utilizar métodos de enseñanza que involucren activamente a los estudiantes y les presenten retos.

http://www.cca.org.mx/profesores/cursos/cep21/modulo_2/Jean_Piaget.htm

La educación emocional hace que los alumnos mejoren sus habilidades para relacionarse, resolver conflictos y enfrentarse a emociones intensas, y consigue que disminuyan los niveles de violencia en las aulas e incluso que aumente el rendimiento académico.

Lo ha explicado el catedrático de Psicología de la Universidad de Málaga y director y fundador del Laboratorio de Emociones en dicho centro universitario, Pablo Fernández Berrocal.

Fernández ha asegurado que ya es posible medir la inteligencia emocional en niños y adolescentes gracias a unos instrumentos de evaluación  por los que la inteligencia emocional se ve como “una inteligencia unitaria para percibir, utilizar, comprender y regular las emociones”.

Ha reconocido que hace años se veía como “perder el tiempo” si un profesor trabajaba las emociones, cuando hacerlo es “un factor protector frente a la depresión, suicidio, consumo de drogas o embarazos no deseados”.

Las investigaciones demuestran, además, que los niños que tienen más inteligencia emocional sacan mejores notas en matemáticas y lengua.

“Si un niño no está ajustado emocionalmente no rinde” y los alumnos tienen que se felices en la escuela, algo que en general no pasa a partir de los 6 años, ha recalcado.

Hace falta que los profesores tengan una “preparación psicológica mínima” y “tiempo” para que se fijen suficientemente en cada alumno.

A su juicio, “se esta deshumanizando la educación” y dicha circunstancia afecta también a los profesores, entre los que aumenta el desgaste profesional.

Por todo ello, ha abogado por que se tome la educación “como lo más importante de un país” y se enfoque en positivo.

“El cambio es posible. Todos tenemos un potencial increíble y la escuela tiene que adaptarse a los niños y no al revés”, ha añadido.

“Crear es transformar la “nada” en algo”.-

Crear permite encontrar soluciones a los problemas, buscar libremente diferentes alternativas. Sabemos que habrá tantas como personas tengan que actuar sobre lo mismo-Ese principio está presente si trabajamos reconociendo la diversidad-

El valor de la obra del niño está en su propio proceso de realización y no en la búsqueda de una “perfección adulta” que lejos de estimular, limitaría la confianza y seguridad que se debe desarrollar y alentar.

Los trabajos de los niños, muestran el proceso de desarrollo y aprendizaje, por lo que su valor radica en  la autenticidad de la libre expresión y la búsqueda individual y personal de resolver las dificultades que se les va presentando.

Las propuestas que los docentes hacen a sus alumnos, están orientadas a promover diferentes aprendizajes o vivencias.

Es conveniente que sean abiertas, para que la producción sea libre y tome el rumbo y el sentido de las posibilidades individuales, los intereses ocasionales, las necesidades particulares, las capacidades y destrezas , la imaginación.

Los modelos que a veces se les presenta, promueven la imitación y no la creación .

No se trata de reproducir modelos de otros, sino favorecer que el niño se vaya construyendo y reconociendo en sus propios modelos.

El niño es capaz de crear y recrear sus propios procesos de trabajo, disfruta tanto haciendo, que lo gratifica más el proceso vivido que el resultado obtenido.

Es importante que los adultos conozcan los intereses de los niños, porque es más fácil promover cualquier actividad que les interese antes que otra que le resulte desconocida o indiferente.

El niño es curioso, le gusta explorar, descubrir, investigar…y lo hace tanto con los instrumentos de trabajo que se les acerca, como con los materiales que se les entrega.

Está en juego la creatividad del adulto para ir presentando variedad de materiales que pongan al niño en contacto con diferentes texturas, superficies, colores, materiales y herramientas de trabajo.

El niño siente placer y se divierte “haciendo” con las manos.

Le da placer. Por ese motivo el primer instrumento, por excelencia, es la mano. Las manos de los niños desbordan de deseo de tocar.

No les importa demasiado el cómo, lo que les interesa es “hacer”.

El niño aprende a elegir, a seleccionar, cuando se le presentan varias propuestas.

Para crear es necesario conocer, es necesario decidir.

La acción estará condicionada por la etapas evolutiva del niño, en lo que refiere a su pensamiento, desarrollo motor, la experiencia anterior.

¿Cómo ejercitar la mano como instrumento de crear?

* Hacer con las manos. … no es sólo dibujar.

Hacer con las manos es: amasar, picar, trozar, tornear, cortar, rasgar , arrugar ,

estirar, enhebrar, estampar, engomar, moldear , trasvasar , transportar , empujar…

*Amasar: arena, barro, masa de harina y agua, plasticina, masa de papel de diario y

harina, bolsas de nylon cerradas con arena, pelotas de diferentes tamaños.Cocinar.

*Picar : una birome sobre nylon con arena o harina; un lápiz con punta sobre un trozo

de tela; palitos en arena; palitos en la tierra; tenedores en una masa;

mondadientes en una esponja, alambre en tela.

*Martillar: clavos en madera, alambres en arena, juegos estructurados,

martillo sobre masa, martillo sobre arena, martillo sobre globos inflados,etc..

*Trozar: diferentes papeles, cartulinas, cartones.

 *Desflecar: con aguja de lana – tela de arpillera, enseñar a sacar los hilos de los

bordes. Tela de algodón, mostrarle los hilos y que tire con una aguja

*Ovillar: Lana, hilos de diferentes tipos , bandas de nylon.

*Deshacer un tejido.

*Coser  telas de diferentes texturas : hacer bolsas, dobladillos.

*Enhebrar agujas

*Cortar: con los dedos, materiales de diferentes resistencias: papeles, cartulinas,

    cartones.

  *Arrugar: papeles, telas, nylon, esponjas, variar las resistencias de los materiales

para variar la dificultad. También variar los tamaños de los papeles, empezar de los más pequeños y finos hasta los más grandes y gruesos

*Estirar – alisar  : lo mismo que arrugan, planchar con la mano, sobre arena, sobre masa, un montón de piedras.

Mag.Zózima González

Directora General

Colegio Jean Piaget

El término hace pensar en actividades artísticas, musicales, plásticas.

La creatividad es eso y mucho más.

Es la capacidad de transformar “la nada” en “algo”. Lo que descartamos en algo que aprovechamos.

Es proponer ideas originales, dar nuevas respuestas a preguntas viejas, es encontrar soluciones eficientes para los problemas y conflictos, es aplicar el conocimiento a situaciones desconocidas. Los niños son grandes creadores: inventan palabras y canciones, explican los hechos con argumentos de fantasía, utilizan cualquier objeto para satisfacer sus propias necesidades de jugar.

La creatividad no se aprende, se desarrolla dentro del mismo individuo. El medio que lo rodea, puede favorecer u obstaculizar su desempeño. Es muy importante que las personas que estén con él, se muestren pacientes, tolerantes y frenen sus propios impulsos de “corregir” o “intervenir” en sus producciones.

A veces, la búsqueda de una estética adulta o de un orden personal ajeno al del niño, llevan a padres, familiares y aún a docentes a “intervenir” en sus producciones.

La “obra del niño” no se toca, es valiosa por sí, no necesita retoques. Es muy interesante aceptarla, valorarla e ir observando los procesos del propio niño a través del tiempo.

Decírselo, felicitarlo, alentarlo a que siga produciendo algo nuevo. Para el niño, su producción es lo mejor que puede hacer, su máximo logro; respetarlo y admirarlo lo gratifica y fortalece, le da seguridad y lo anima para seguir creando. En cualquier lugar, en cualquier momento el niño se pone a jugar, todo le sirve para hacerlo.

Su principio y fin es la libertad y la felicidad. Su fantasía le permite viajar en la alfombra de su cuarto a los lugares más distantes, acompañado de los personajes más increíbles, con el coraje y la fortaleza necesarias para enfrentar las situaciones más adversas.

Es ahí, precisamente ahí, donde radica la importancia de la creatividad: en la seguridad, la confianza y la alegría que recibe el propio actor.

No hay que buscar demasiado “algo para que se entretenga”, sólo dejarlo jugar.

Se espera que los padres puedan :

– Escuchar las ideas de sus hijos, sus palabras, sus canciones, sus fantasías y respetarlas.

– Poner a su alcance variados materiales,no estructurados, para que haga con ellos lo que desee.

– Permitir que utilice todos sus sentidos y que investigue con ellos.

– Tratar de no corregir cuando dice o hace algo fuera de lo común.

– Quedar “afuera” de sus juegos, evitar sugerir qué hacer constantemente.

– Controlar el espanto cuando por “hacer” nos genera problemas de suciedades o manchas.

Todo un mundo de posibilidades le ofrece su casa con lo que no usamos o descartamos:

– Papeles, cartones, bolsas de nylon, hilos y lanas de colores, corchos, cajas, tapas y tapitas, envases de plástico, llaves, llaveros, collares, cadenas. – Telas, pañuelos, sombreros, bolsos, carteras. – Diarios, revistas, prospectos, boletas, afiches, suplementos. – Cubiertos, ollas, tapas, tapper, cucharas de madera. – Esponjas, frascos de plástico, peines, cepillos. – Polleras, pantalones, delantales, camisas, guantes.

Con esto en sus manos, el niño es un creador que todo lo puede. Es un aprendizaje más que podrá utilizar para alcanzar su felicidad.

Mag.Zózima González

Directora General

Colegio Jean Piaget.

 

El hombre busca la felicidad y esta búsqueda se da durante toda la vida.

 Alegría: “Estado de placer, de armonía, de equilibrio, de orden.”

 El niño es feliz jugando, reconocemos su derecho a jugar y lo hacemos en un clima afecto.

 Las propuestas se presentan como un juego al que se integran los niños con interés, curiosidad, asombro…

 El niño aprende jugando, cantando, divirtiéndose.

 Se instala así un vínculo positivo con la situación de aprendizaje que fortalece los vínculos que el niño tendrá que ir construyendo durante toda la vida.

 Cada niño tiene su ritmo, sus intereses, sus necesidades. Cada niño es diferente a todos los demás.

Lo importante es que todos los niños tengan la posibilidad de participar de las   experiencias.

 Si bien tenemos un programa oficial de Educación Inicial que describe diferentes disciplinas del conocimiento, respetamos la etapa del pensamiento del niño que globaliza e integra la realidad como un “todo” a través de la observación, la experiencia, las diversas actividades 

 Nuestra acción pedagógica reconoce ese carácter de totalidad tal como es vivido por los niños en la construcción de sus conocimientos.

Los materiales que seleccionamos son conocidos por el niño y además utilizamos materiales de la vida cotidiana, de descarte, lo que ya no se usa,  para que pueda explorar sin temores, experimentar,  romper, descubrir, jugando.

(Lanas, cajas, hilos, metales,  maderas, envases de plástico, telas, nylon, entre otros.)

 También ponemos a disposición del niño: los juguetes que ofrece el mercado infantil.

Los niños se mueven en diversos espacios ambientados e implementados especialmente para que desarrollen sus actividades .

 El espacio para jugar con arena,  agua , barro, permite manipular esos materiales que le dan placer  porque disfruta con ellos jugando.

 En el jardín, con árboles, plantas, hamacas y juegos el niño disfruta plenamente realizando actividades al aire libre.

 Todos los espacios del Jardín de Infantes están preparados para el desempeño del niño con la máxima seguridad.

 El personal está entrenado y atento para complacerlo y acompañarlo.

 

Mag.Zózima González

Directora General

Colegio Jean Piaget.

 

Zózima González Martino. Uruguay. IBECIENCIA. Comunidad de Educadores para la Cultura Científica

La presencia de la Ciencia y la Tecnología en la vida cotidiana está cada día más extendida; de hecho resulta difícil pensar la sociedad y la educación sin la presencia de las TIC.

Se entiende por TIC, aquellas tecnologías que tratan del estudio, desarrollo, implementación, almacenamiento y distribución de la información utilizando el hardware y el software más adecuados como sistema informático.

Frente al escenario mundial de concentración y exclusión, es vital que estas nuevas tecnologías y las oportunidades que ellas crean, puedan ser usadas para reducir la brecha no sólo entre quienes tienen acceso y quienes no lo tienen, sino entre aquellos que interactúan con los medios y los recursos, modificándolos e interviniendo activamente con ellos. Una política educativa tendiente a democratizar la educación, deberá priorizar la inversión en TIC con criterio de justicia social.

En la agenda de las políticas educativas de los países de América Latina está presente, cada vez con mayor fuerza, la necesidad de incluir las TIC para potenciar las estrategias de trabajo docente y enriquecer los aprendizajes de los alumnos. Se asume el desafío de acelerar, promover e integrar nuevas formas de alfabetización tecnológica, sin que se acentúe la brecha entre los sectores sociales que ya recibían una educación devaluada y los que, mientras tanto, accedían a una educación de excelencia.

La incorporación de las TIC en la sociedad en general- y en la educación en particular-, se encuentra ligada a políticas de igualdad, y debe ser cuidadosa y estratégicamente planificada. Es fundamental el papel de un Estado que aspire a poner al alcance de todos los ciudadanos un uso productivo y crítico de estos nuevos productos culturales.

Los nuevos escenarios educativos que instauraron las TIC y los medios de comunicación en la última década sorprendieron a todos los países de América Latina con esta deuda pendiente: un déficit grave en el acceso equitativo a una educación de calidad para todos los niños, las niñas y los adolescentes de la región.

La integración de las TIC en la institución escolar ha sido, es- y probablemente seguirá siendo-, motivo de debate y de diseño de distintos escenarios, algunos de los cuales hoy pueden parecer de ciencia ficción. Uno de los problemas que universalmente ha tenido y tiene que enfrentar la implementación de las políticas TIC son las resistencias, obstáculos y miedos que provocan.

Hoy se habla de una educación para todos, a lo largo de toda la vida, a aprender a aprender; por tanto, el sistema educativo está mandatado a dar respuestas a una necesaria alfabetización científica – tecnológica y, en consecuencia, a enseñar a aprender. No es posible pensar en una educación para toda la vida, que requiere de un aprender a aprender, si no se aprende a enseñar en esta nueva realidad.

La experiencia internacional y regional en la materia, contribuye a la idea de que las innovaciones en educación implican cambios estructurales que se manifiestan tanto a nivel micro (las escuelas, el aula), como a nivel macro (los sistemas educativos).

Las TIC y el cambio educativo

Las TIC en la educación deben alcanzar  rango de una política educativa que se implemente con criterio de justicia social y que sirva al mejoramiento progresivo de la calidad educativa. No hay educación sin acceso a información, ambos derechos básicos de la infancia y de la adolescencia. Que se hagan efectivos en todos y cada uno de los niños, niñas y adolescentes es un compromiso que hay que asumir.

En el campo educativo, hay una visualización social creciente que sostiene que

el uso de las TIC llevará a una mejor calidad educativa, atendiendo a las demandas

productivas y del mercado laboral.  Es necesario desnaturalizar el sentido común que sobre ellas se construye y reflexionar sobre el sentido de la inclusión de las TIC en la educación.

Un cambio de paradigma acompaña a estas nuevas tecnologías de la información y la comunicación  y está operando en el cambio pedagógico, marcado por un lado por el abandono de la forma vertical de formación (transferencia vertical de conocimiento) para dar lugar al trabajo colaborativo en el cual el docente asume un papel de facilitador de un proceso centrado en el alumno y en su capacidad de descubrir los conocimientos a su propio ritmo y en colaboración con los demás alumnos.

Los procesos de  integración de TIC en la educación deben considerarse para dimensionar, desde un principio, la complejidad de la tarea a llevar adelante. Pueden orientarse al desarrollo de distintos aspectos:

* Educativo, en la formación de niños, jóvenes y docentes en nuevos entornos de aprendizaje y cooperación

* Integración territorial, con el establecimiento de una infraestructura pública de redes que articulen a la comunidad local en instancias provinciales, nacionales, regionales y globales;

* Desarrollo social, con la constitución de nuevos espacios y oportunidades de aprendizaje para distintos públicos a través de la formación continua,de la recalificación profesional/laboral mediante la educación a distancia y la formación de comunidades virtuales de aprendizaje;

*  Modernización  administrativa, informatizando la comunicación, la administración y la gestión de los organismos centrales, zonales y de las instituciones escolares.

Un modelo educativo respetuoso de la Convención de los Derechos del Niño, tendrá que incorporar “la noción de equidad (…) como una estrategia orientada a la búsqueda de la igualdad a partir del reconocimiento de las diferencias”.

El artículo 17 de la Convención de los Derechos del Niño reconoce la importante función que desempeñan los medios de comunicación, al contribuir positivamente a la realización de los Derechos de los niños, niñas y adolescentes. Asimismo, es un deber de todos los Estados Parte que han ratificado la Convención de los Derechos del Niño controlar el material que se difunda y evitar la exposición de contenidos inadecuados o potencialmente perjudiciales para la infancia y la adolescencia.

El efectivo cumplimiento del Derecho a la Educación puede fortalecerse sustancialmente con los avances tecnológicos, a través de entornos de aprendizaje formal, no formal e informal que una estructura de red (como la de Internet), facilita.

Es relevante destacar que esto no puede debilitar a la escuela, que constituye la institución donde niños, niñas y adolescentes deben estar, no sólo para acceder a información y conocimientos sino para garantizar los procesos de socialización, inclusión y formación de ciudadanía, en el marco de respeto a sus Derechos.

Desconectarse en la puerta de la escuela no es una opción

La tecnología en general y la de la información y de la comunicación en particular, forman parte de nuestro mundo actual, están entre nosotros y,  guste o no, vinieron para quedarse, con todo lo bueno y con todo lo malo que pudieran tener; es el punto de partida desde donde tenemos que pensar qué hacer dentro de la escuela.

La inclusión de las TIC en la educación es sin duda uno de los grandes  desafíos que enfrentamos en este momento de crisis y redefiniciones de nuestros sistemas escolares. Pueden promover mejoras o pueden ser inconducentes a los propósitos deseados; todo dependerá, también, de la planificación estratégica.

En la sociedad del conocimiento, los jóvenes deben ser estudiantes a lo largo de toda la vida. Esto significa que su formación debe otorgar un énfasis especial a la construcción de competencias de orden superior; buscar fuentes, evaluar la relevancia, analizar, sintetizar y reformular información y datos son competencias críticas para el futuro. La información socialmente relevante circula por estos canales. El que no domina Internet queda afuera; por ese motivo, propiciar la universalización del dominio de las TIC forma parte de un proyecto democrático.

La investigación internacional muestra que las escuelas reciben a menudo la llegada de las computadoras con una mezcla de miedo y entusiasmo. Tal vez, ese sea uno de los motivos por los cuales las TIC no han logrado validarse aún como herramientas importantes en relación con el aprendizaje formal escolar.  Las promesas de cambios rápidos y radicales en educación con TIC han sido motivadoras para los diseñadores de políticas, pero chocan con la realidad de las escuelas y de su comunidad, su cultura y sus tradiciones.

Transformar las escuelas a través de las TIC requiere un cambio organizacional significativo, además de la inversión en infraestructura y la capacitación de los docentes. Las TIC  contribuyen al principio pedagógico de la prioridad de las competencias frente a los contenidos; vivir en una sociedad de la información y en una economía basada en el conocimiento requiere que sus jóvenes posean una amplia gama de competencias TIC para que puedan participar plenamente como ciudadanos.

Cabe destacar la dimensión social y política de las TIC a partir de sus potencialidades fundamentales: la posibilidad de mayor  autonomía en el proceso de aprendizaje y en la gestión del conocimiento, en un contexto de significativa diversidad y de construcción social de dichos conocimientos.

Esas potencialidades responden a los dos pilares fundamentales de la educación del siglo XXI: “aprender a aprender” y “aprender a vivir juntos”.

Esta problemática puede ser analizada desde dos dimensiones distintas. Por un lado, todo lo relativo a la brecha digital. Desde este punto de vista, estamos ante la distribución de un bien que hoy en día define en gran medida la discriminación y las posibilidades de inclusión o exclusión social.  Por otro lado, nos enfrentamos a la discusión de las TIC como parte del  proceso de enseñanza y aprendizaje.  Aún cuando estos dos fenómenos están estrechamente vinculados, deben ser analizados en forma específica. Si bien es cierto que la inclusión de las TIC puede modificar el proceso de enseñanza y aprendizaje, debemos partir de la base de que hoy un ciudadano que no maneje las nuevas tecnologías de la información, tiene muchísimas posibilidades de quedar excluido.

La Educación tiene implicancias directas con la posibilidad de ejercer otros derechos, pero además imprime sus efectos en la pobreza y en la meta de desarrollo con justicia social que el país quiere alcanzar. La meta de alcanzar el derecho a una educación de calidad para todos y cada uno de los niños, niñas y adolescentes constituye un desafío crucial.

Incorporar las TIC no significa necesaria ni automáticamente que se produzca un cambio en los procesos cognitivos vinculados a la enseñanza y al aprendizaje. Castells advierte que una de las paradojas de esta sociedad informatizada es que al mismo tiempo que genera más conectividad, más red, más capacidad de estar juntos ,causa más exclusión, más segmentación, más fragmentación.

En suma:

En una sociedad cada vez más desigual, más segmentada y polarizada no es casualidad que las tecnologías acompañen este proceso. Para romper esto es necesario algo más que la tecnología. Creo que en este punto deberíamos poner también intencionalidad cultural y pedagógica en el uso de las tecnologías para que nos ayuden en este proceso de respeto a la diversidad y de aprender a vivir juntos.

Es importante que las estructuras escolares concebidas para responder a las nuevas exigencias de la formación técnica y científica, sean lo suficientemente flexibles para poderse adaptar a la rápida evolución de la ciencia y la técnica” (UNESCO,1962.

Art. 8. Recomendaciones de la Conferencia Internacional de Instrucción Pública).