Educar para la alegría

Las familias también cambian

Posted on: 26 septiembre, 2014


Las transformaciones de la sociedad van modificando las estructuras internas de la institución educativa , al reclamar  respuestas para las necesidades que van surgiendo. Es necesario construir un “modelo pedagógico”con bases actualizadas.

Para diseñar una nueva pedagogía para nuestros niños, no sólo cabe tener presente los aportes de la investigación sobre sus posibilidades de crecimiento, desarrollo y aprendizaje, sino el contexto en el que se desenvuelve, tanto en función a sus limitaciones como, en especial, en cuanto a las oportunidades que ofrece.

La evidencia científica muestra los importantes procesos mentales que ocurren en el cerebro infantil durante los primeros meses de vida.

La familia – como estructura social primaria – no queda al margen de esos cambios. Desconocer o desvalorizar la importancia de la familia pone en riesgo  la eficiencia  de toda acción educativa. Es necesario reconocer su importancia y trabajar con ella sobre bases de respeto, coherencia y complementariedad.

Es necesario reconocer el derecho a la educación que tiene el niño(desde su nacimiento) y  trabajar con la familia es fundamental, ya que en ella se instalan las bases del comportamiento, valores y habilidades de los niños.

Al hablar de “familia” no hacemos referencia a un “modelo” de familia sino a la diversidad de posibles realidades que se alejan  de la composición tradicional , de la idea que culturalmente tenemos incorporada de: padres – hijos.

Todo indica que el ambiente que rodea al niño es fundamental para promover u obstaculizar su desarrollo.

La familia, núcleo básico de la sociedad, es una escuela de valores en la que todos sus integrantes se educan.  Es en la familia donde se crean vínculos afectivos, es el espacio para la intimidad. Influye como ámbito ideal donde a través de la convivencia se aprende .

La desintegración de la familia, la recomposición de la pareja, los distintos lugares que ocupan los niños en esos cambios, la mujer –que en la mayoría de los casos  sigue haciéndose cargo de los hijos, el hombre – que está presentándose cada vez más interesado y asumiendo la tenencia de los niños, los abuelos que prolongan su etapa de trabajo y ya no están acompañando tanto a sus nietos, diversas formas de convivencia que modifican claramente el escenarios conocido o estudiado de “la familia”.

Es necesario  que la institución educativa interactúe con ella para conocer sus características particulares, intereses, necesidades. Conocer el contexto de su vida, costumbres y valores. Esto  permite hacer planteos oportunos, adecuados y efectivos.

La familia – a su vez – necesita ser reconocida como tal. Sensibilizada y fortalecida en su rol . Desea la felicidad de su hijo y en general acepta toda la información que recibe , no solo la que refiere especialmente a su hijo sino también, al trabajo de sus docentes.

La sociedad actual lleva a la separación  de la familia. Las necesidades materiales, económicas, aspiraciones personales, dificultades laborales, el desplazamiento de la mujer a ocupar lugares fuera del hogar, la obligan a delegar la función exclusiva de ser madre .

Esta separación es vivida en algunos casos con preocupación, otros con dolor, otros con culpa . Es vivida con sentimientos negativos que pueden perjudicar el vínculo con sus hijos.

El niño ingresa al Jardín Maternal con su familia. Cada una por motivos diferentes y con expectativas también distintas, converge en la institución educativa y configura con las demás un escenario complejo y dinámico.

Los padres están exigiendo cada vez más a la propia escuela. El prolongado tiempo de ausencia del hogar, los obliga a delegar la atención de sus hijos a la institución.

Día a día presionan para delegar tareas que les son exclusivas y demandar atenciones particulares que ellos no pueden brindar, tales como la formación de hábitos, de valores, el cuidado de la higiene, la alimentación  la salud, las pautas disciplinarias, la organización del niño, la atención fuera de los horarios establecidos; en fin, se podría ampliar la lista de demandas en este sentido.

Es frecuente que los padres, opinen de educación, cuestionen el trabajo de los docentes y en algunos casos, intenten intervenir en la toma de decisiones. Podemos apreciar cada vez más que los docentes reciben reclamos y exigencias de los padres, más allá de las que les compete a su rol.

Para lograr una provechosa interacción con las familias es necesario inspirar confianza en un marco de respeto, instalando limites claros en  los roles de ambas instituciones.

La escuela no es, ni es deseable que sea, la prolongación de la familia. Tampoco es el sustituto de la familia, sino un eficaz colaborador en la tarea de acompañar, guiar y promover acciones saludables en el proceso educativo iniciado en el hogar.

Concebimos un Jardín Maternal y de Infantes que “abrace” a la familia con compromiso sostenido para darle seguridad y confianza a la vez de asegurar que viva a sus hijos positivamente, con alegría.

 

La Educación Inicial es una oportunidad ineludible para generar cambios efectivos y desarrollar transformaciones para el siglo en que vivimos. Es la mejor inversion de amor, inteligencia y recursos que puede hacer la Humanidad en las nuevas generaciones, en especial en sus primeros años de vida.

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