Educar para la alegría

Archive for septiembre 2014

Los niños están ávidos de libros bien pensados, inteligentes y desafiantes. Disfrutan de

sus colores, ilustraciones y contenidos. Libros que puedan llevar consigo. Los libros son compañeros silenciosos que pueden llevar consigo, de un lado al otro y leerlos en cualquier momento y lugar.

Las primeras experiencias tienen mucha importancia para conformar el imaginario personal  lo que permite decir , que una temprana y placentera aproximación al libro   tendrá efectos positivos y duraderos. Los libros pueden estar en las manos de los niños mucho antes de que sean lectores autónomos.

Los padres nos preguntan: ¿Cómo se estimula para la lectura?

Es necesario reconocer que todas las acciones referidas a consolidar comportamientos lectores deben concebirse a largo plazo. Si bien cada niño tiene sus necesidades particulares y  también sus condiciones  ambientales, hay situaciones que son favorecedoras y estimulantes en general :

* Tener libros y lectores a su alrededor. Los primeros lectores se forman en las familias, cuando hay libros y lectores a su alrededor, se forman desde que nacen según sea el vínculo que la familia  tenga con los  libros. Nada puede reemplazar a una primera relación amistosa, cuerpo a cuerpo, con la letra impresa materializada en un libro.

* “Sus propios libros”, su propia pequeña biblioteca iniciada desde el primer año de vida,  brinda la posibilidad  de conocer, antes de saber leer, el placer de la lectura. Los libros se tocan, se huelen, se miran,  escuchan.
* El afecto, un ambiente acogedor, escuchar  historias  que surgen mágicamente de las letras de un libro. Narraciones y lecturas de  cuentos  hechas  por voces de personas familiares y queridas.

* Repetir la misma historia , aunque el adulto y el niño la sepan de memoria. La fascinación de la repetición muestra que la escritura fija las palabras de tal manera que no se desorganizan ni se confunden.  El ritual de leer  se ejecuta, una y otra vez, con el implacable rigor de la sucesión de las letras, los párrafos y las páginas.

Tal vez estas sugerencias no garanticen un lector consecuente a lo largo de la vida, pero  el libro estará  ubicado  junto con los más preciados recuerdos de la época en que todo es descubrimiento y asombro.

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Creer en las personas.

Un equipo de trabajo lo constituyen un grupo de personas, una organización, unos sistemas y un entorno que entrelazados pueden constituir uno de los mayores activos de una empresa o proyecto empresarial.

Construir un buen equipo no tiene una receta única pero mi experiencia me ha enseñado que “creer en las personas” es uno de los fundamentos del éxito del equipo.

Implicación.

Conseguir la implicación de los integrantes del equipo no es sencillo.

“Animar” a todas las personas integrantes de un equipo para que “sientan el proyecto como suyo” lleva su tiempo y sus dosis de paciencia.

Claves: darles la oportunidad de participar en el diseño de la nueva estrategia de la empresa (“ser ellos mismos patrones de su futuro”).

Responsabilidad.

Es el paso sucesivo a la determinación de “la estrategia”.

Cada uno de los miembros del equipo debe asumir el rol y la responsabilidad necesaria para la ejecución del plan.

En el caso de la responsabilidad debemos resolver algunas lagunas de formación y capacidad profesional.

Claves: poner a las personas que requieran de una mayor “expertise” o especialización en manos de especialistas de la formación. Recordar que hay personas que “quieren hacer pero no saben cómo”.

Compromiso.

En la medida que hemos sido capaces de determinar una estrategia, unos roles y una responsabilidad individual y del grupo, cada uno de los integrantes es capaz de asumir un grado de compromiso importante con sí mismo y con el grupo.

Claves: buscar el compromiso individual que contribuya a la consecución del compromiso del grupo.

 

 

Cohesión.

Trabajar en equipo es trabajar juntos. Para esto es importante conseguir aunar esfuerzos y sumar. Estrechar lazos. Procurar que no surjan comportamientos individualistas que pudieran perjudicar el normal desarrollo del grupo. Conseguir que el trabajo de cada uno sume.

Claves: compartir información acerca del trabajo de cada uno de los integrantes del grupo. “Ser consciente de qué hay en el extremo de cada hilo y qué sucede al tirar de él”.

El premio.

Personalmente el mejor regalo que he podido recibir del equipo con quien trabajo ha sido éste: “brillo especial que tienen en los ojos”. Conseguir que estas personas hayan conseguido “creerse capaces” y poder “realizar los objetivos”.

* Jordi Casellas

General Manager Vivanco Accesorios

Miembro del Forum Millora Contínua

Fuente: http://www.Noticias.com

Piaget se basó en dos aspectos del razonamiento moral para formular su teorías : el respeto por las reglas y la idea de justicia de los niños. Con base en las respuestas que los niños daban a sus preguntas, Piaget estableció varias etapas de desarrollo moral.

Etapa pre-moral

Esta etapa abarca los cinco primeros años de la vida del niño, cuando aún no tiene mucha conciencia o consideración por las reglas.

De los dos a los seis años los niños son capaces de representar las cosas y las acciones por medio del lenguaje, esto les permite recordar sus acciones y relatar sus intenciones para el futuro.

No pueden aún realizar razonamientos abstractos, por lo que no pueden comprender el significado de las normas generales. Esto hace que las vean como cosas concretas imposibles de variar que se han de cumplir en su sentido literal. Estas normas son, además, exteriores a los niños, impuestas por los adultos, por lo tanto la moral se caracteriza en esta fase de desarrollo por la heteronomía.

Etapa heterónoma o del realismo moral

Esta etapa se da entre los 5 y los 10 años. Los niños en esta edad tienden a considerar que las reglas son impuestas por figuras de autoridad poderosas, como podrían ser sus padres.

Piensan además que las normas son inalterables, abordan cualquier asunto moral desde una perspectiva dicotómica de bien o mal y creen en una justicia inminente, es decir, que piensan que cualquier mal acto, tarde o temprano será castigado.

De los siete a los once años, los niños adquieren la capacidad de realizar operaciones mentales con los objetos que tienen delante. No pueden aún hacer generalizaciones abstractas pero se dan cuenta de la reversibilidad de algunos cambios físicos y de las posibilidades del pensamiento para detectar relaciones entre las cosas.

Las normas dejan de ser vistas como cosas reales que tienen su origen en una autoridad absoluta y exterior -los adultos- y comienzan a basarse en el respeto mutuo entre los compañeros de juego, los iguales. De aquí surge la noción de la convencionalidad de las normas o reglas de los juegos, que son vistas como productos de acuerdos entre los jugadores. Surgen sentimientos morales como la honestidad -necesaria para que los juegos funcionen- y la justicia.

Etapa autónoma

A partir de los 10 años los niños ya se percatan de que las reglas son acuerdos arbitrarios que pueden ser impugnados y modificados con el consentimiento de las personas a las que rigen.

Creen que las reglas pueden ser violadas para atender las necesidades humanas y tienen en cuenta la intencionalidad del actor más que las consecuencias del acto.

Han aprendido que algunas faltas pasan desapercibidas y no son castigadas.

De los doce años en adelante los niños sufren cambios biológicos y psicológicos radicales. Se produce la maduración sexual y una maduración biológica general que potencia el desarrollo intelectual y moral.

Los niños, en esta etapa, se convierten en adolescentes y sus estructuras de conocimiento permiten ya las generalizaciones y la realización de operaciones mentales abstractas. Los conceptos se integran en sistemas de proposiciones y se aprende a pasar de lo particular a lo general y de lo general a lo particular.

En esta etapa surgen sentimientos morales personalizados, como la compasión o el altruismo, que exigen la consideración de la situación concreta del otro como un caso particular de la aplicación de las normas.

Gracias a esto, la rigidez de aplicación de las normas y conceptos morales, propia del estadio anterior, desaparece, completándose el paso de la presión adulta al control individual de la propia conducta.

El adolescente formula principios morales generales y los afirma de un modo autónomo frente a las normas exteriores. El respeto a estas últimas se realiza de un modo personal.

Los trabalenguas se han hecho para destrabar la lengua.

Para jugar a los trabalenguas con los niños se comienza diciendo lentamente cada frase y luego se continúa repitiéndolas cada vez más rápido.

Los trabalenguas son un juego de palabras con sonidos y presentan dificultad de pronunciación.

Puede ser muy divertido introducir los trabalenguas en las actividades que tienen el propósito de enriquecer el lenguaje y favorecer la expresión oral de los niños.  Permiten adquirir rapidez del habla, con precisión y sin equivocarse.

Los destrabalenguas  permiten ejercitar y mejorar el lenguaje de los niños

1) Pablito clavó un clavito. ¿Qué clavito clavó Pablito?

2) Como poco coco como, poco coco compro

3) Tres grandes tigres tragones tragan trigo y se atragantan.

4) Me trajo Tajo tres trajes, tres trajes me trajo Tajo.

5) El hipopótamo Hipo está con hipo.
¿Quién le quita el hipo  al hipopótamo Hipo?

6) Pepe Pecas pica papas con un pico.
Con un pico pica papas Pepe Pecas

7) Teresa trajo tizas hechas trizas

8) R con r cigarro, r con r barril,
rápido ruedan los carros,
cargados de azúcar del ferrocarril

9) Poquito a poco Paquito empaca poquitas copas en pocos paquetes.

 

10) ¿Usted no nada nada?  No, no traje traje.

11) Juan junta juncos junto a la zanja.

 

12) ¡Qué ingenuo es Eugenio!
¡Y qué genio tiene el ingenuo Eugenio!

13) Cuca cose en casa de Coco Suca

14)  Había un perro debajo de un carro,

vino otro perro y le mordió el rabo.

15)  Las ruedas son redondas de aquel ferrocarril,

las ruedas son redondas para rodar sin fin.

16)  Yo compré pocas copas,  pocas copas yo compré,

como yo compré pocas copas,  pocas copas yo pagué.

17) Cuando cuentes cuentos, cuenta cuantos cuentos cuentas,

porque si no cuentas cuantos cuentos cuentas, nunca sabrás cuantos

cuentos cuentas tú.

18)  En el juncal de Junqueira juntaba juncos Julián.

Juntóse Juan a juntarlos y juntos juntaron más.

19)   Si tu gusto gustara del gusto que gusta mi gusto,

gustaríamos los dos del mismo gusto.

Pero como tu gusto no gusta del gusto que gusta mi gusto,

disgusto se lleva mi gusto  al saber que tu gusto no gusta del

gusto que gusta mi gusto.

20)  María Chuchena su techo techaba, y un techador le pregunta:
“¿Que techas Maria Chuchena? O techas tu choza o techas la ajena?”

“No techo mi choza ni techo la ajena. Yo techo el techo de María

Chuchena.”

21)Erre con erre, guitarra; erre con erre, carril:

rápido ruedan los carros, rápido el ferrocarril.

 

22) Un podador podaba la parra y otro podador que por allí pasaba le

preguntó: Podador que podas la parra. ¿Qué parra podas?

¿Podas mi parra o tu parra podas?

Ni podo tu parra, ni mi parra podo, que podo la parra de mi tío Bartolo.

23) Mariana Magaña  desenmarañará mañana

la maraña que enmarañara  Mariana Magaña

“Los niños aprenden lo que viven”

Desde su nacimiento, están condicionados por el ambiente que los rodea que puede favorecer u obstaculizar su desarrollo.

Los niveles de aprendizaje, desarrollo y éxito escolar de los niños dependen de varios factores, como la salud del niño y su bienestar físico, su preparación social y emocional, y sus destrezas de lenguaje, así como su conocimiento general sobre el mundo.

Salud y bienestar físico

Si  el niño recibe alimentos nutritivos, hace ejercicio y  visita al pediatra regularmente, se minimiza las posibilidades de desarrollar problemas de salud  o de aprendizaje en las etapas siguientes de su vida.

Alimentos

Los alimentos deben ser nutritivos , balanceados. Es conveniente que el niño no coma demasiadas grasas y alimentos dulces.

Depende de la cultura familiar y sus hábitos alimentarios,que estas pautas perduren o no en la vida del niño.

Ejercicio

El ejercicio es necesario desde las edades más tempranas. Caminar, correr, saltar, mover todo su cuerpo en diferentes espacios  le permitirá  aprender a controlar y coordinar los músculos mayores en los brazos y las piernas.

Para  aprender a controlar y coordinar los músculos más pequeños en las manos y los dedos, el niño necesita usar las manos, poner a su alcance diferentes materiales para que pueda manipular, explorar y hacer.

“Aprende haciendo”

 

Cuidado médico

La visita al médico, al odontólogo, la vacunación oportuna y controles regulares, irán familiarizando al niño con estos hábitos saludables y los incorporará como rutinas en su vida personal.

Preparación social y emocional

El niño también aprende a:

  • Tener confianza en sí mismo. Los niños que demuestran seguridad en sí mismos están

más dispuestos a intentar cosas nuevas-y seguir intentando si es que no logran éxito la

primera vez.

  • Ser independiente: Los niños que hacen las cosas por sí mismos se sienten seguros y

no requieren de la ayuda de otros. La sobreprotección es tan peligrosa como el abandono.

  • Estar motivado: Es necesario que los niños quieran aprender, sin deseo no hay

aprendizaje. Fomentar la curiosidad natural que los lleva a aprender con alegría, de

acuerdo a sus intereses y posibilidades, a su manera, es una forma de que estén

motivados para el aprendizaje.

  • Cooperar : Trabajar en grupo, permite compartir con otros, ayudar, pedir ayuda, estar

atentos a resolver problemas , esperar turno.

  • Autocontrolarse : Conocer las diferentes formas de expresar su enojo, le permiten

identificar las  que se aceptan y las que no y mejorar su relacionamiento con los

demás.

Los niños aprenden por lo que ven más que por lo que se les dice. Educamos por nuestros comportamientos y no por nuestros discursos.

– Los límites son necesarios, les dan confianza y seguridad. El valor de los mismos

depende de la forma como instalan.

– Una disciplina firme pero cariñosa favorece las destrezas sociales y es mejor el

desempeño de los niños en distintos ámbitos en los que tenga que actuar.

– Ofrezca buenas razones cuando le pida a su niño que haga algo.

– Escuche a su niño para descubrir cómo se siente y si necesita apoyo especial.

– Critique el comportamiento, no al niño.

– Las sonrisas y los elogios rinden mucho más para moldear un buen comportamiento

que los castigos duros.

– Es importante permitir que aprenda a elegir y a decidir. En general decidimos por él.

– Aliente a su niño a jugar con otros niños y a sentirse cómodo entre adultos que no son

familiares. Los niños de edad preescolar necesitan oportunidades sociales para

aprender a considerar otros puntos de vista. Los niños pequeños tenderán a llevarse

mejor con sus maestros y compañeros de clase si han tenido experiencia tratando con

otros adultos y niños.

– Demuestre una actitud positiva y alentadora hacia el aprendizaje y el Jardín o la Escuela.

– Demuestre interés por todo lo que el niño diga o haga.

Las transformaciones de la sociedad van modificando las estructuras internas de la institución educativa , al reclamar  respuestas para las necesidades que van surgiendo. Es necesario construir un “modelo pedagógico”con bases actualizadas.

Para diseñar una nueva pedagogía para nuestros niños, no sólo cabe tener presente los aportes de la investigación sobre sus posibilidades de crecimiento, desarrollo y aprendizaje, sino el contexto en el que se desenvuelve, tanto en función a sus limitaciones como, en especial, en cuanto a las oportunidades que ofrece.

La evidencia científica muestra los importantes procesos mentales que ocurren en el cerebro infantil durante los primeros meses de vida.

La familia – como estructura social primaria – no queda al margen de esos cambios. Desconocer o desvalorizar la importancia de la familia pone en riesgo  la eficiencia  de toda acción educativa. Es necesario reconocer su importancia y trabajar con ella sobre bases de respeto, coherencia y complementariedad.

Es necesario reconocer el derecho a la educación que tiene el niño(desde su nacimiento) y  trabajar con la familia es fundamental, ya que en ella se instalan las bases del comportamiento, valores y habilidades de los niños.

Al hablar de “familia” no hacemos referencia a un “modelo” de familia sino a la diversidad de posibles realidades que se alejan  de la composición tradicional , de la idea que culturalmente tenemos incorporada de: padres – hijos.

Todo indica que el ambiente que rodea al niño es fundamental para promover u obstaculizar su desarrollo.

La familia, núcleo básico de la sociedad, es una escuela de valores en la que todos sus integrantes se educan.  Es en la familia donde se crean vínculos afectivos, es el espacio para la intimidad. Influye como ámbito ideal donde a través de la convivencia se aprende .

La desintegración de la familia, la recomposición de la pareja, los distintos lugares que ocupan los niños en esos cambios, la mujer –que en la mayoría de los casos  sigue haciéndose cargo de los hijos, el hombre – que está presentándose cada vez más interesado y asumiendo la tenencia de los niños, los abuelos que prolongan su etapa de trabajo y ya no están acompañando tanto a sus nietos, diversas formas de convivencia que modifican claramente el escenarios conocido o estudiado de “la familia”.

Es necesario  que la institución educativa interactúe con ella para conocer sus características particulares, intereses, necesidades. Conocer el contexto de su vida, costumbres y valores. Esto  permite hacer planteos oportunos, adecuados y efectivos.

La familia – a su vez – necesita ser reconocida como tal. Sensibilizada y fortalecida en su rol . Desea la felicidad de su hijo y en general acepta toda la información que recibe , no solo la que refiere especialmente a su hijo sino también, al trabajo de sus docentes.

La sociedad actual lleva a la separación  de la familia. Las necesidades materiales, económicas, aspiraciones personales, dificultades laborales, el desplazamiento de la mujer a ocupar lugares fuera del hogar, la obligan a delegar la función exclusiva de ser madre .

Esta separación es vivida en algunos casos con preocupación, otros con dolor, otros con culpa . Es vivida con sentimientos negativos que pueden perjudicar el vínculo con sus hijos.

El niño ingresa al Jardín Maternal con su familia. Cada una por motivos diferentes y con expectativas también distintas, converge en la institución educativa y configura con las demás un escenario complejo y dinámico.

Los padres están exigiendo cada vez más a la propia escuela. El prolongado tiempo de ausencia del hogar, los obliga a delegar la atención de sus hijos a la institución.

Día a día presionan para delegar tareas que les son exclusivas y demandar atenciones particulares que ellos no pueden brindar, tales como la formación de hábitos, de valores, el cuidado de la higiene, la alimentación  la salud, las pautas disciplinarias, la organización del niño, la atención fuera de los horarios establecidos; en fin, se podría ampliar la lista de demandas en este sentido.

Es frecuente que los padres, opinen de educación, cuestionen el trabajo de los docentes y en algunos casos, intenten intervenir en la toma de decisiones. Podemos apreciar cada vez más que los docentes reciben reclamos y exigencias de los padres, más allá de las que les compete a su rol.

Para lograr una provechosa interacción con las familias es necesario inspirar confianza en un marco de respeto, instalando limites claros en  los roles de ambas instituciones.

La escuela no es, ni es deseable que sea, la prolongación de la familia. Tampoco es el sustituto de la familia, sino un eficaz colaborador en la tarea de acompañar, guiar y promover acciones saludables en el proceso educativo iniciado en el hogar.

Concebimos un Jardín Maternal y de Infantes que “abrace” a la familia con compromiso sostenido para darle seguridad y confianza a la vez de asegurar que viva a sus hijos positivamente, con alegría.

 

La Educación Inicial es una oportunidad ineludible para generar cambios efectivos y desarrollar transformaciones para el siglo en que vivimos. Es la mejor inversion de amor, inteligencia y recursos que puede hacer la Humanidad en las nuevas generaciones, en especial en sus primeros años de vida.

“La mejor forma de captar la imaginación de los niños es…dejarla en libertad”

La sociedad de hoy, reclama personas creativas, capaces de desempeñarse con eficiencia frente a los cambios que ella le impone.

Es muy importante estimular para la creatividad.

El niño es naturalmente creativo, lo demuestra en forma permanente en las resoluciones que busca mientras juega.

Por ese sendero es que proponemos continuar, por el sendero de la propia búsqueda y no por la repetición de modelos que pueden ser muy interesantes para los adultos, pero que para el niño no tiene sentido.

¿Qué tiene sentido para un niño?

Es probable que tenga sentido aquello que le preocupa, que le gusta, que necesita…

Lo cierto es que el adulto está a una gran distancia de saberlo con certeza.

Podemos conocerlo a través de sus producciones libres, de lenguaje, en el juego, en las actividades manuales y de expresión plástica, entre otros.

La obra del niño es única. Es el resultado del encuentro del niño con los materiales. Ese es el inicio de un proceso de contacto, exploración,  manipulación, experimentación, conocimiento y ejercitación que se da  a través de impresiones sensoriales .

El niño juega y descubre variadas texturas, distintos materiales, formas y colores.

Plasticina, esponjas, maderas, semillas, granos, telas, papeles, nylon, crayones, dry-pen , pinturas, papeles, cartones, nylon ,hilos, lanas, etc. van siendo utilizados por el niño .

La mano del niño se va entrenando y fortaleciendo con el uso de pinceles, punzones, tijeras, hisopos, sellos, cables; herramientas que irá incorporando para realizar sus trabajos.

El niño realiza su obra en diferentes lugares: en el piso, en las paredes  destinadas para ello, en mesas .

Es necesario asignar diariamente un lugar  a la Expresión Plástica:

  • porque le da placer
  • lo motiva
  • le interesa
  • responde a su curiosidad, a su necesidad de manipular

La Expresión Plástica es fuente de aprendizajes y de oportunidades para conocer más al niño y para que el niño conozca haciendo .

Es un medio muy útil para que :

  • descargue sus tensiones emocionales
  • canalice sus necesidades afectivas
  • exprese sus estados de ánimo y sensibilidad.
  • Permite reconocer sus intereses y preferencias estéticas, sus destrezas motoras y detectar sus dificultades .

De la mancha al dibujo de una figura humana, de la casualidad a la intención, del trazo de la mano al del pincel, queda pautado un proceso personal de maduración y desarrollo que el ambiente puede favorecer, dándole oportunidades de “hacer” solo o con otros niños, pero “hacer”.

La producción del niño responde a una vivencia determinada, a un momento de su vida que está condicionado por sus intereses, emociones, particulares curiosidades, estados de ánimo, etc.

El niño estará siempre orgulloso de su obra y la exhibirá con alegría. Esa alegría se genera tanto durante el proceso de trabajo como en el resultado final, en todo caso es resultado de un esfuerzo y de una generosa entrega de su mundo interior.

Es conveniente observar la obra y reconocer en ella los elementos nuevos que van apareciendo. No interpretamos la obra, la valoramos para poder continuar estimulando los procesos.

Recordemos que la felicitación, la admiración, el reconocimiento, son herramientas muy eficientes para construir una personalidad segura, autoestima, deseo de repetir la experiencia.

Desde ese marco, proponemos:

Propuestas de expresión libre con variadas y renovadas técnicas y materiales.

Aprovechamiento de material de desecho.

Cuidado por lo estético sin tocar la obra del niño.

Preparación creativa de los materiales que ofrecemos a los niños.

Dejar “jugar” libremente con los materiales.

Máxima exigencia en el cumplimiento de procedimientos enseñados (estas son oportunidades de trabajar los hábitos personales y sociales).

Ejercitar la mano con diferentes propuestas que le den fuerza motriz.

Observar y corregir el uso de las diferentes herramientas que le ofrezcamos.

Utilizar diferentes soportes para que el niño trabaje.

Trabajar en diferentes espacios, no sólo en el aula o en el taller.

La obra del niño debe salir de él. Esa es la dirección que debemos asegurar para que tenga valor. Jamás tocar ni retocar…siempre valorar sus logros.