Educar para la alegría

Incentivar la creatividad del niño

Posted on: 11 octubre, 2013


“Crear es transformar la “nada” en algo”.-

Crear permite encontrar soluciones a los problemas, buscar libremente diferentes alternativas. Sabemos que habrá tantas como personas tengan que actuar sobre lo mismo-Ese principio está presente si trabajamos reconociendo la diversidad-

El valor de la obra del niño está en su propio proceso de realización y no en la búsqueda de una “perfección adulta” que lejos de estimular, limitaría la confianza y seguridad que se debe desarrollar y alentar.

Los trabajos de los niños, muestran el proceso de desarrollo y aprendizaje, por lo que su valor radica en la autenticidad de la libre expresión y la búsqueda individual y personal de resolver las dificultades que se les va presentando.

Las propuestas que los docentes hacen a sus alumnos, están orientadas a promover diferentes aprendizajes o vivencias.

Es conveniente que sean abiertas, para que la producción sea libre y tome el rumbo y el sentido de las posibilidades individuales, los intereses ocasionales, las necesidades particulares, las capacidades y destrezas , la imaginación.

Los modelos que a veces se les presenta, promueven la imitación y no la creación .
No se trata de reproducir modelos de otros, sino favorecer que el niño se vaya construyendo y reconociendo en sus propios modelos.

El niño es capaz de crear y recrear sus propios procesos de trabajo, disfruta tanto haciendo, que lo gratifica más el proceso vivido que el resultado obtenido.

Es importante que los adultos conozcan los intereses de los niños, porque es más fácil promover cualquier actividad que les interese antes que otra que le resulte desconocida o indiferente.

El niño es curioso, le gusta explorar, descubrir, investigar…y lo hace tanto con los instrumentos de trabajo que se les acerca, como con los materiales que se les entrega.

Está en juego la creatividad del adulto para ir presentando variedad de materiales que pongan al niño en contacto con diferentes texturas, superficies, colores, materiales y herramientas de trabajo.

El niño siente placer y se divierte “haciendo” con las manos.

Le da placer. Por ese motivo el primer instrumento, por excelencia, es la mano. Las manos de los niños desbordan de deseo de tocar.

No les importa demasiado el cómo, lo que les interesa es “hacer”.

El niño aprende a elegir, a seleccionar, cuando se le presentan varias propuestas.
Para crear es necesario conocer, es necesario decidir.

La acción estará condicionada por la etapas evolutivas del niño, en lo que refiere a su pensamiento, desarrollo motor, la experiencia anterior.

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