Educar para la alegría

Dificultades ante el aprendizaje (4)

Posted on: 16 junio, 2013


CONCLUSIONES
De acuerdo al análisis de datos podemos
afirmar que hay alumnos que, sin motivo aparente, fracasan en sus estudios; podemos enunciar factores desencadenantes que coadyuvan en el fracaso de estudiantes de Enseñanza Media , a saber: soledad, desmotivación, vínculos inadecuados, presión parental y social, confusión en cuanto a qué espera de ellos la sociedad, desencuentro entre los valores generacionales, inadecuación de la oferta educativa que no tiene en cuenta el momento histórico, ni el contexto cultural, social ni etario.
Los padres, en la mayoría de los casos, se sienten desbordados por las exigencias laborales y presionados por el temor a perder sus fuentes de ingresos. Exigen a sus hijos que rindan, que se destaquen, para que tengan un porvenir seguro que ellos no tienen.
Los docentes están desbordados y presionados por el multiempleo, por asegurar su fuente laboral, por atender numerosos grupos de alumnos, por los adolescentes, por tener que cumplir con los programas dentro de plazos pautados y por la necesidad de actualizarse en su formación profesional. Los docentes y los padres dan mensajes contradictorios a los alumnos o a sus hijos, como reflejo de su propia perplejidad e incertidumbre frente a esta sociedad que no ofrece seguridades ni posibilidades de proyectarse en el futuro.
Los alumnos sienten la falta de acompañamiento de padres y docentes para enfrentar sus dificultades ante el aprender; se sienten presionados- por su propio temor al fracaso- frente a exigencias de los adultos que los desbordan. No reciben mensajes claros de la familia, ni de la institución educativa ni de la sociedad en su conjunto; no saben qué se espera de ellos, ni saben qué desean ellos mismos. Le asignan valor a la motivación para aprender, califican a los contenidos como obsoletos o poco interesantes; destacan la importancia del vínculo con el docente a la hora de aprender.
Existe una brecha generacional- entre los padres y la institución educativa en su conjunto – en relación con los alumnos, quienes tienen expectativas cada vez más alejadas de los valores que guiaron a aquéllos. Aparece una confrontación que es nuclear en esta época para el logro de la identidad individual y social del adolescente.
La Post-Modernidad – que relativiza las certezas, que jerarquiza el placer y la inmediatez- lleva a considerar que esos alumnos que fracasan son fruto de este tiempo. Esta nueva realidad tan cambiante, con transformaciones tan vertiginosas, con un saber muy valorado pero cada vez más inabarcable, donde el consumismo adquiere relevancia y la incertidumbre con respecto al devenir laboral se impone, puede incrementar en el adolescente los aspectos de depresión, confusión y angustia propios de la edad, dificultándole entonces esta tarea y haciendo que se refugie en un “no saber” protector. . Convendría que la institución educativa , los docentes y los padres comprendieran esta dinámica para no asustarse frente a la confrontación del adolescente, para que éste pueda encontrar interlocutores válidos que puedan identificarse con él sin perder su lugar ni su rol.

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