Educar para la alegría

Archive for junio 2013

La escuela presenta un escenario diverso, dinámico, cambiante que se convierte en caja de resonancia de los valores y problemáticas sociales, todo lo cual debe ser considerado para evitar incidir en el proceso de enseñanza, el proceso de aprendizaje, los vínculos: docente –alumno, alumno – alumno; docente – docente; escuela – familia; entre otros.
En la institución educativa se da una serie de conflictos de poderes que también es necesario reconocer e identificar para poder gestionar el cambio. Entre otros, la investigación da cuenta de los conflictos que se generan entre la dirección y los docentes; entre los docentes de un turno y otro; entre los diferentes departamentos o secciones de trabajo; entre los alumnos de un grupo y otro o dentro de cada grupo; entre la familia y sus integrantes y entre la escuela y sus actores; entre la escuela y la familia. Por lo expuesto es importante que el vínculo se apoye y sostenga en un marco de respeto mutuo, de límites claros y de compromisos compartidos.
La educación se constituye en una variable facilitadora para los procesos de construcción de ciudadanos participativos, integrantes de una sociedad más justa, menos violenta, con más posibilidades de crecimiento.
Creemos que la mediación y negociación son herramientas eficientes para mejorar el clima de trabajo y la sana convivencia en la escuela.
Es necesario que cada centro educativo elabore un protocolo de atención de los conflictos y lo aplique sistemáticamente en cada situación de conflicto que se presente.
Requiere la aplicación sistemática de la negociación, en la que se pondrá en juego el conocimiento, la información, la capacidad de análisis, la jerarquización, la disciplina. Al mismo tiempo, se atenderá los estilos de comunicación e instalarán las vías de comunicación de la organización.
Cuando actúa un mediador, propone un diseño acordado con la dirección y el colectivo referente del problema , que ayuda a que se encuentre una solución al conflicto.
La mediación tiene un pilar en la comunicación: Escuchar más que hablar y hablar más que actuar.
OBJETIVOS DE LA MEDIACIÓN ESCOLAR:
• Construir sentimiento de pertenencia y participación.
• Mejorar el clima en el aula, en la escuela.
• Desarrollar habilidades para la resolución de problemas.
• Fortalecer la autoestima de cada alumno.

Todo lo cual redundará en beneficio de los aprendizajes.

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ALGUNAS REFLEXIONES sobre la adolescencia y su perfil psicológico que nos permitieron encontrar explicación a las conclusiones:
La adolescencia es un momento de separación, de ruptura, de quebranto y, ante todo, es un trabajo de duelo. Es la época en que se renuncia a la seguridad de la infancia, en que el sujeto ya no puede retroceder frente a los imperativos de la maduración y de la elección sexual. Se hace necesario crecer y convertirse en adulto. Pero es, en este momento, cuando por un lado el deseo de avanzar y por otro el temor a lo desconocido, entran en conflicto. El modo en que el adolescente transite este período dependerá tanto de las características del mundo externo- que podrá favorecer u obstaculizar dicho proceso- como de las características de su mundo interno. El hecho de que surjan estas dificultades ante el aprendizaje dependerá de la conjunción de ambos factores.
Para que un joven aprenda es necesario que lo desee, pero nada ni nadie puede obligar a alguien a desear. Aprender implica un deseo y un proyecto, que el individuo se sienta dueño de su individualidad –no importa la edad que tenga- y creador de su identidad. Esto es posible si el ahora joven- desde su infancia – encontró en su familia amor y contención emocional – “holding” según expresión de Winnicott- indispensable para emprender el camino hacia la independencia . Hemos observado que algunos hogares han tenido dificultades para proveer un sostén emocional desde la infancia y, en este momento crítico de la adolescencia, dichas dificultades se reactualizan.

El niño desde pequeño escucha la demanda que su entorno le hace: “debes aprender, debes triunfar”. El éxito se convierte en ese objeto de satisfacción que debe procurarle a sus padres; así, las buenas notas pueden llegar a convertirse en ofrendas para ellos y no en logros personales. Muchas veces durante la infancia el niño puede responder dócilmente a esta expectativa, pero tarde o temprano – y la adolescencia es un buen momento- necesitará cuestionarse sobre su propio deseo. Si el niño o el adolescente se ha dedicado únicamente a satisfacer la demanda proveniente de su entorno, ha corrido el riesgo de quedar atrapado en una dinámica que no le permitirá asumirse como sujeto con sus propios deseos y aspiraciones. Numerosos casos de fracaso liceal pueden ser pensados como un rechazo a crecer e ingresar en el mundo adulto y, por ende, a enfrentarse con la propia finitud. El deseo de regresar a la idealizada época infantil puede manifestarse en el no poder avanzar en sus estudios, los cuales irían alejándolo cada vez más de la niñez y de los padres ideales e inmortales de la infancia.
Elegir es poder asumirse dueño de un deseo y de un proyecto. Este es el tiempo de la elección vocacional, de “pensarse” en el futuro desempeñando una actividad. Este es otro momento de duelo, al tener que renunciar a la fantasía omnipotente de poder llegar a ser “todo”… El adolescente que se ve enfrentado a la tarea de tener que pensar sobre su vocación, se pregunta: ¿quién soy?, ¿ qué quiero hacer?, ¿ quién quiero ser?
En el adolescente se impone la necesidad de dejar de ser “a través de” , dejar de ser “el hijo de..” para poder llegar a ser él mismo. Para ello se hace necesario abandonar la imagen parental (idealizada y arcaica, en la que están incluidos los profesores) para poder encontrar en otras figuras, ya sean cantantes, líderes políticos o religiosos y también en los propios pares, esas nuevas figuras identificatorias que servirán como modelos en la construcción de la propia identidad, que siempre está en movimiento y recreación.

El adolescente necesita – aunque lo asuste- alejarse de aquello que hasta el momento constituyó su fuente de seguridad (identificaciones parentales e ideal del yo). Para afirmarse en su identidad naciente el adolescente muchas veces necesita sostenerse contra algo. Trata de cortar con el pasado, en particular con los valores en los que creyó hasta entonces y que compartió, con frecuencia, con su familia o con su entorno social. La inteligencia, los estudios y el éxito, valores reconocidos por nuestra sociedad e investidos por los padres, con frecuencia van a pagar el costo de estos reacomodamientos identificatorios.
Por otro lado, puede llegar a detenerse cualquier aspiración de éxito del joven cuando dicho éxito es vivido por él como una rivalidad peligrosa con el progenitor de su mismo sexo. El temor a sobrepasarlo con las consiguientes fantasías que ello moviliza- como ser el destruirlo u ocupar su lugar en la pareja parental – despierta temores y ansiedades que a algunos adolescentes los frena en su avance.
Cuando los padres no pueden renunciar a su propia juventud (dado que en la actualidad ésta se proclama como ideal ) y no pueden ejercer su función paterna , se produce un borramiento de la diferencia generacional y la rivalidad edípica se transforma en lucha fraterna y narcisista. En lugar de la confrontación se puede llegar a instaurar la provocación, la evitación o la desmentida de la brecha generacional con lo cual se altera el proceso de identidad .
El docente también se encuentra en un lugar conflictivo : está exigido por la Dirección, por la Inspección, por los programas a cumplir y debe acatar normas, algunas de las cuales puede no compartir. El cuestionamiento del adolescente moviliza en él sus propios cuestionamientos, sólo que no está tan libre interna ni externamente para expresarlos.
Esta presentación tiene el objetivo de recibir de Uds. aportes que puedan dar otra mirada sobre el tema. Como dijo Montaigne (Essaiss, I,XXVI) : “las abejas liban de las flores, pero después hacen la miel, que es exclusivamente suya… ya no más tomillo ni mejorana” (pág. 33 Anny Cordié).

CONCLUSIONES
De acuerdo al análisis de datos podemos
afirmar que hay alumnos que, sin motivo aparente, fracasan en sus estudios; podemos enunciar factores desencadenantes que coadyuvan en el fracaso de estudiantes de Enseñanza Media , a saber: soledad, desmotivación, vínculos inadecuados, presión parental y social, confusión en cuanto a qué espera de ellos la sociedad, desencuentro entre los valores generacionales, inadecuación de la oferta educativa que no tiene en cuenta el momento histórico, ni el contexto cultural, social ni etario.
Los padres, en la mayoría de los casos, se sienten desbordados por las exigencias laborales y presionados por el temor a perder sus fuentes de ingresos. Exigen a sus hijos que rindan, que se destaquen, para que tengan un porvenir seguro que ellos no tienen.
Los docentes están desbordados y presionados por el multiempleo, por asegurar su fuente laboral, por atender numerosos grupos de alumnos, por los adolescentes, por tener que cumplir con los programas dentro de plazos pautados y por la necesidad de actualizarse en su formación profesional. Los docentes y los padres dan mensajes contradictorios a los alumnos o a sus hijos, como reflejo de su propia perplejidad e incertidumbre frente a esta sociedad que no ofrece seguridades ni posibilidades de proyectarse en el futuro.
Los alumnos sienten la falta de acompañamiento de padres y docentes para enfrentar sus dificultades ante el aprender; se sienten presionados- por su propio temor al fracaso- frente a exigencias de los adultos que los desbordan. No reciben mensajes claros de la familia, ni de la institución educativa ni de la sociedad en su conjunto; no saben qué se espera de ellos, ni saben qué desean ellos mismos. Le asignan valor a la motivación para aprender, califican a los contenidos como obsoletos o poco interesantes; destacan la importancia del vínculo con el docente a la hora de aprender.
Existe una brecha generacional- entre los padres y la institución educativa en su conjunto – en relación con los alumnos, quienes tienen expectativas cada vez más alejadas de los valores que guiaron a aquéllos. Aparece una confrontación que es nuclear en esta época para el logro de la identidad individual y social del adolescente.
La Post-Modernidad – que relativiza las certezas, que jerarquiza el placer y la inmediatez- lleva a considerar que esos alumnos que fracasan son fruto de este tiempo. Esta nueva realidad tan cambiante, con transformaciones tan vertiginosas, con un saber muy valorado pero cada vez más inabarcable, donde el consumismo adquiere relevancia y la incertidumbre con respecto al devenir laboral se impone, puede incrementar en el adolescente los aspectos de depresión, confusión y angustia propios de la edad, dificultándole entonces esta tarea y haciendo que se refugie en un “no saber” protector. . Convendría que la institución educativa , los docentes y los padres comprendieran esta dinámica para no asustarse frente a la confrontación del adolescente, para que éste pueda encontrar interlocutores válidos que puedan identificarse con él sin perder su lugar ni su rol.

Objetivo general: Contribuir al estudio de las dificultades de los alumnos de Enseñanza Media ante el aprendizaje, para promover nuevas líneas de acción.

Objetivos específicos: – Determinar los factores que intervienen cuando la situación de dificultad se presenta.
– Formular una propuesta alternativa de acuerdo a la realidad develada.

DISEÑO METODOLÓGICO.

Se ubica dentro del paradigma cualitativo. El paradigma cualitativo desarrolla conceptos, intelecciones y comprensiones partiendo de pautas de los datos y no recogiendo datos para evaluar modelos, hipótesis o teorías preconcebidas.

Sigue un diseño de investigación flexible, a partir de interrogantes vagamente formuladas. Se ubica en perspectiva holística; las personas, los escenarios o los grupos no son reducidos a variables, sino considerados como un todo; trata de comprender a las personas dentro del marco de referencia de ellas mismas.

Es sensible a los efectos que él mismo causa sobre las personas que son objeto de su estudio, interactúa con los informantes de un modo natural y no intrusivo; se identifica con las personas que estudia para comprender cómo ven las cosas.

Todas las perspectivas son valiosas. Kuhn no conocía teoría desechada por falta de confirmación científica, no busca “la verdad” o “la moralidad” sino una comprensión detallada de las perspectivas de otras persona

Esta investigación se realizó con docentes de Enseñanza Media, con padres de alumnos de Enseñanza Media, con alumnos de Enseñanza Media, Psicólogos y Psicopedagogos.

Los docentes de Enseñanza Media entrevistados trabajan en Instituciones Públicas y Privadas; los alumnos de Enseñanza Media asisten a Instituciones Públicas o Privadas.
Fuentes de información.

Las fuentes de información fueron los docentes, padres, alumnos, psicólogos y psicopedagogos.

Se entrevistó:
20 docentes que dictan clases de diversas asignaturas.

20 padres con hijos que cursan Enseñanza Media

15 alumnos que cursan Enseñanza Media.

20 psicólogos.

12 psicopedagogos.
Todos los entrevistados están de acuerdo en que hay alumnos que, sin motivo aparente, fracasan.

12 alumnos consideran que se encuentran solos, sin acompañamiento de padres y docentes para resolver las dificultades que se generan ante el aprendizaje.

Los padres expresan que no tienen tiempo para acompañar a sus hijos:

“Trabajo todo el día… cuando llego de noche, no quiero saber de nada”.
“Estamos en casa los fines de semana”.
“Estamos desconcertados, no sabemos qué le dan a nuestros hijos”.

Los padres manifiestan tener dificultad para poner límites.

Los docentes consideran que la institución educativa se va haciendo cargo de los roles parentales.

Los docentes dicen que están desbordados, sin tiempo.

“El docente cumple un rol muy importante y el multiempleo hace que uno no pueda estar al día aunque quiera.”

“Nos sentimos presionados por la falta de tiempo.”

“Estoy desbordado por carga horaria de trabajo, el número de alumnos en los grupos y los programas a cumplir.”

Los psicólogos opinan que existen vínculos poco saludables:

“ Hay ausencia de la figura paterna por falta de tiempo y por pretender ser “amigos”.

“El padre amigo deja huérfano a su hijo”

Todos los alumnos coinciden al opinar que el vínculo es muy importante para aprender.

“Para mí es fundamental tener buen vínculo con el docente.”
“Me gusta que me escuchen”
“No me gusta ser un número”

13 alumnos consideran que docentes y padres esperan de ellos lo que ellos no están en condiciones de dar o hacer.

Los padres dicen que sus hijos: “ya son grandes” y deben resolver solos sus problemas solos.

Los padres opinan que sus hijos” son desorganizados”.

Los docentes esperan que sus alumnos tengan más madurez e independencia, más responsabilidad y compromiso, que acepten las normas y más estudio y motivación.

Los psicólogos consideran que el alumno necesita un tiempo propio.

13 alumnos no tienen claro qué se espera de ellos.

Dice un psicólogo:
“Yo creo que si bien la consulta más frecuente ocurre en la adolescencia, esto ya se trae desde la niñez… en la adolescencia se pone más en juego la dificultad por la crisis del adolescente, pero no es algo que aparezca en la adolescencia… yo me pregunto qué pasa con el proyecto de vida de esos adolescentes.”

“Hay muchos chicos que se deprimen, falta de proyectos de vida. ¿Qué quieren ser?”

“Yo quiero que nos den mensajes claros.”

“Yo creo que esto es parte de la sociedad en que uno vive; en otra época el estudio posibilitaba muchas cosas, trabajo, familia,…hoy hay un descreimiento de la educación.”

“No sé quien soy ni sé qué es lo que quisiera hacer con ese saber. Me gustaría caminar por los bosques, aprender a través de la naturaleza, los árboles, las plantas, los perfumes. Quisiera saber música… pero primero quiero aprender escuchando el canto de los pájaros…la música del mar. Lo demás, los programas determinados, los horarios, los profesores que a veces no nos entienden, pero sí pretenden que los entendamos a ellos…”

“Yo sería el tipo más feliz del mundo si pudiera cantar en un tablado. Mi padre decía en broma: cuando me pregunten qué hacen mis hijos voy a decir que tengo un hijo que es gerente de tal empresa y tengo un hijo murguista… era en broma, pero eso te desmotiva si vas a recorrer el camino para llegar a lo que realmente querés hacer”.

“A veces hablás con un profesor y te dice: Yo quería ser médico…”

“Actualmente el adolescente no tiene tanta idea de qué es lo que va a hacer de su vida….los plazos y los tiempos son distintos, los medios de comunicación favorecen la inmediatez y la facilidad con que se consiguen las cosas,…antes no existía tal cual existe hoy la sociedad de consumo…lo económico aparece como prioridad para ellos”.

Los alumnos, padres y docentes se sienten presionados.

Los alumnos dicen que hay un salto brusco de 4° a 5° año.

“De cuarto a quinto es un cambio enorme… te empieza a ir mal porque tenés que aprender a estudiar y la exigencia de un año para otro es un salto muy grande”.

Los alumnos se sienten presionados por el temor al fracaso.

“ No sabemos estudiar ”.
“ Siento miedo a perder los exámenes”.
“El docente te obliga a repetir lo que él quiere.”

Los alumnos se sienten presionados para tomar decisiones.

“Ahora que tengo que elegir me siento presionada, me gusta magisterio pero si quiero mantener una familia no me da el sueldo. Mi madre me dice: “hacé lo que tú quieras”…yo siento que en un futuro, en Magisterio no podría mantener a mis hijos, tendría que hacer otra cosa”.

“También tiene que ver con el medio, el medio te condiciona, vos tenés buena parte , pero también influye el medio familiar y social. Si a vos te va mal y tus padres te reprochan todo el tiempo que te va mal, entonces ahí la moral te baja al piso y no te levantás con nada. Si tus seres queridos te dan apoyo es mucho más fácil… si te dicen: mirá, te va mal pero ya lo vas a superar… ahí sí podés tener moral y pensar que te están apoyando”.

Los padres, valoran el éxito y presionan a sus hijos.

Los docentes están presionados por falta de tiempo.

“El multiempleo hace que uno no pueda estar al día aunque quiera.”

Los alumnos le asignan un valor importante a la motivación en el proceso de aprender.

Los docentes entrevistados consideran que los programas no tienen vigencia.

Los alumnos dicen que los programas no son interesantes.

“Hay un deseo natural de conocer, el niño y el adolescente van generando sus propias hipótesis, luego aparece el docente y le ofrece algo para aprender en lo que él no tiene interés”.

“Lo mío es que en el colegio no me atrae nada de lo que se da…no hay nada que me motive. Uno piensa y piensa y se da cuenta lo que es el detalle del colegio en la vida…a mí un examen no me mueve un pelo, primero hay que conocerse a uno mismo,…hoy tengo abandonadas 4 materias, mi filosofía es “conocerse a uno mismo para saber qué hacer”.

7 alumnos consideran que la motivación depende de ellos mismos.

“Para mí el problema es más de uno que de los docentes, para mí tenemos que estimularnos nosotros mismos… yo no siento interés”.

“Aprendo cuando estoy motivado”.

Mientras que 8 alumnos piensa que son los docentes quienes deben motivar a los alumnos:

“Pero el profesor al que le interesa la materia debería motivarte, hacernos gustar la materia”.
“Yo quiero que sea interesante lo que enseñan “
“Cada docente tiene su forma de dar la clase”
“Hay docentes que transmiten pasión por su materia, desde la postura, el tono de voz y esto repercute en el interés del alumno”.
“Los docentes son diferentes: unos van a mostrar lo que saben, otros a enseñar.”
“Pasa mucho por el docente, por el disfrute, por los contenidos que él da, que pase por lo vivencial.”
“La metodología varía de uno a otro.”
“Lo afectivo está involucrado y allí está el rol de la familia ¿Estudiar para qué, para morirte de hambre?
“ ¿Qué enseña el docente?… lo que le pauta el programa y esto se transforma en un fin y no en un medio.”
“…Se va por dos caminos distintos….o bien se desencuentran, o bien una materia árida, si está bien dada, con interés, el adolescente lo escucha.”

El estudio no ocupa lugar en la vida del 8 de los entrevistados.

Los alumnos responden que cuando no van al liceo:

“Miran TV, duermen, charlan con amigos, van a la rambla, andan en bici”.

Los padres piensan que el estudio tiene poco valor en la vida del estudiante:

“No lo veo estudiar”
“A veces lo veo estudiar antes de un escrito”
“No sé lo que hace”
“Juega al fútbol”
“Va al Club ”

Los docentes dicen que los alumnos no le dan importancia al estudio:

“No estudian”
“No se interesan”
“No cumplen con la tarea”
“Es un triunfo conseguir que hagan la tarea domiciliaria”.
“Falta esfuerzo”
“Se va perdiendo el interés por aprender”.

13 alumnos valoran la diversión antes que el esfuerzo:

“Entre estudiar o ir a bailar…voy a bailar”

“Las clases son aburridas”.

“ Hace falta un poco más de humor en las clases.”

Presentación de un caso.-

“Ignacio, de 17 años, aún debe materias de 4° . Es un chico inteligente , estudia sin entusiasmo y fracasa en los exámenes”. Sus padres son profesionales exitosos y ambos provienen de familias reconocidas en el ámbito intelectual.

En las entrevistas con Ignacio pudimos comprender que él no puede avanzar en sus estudios, porque se siente en la obligación de “continuar” – con lo que él llamó la empresa familiar.
“Continuar con la empresa familiar” significa para él cumplir con los ideales familiares de éxito en el ámbito intelectual, pero también representa, para él, el riesgo de no ser él mismo.

A Ignacio le parece saber cuál es su vocación (distinta a la de sus padres ) pero no se anima siquiera a pensarlo y por eso no puede pasar a 5° año, año en el que debe definirse por una orientación.

Los padres “se miran” en su único hijo. Ellos manifiestan: “ Ël tiene el porvenir asegurado, lo único que tiene que hacer es estudiar y salvar los exámenes.

Los padres esperan que Ignacio los perpetúe a ellos y a la tradición familiar. Se podría pensar como una forma de no enfrentarse ellos a su propia finitud.

La obligación interna que siente Ignacio de continuar la tradición familiar y de ser exitoso, no le permite emprender su propio camino. El trabajo psíquico que todo adolescente realiza, de desligarse de los padres ideales de la infancia y de la autoridad parental y familiar, en Ignacio se ve sofocado.

Renunciar a la imagen idealizada de los padres de su infancia significaría para él dejar de verlos omnipotentes e inmortales; imagen ideal que lo agobia pero que a la vez no se anima a renunciar por miedo a la indefensión.

La confrontación generacional necesaria para la adquisición de la identidad propia
(individual y social ) se ve frenada.

La agresividad que Ignacio necesita poner en juego para lograr la separación y discriminación de sus padres, así como de los ideales parentales, no la puede ejercitar porque siente que pone en peligro la cohesión familiar.

La pérdida de la certidumbre y la descentración del conocimiento alcanzan a casi todos los órdenes de nuestra cultura. (Juan I.Pozo )

No hay realidades absolutas en las ciencias, ni en el arte, ni en la vida social. El ritmo de generación y difusión de conocimientos obliga a la reformulación del enfoque del hecho educativo pues las certezas ceden terreno a las interrogantes ( K. Amir, 1997 )

 

A. Toffler, en su conferencia realizada en Montevideo en 1993, expresó la necesidad de adaptar la educación al nuevo perfil de realidad. Múltiples diagnósticos han demostrado empíricamente los problemas de burocratización de la administración, de rutinización de las prácticas escolares, de obsolescencia de los contenidos curriculares y de ineficiencia en los resultados finales

( I. Aguerrondo,1993 )

 

Los contenidos, las habilidades, las destrezas y aún los valores aprendidos en el sistema educativo no reflejan  la cultura popular ni los aspectos más dinámicos de la cultura contemporánea. La característica que define la actual oferta curricular es su aislamiento con respecto a las exigencias para el desempeño en los diferentes ámbitos de la sociedad ( Schiefelbein y Tedesco,1995 ).

 

Parece que cada vez aprendemos menos porque cada vez se  nos exige aprender más cosas y más complejas. En nuestra cultura del aprendizaje, la distancia entre lo que deberíamos aprender y lo que finalmente conseguimos aprender es cada vez mayor. Los aprendizajes efectuados en la institución educativa son socialmente poco significativos.

 

Si se considera al docente como un profesional, debe regimentarse en qué consiste su tarea, lo que implica reconocer la dimensión intelectual, pedagógica y social de su actividad, sin limitar sus funciones al cumplimiento formal de lo establecido en planes de estudios.

 

Construir una forma agradable de aprender se tiene que constituir en un desafío a los modelos educativos actuales. El contacto con el alumnado revela que buena parte de ellos asiste a la escuela por obligación, pero no encuentra ni agradable ni estimulante la tarea que allí se realiza.

 

Afirmamos que la búsqueda de formas metodológicas es una responsabilidad directa del docente y es conveniente que la perciba entre todos los miembros de un plantel, procurando construir formas adecuadas y agradables para el trabajo educativo.

(Díaz Barriga, A.1995).

 

Se hace necesario cobrar conciencia de la ineludible necesidad de buscar modelos, planes académicos innovativos, programas y esquemas operativos, lo que conlleva un aumento de calidad

( S. Malek,1995 ).

 

Las prácticas pedagógicas constituyen un elemento clave. Pueden entenderse como aquéllas mediante las cuales los docentes organizan, facilitan y  aseguran un encuentro y un vínculo entre los alumnos y el conocimiento.

 

La Educación Media es, en la actualidad, el nivel educativo más complejo y crítico. El informe CEPAL (1991) sobre Enseñanza Media manifiesta que se constata un importante deterioro de la situación del Cuerpo Docente y un descenso en la calidad de los conocimientos que los adolescentes adquieren en su paso por el sistema.

 

La crisis de la adolescencia se caracteriza por ser un momento de transición entre la infancia y la adultez.

Le asignamos a la palabra crisis el significado de “momento en que se produce un cambio muy marcado en algo”. Crisis, del griego: Crisis =  decisión.  Krino = separar.

 

No se ha dejado todavía de ser niño y no se es todavía un adulto. El cuerpo del adolescente  está cambiando y eso a veces lo asusta. Se le exigen nuevas y  mayores responsabilidades, cuando no está pronto todavía para afrontarlas.

 

Sufre y quiere huir, sus padres también sufren y por eso no pueden- muchas veces-, sostenerlo en este difícil momento de su vida.

 

Como el niño pequeño, que para dar sus primeros pasos necesita ser sostenido por la mirada aprobadora de la madre, el adolescente( a pesar de sus desplantes de independencia ) , necesita  el permiso para luchar por su individuación, para poder ser agresivo y que sus padres resistan a esta agresión  sin morir ; en fin,  para poder hacerse hombre.

 

Los padres, a su vez, viven también la conflictiva, pero de la edad madura:  se sienten viejos y hay como un deseo de recobrar la juventud a través de la juventud de los hijos, pero manejándola ellos con su tabla de valores que inevitablemente cambia de una generación a otra, con sus sueños de grandeza  que no pudieron realizar y entonces se da el desencuentro.

 

Bernard  Golse  nos dice que el adolescente necesita verificar su integridad y su invulnerabilidad narcisista, a través de conductas desafiantes y de riesgo. Por eso, la constitución de grupos y de bandas de adolescentes, que tienen que ver con la idealización del jefe, o la identificación con el líder del grupo, contribuyen al sentimiento de existir  entre  los adolescentes,  por un desplazamiento de los padres poderosos e idealizados de la infancia.

 

A pesar de lo azaroso que puede ser ese trayecto ( drogas, alcohol, conductas delictivas), es posible que pueda ser una nueva oportunidad de revivir fases anteriores que habían podido- en su momento-, quedar marcadas por fallas o dificultades ambientales.

 

Los problemas inherentes a la crisis del adolescente  y  a  la  de  los  padres de esos adolescentes, son iguales aunque se presenten en forma muy diferente, a través del tiempo. Fueron ayer, lo son hoy  y  lo serán  mañana.

 

El mundo de hoy agrega dificultades a estos conflictos. Inmerso en una sociedad donde los cambios son vertiginosos y los valores están trastocados, donde siempre en algún lugar del mundo hay una guerra, donde cuenta la búsqueda del placer inmediato que a su vez está dificultado por los problemas económicos y por la falta de trabajo, el estudiante del que hablamos  se nos presenta desinteresado, falto de ideales, sin entusiasmos y, muchas veces, deprimido.

 

Con una imagen metafórica, Mercedes  Garbarino  dice que: “ el adolescente normal, como Noé, deberá transitar por su propio diluvio universal, fabricando su Arca con los elementos de su pasado infantil, con el deseo de llegar a tierra firme: la madurez.

…se encuentra expuesto a innumerables peligros, la desorganización yoica, la desestimación de identificaciones, los sentimientos de vacío y la intensidad  pulsional.

 

Ser, en otro espacio y en otro tiempo, que no es el cotidiano. El diluvio es el término de una edad y el comienzo de una nueva. Quizás este joven de hoy, en un sentido general, haya perdido la esperanza de que el término de su viaje sea anunciado por la paloma de la paz.

Concebimos al docente como una persona con una historia de vida personal y profesional, como un actor con una importante cuota de poder, situado en un contexto macrosocial  e  institucional definido. Desde la perspectiva de considerar al docente como actor protagonista esencial en el proceso de aprendizaje de sus alumnos suponemos que: de su acción en el aula, del vínculo que establezca con sus alumnos, del conocimiento que tenga de sus alumnos y sus necesidades, de su formación continua, de sus opciones técnicas eficientes, dependerán los resultados que sus alumnos obtengan.

 

Los planes y programas de estudio funcionan como un ordenador institucional, aspecto que dificulta la incorporación de la dimensión didáctica a la tarea educativa. Desde la perspectiva institucional, más ligada a la administración, el programa representa el conjunto de contenidos que deben ser abordados en un curso y que los docentes deben  mostrar a los alumnos como materia de aprendizaje. Por ello- en los hechos-, pasa a un segundo término la dimensión académica de la actividad educativa y el análisis del rol que pueden desarrollar docentes y estudiantes frente al programa.

Nuestro interés por la temática surge ante el número cada vez mayor de consultas psiquiátricas, psicológicas, psicopedagógicas y médicas que nos realizan sobre adolescentes que fracasan, en los últimos años de secundaria, sin que exista una razón aparente que pueda dar cuenta de dicho fracaso.

En la actualidad, las dificultades de aprendizaje de tipo primarias o específicas han sido abordadas, tratadas, discutidas e investigadas por múltiples técnicos, desde diversas disciplinas y en diferentes ámbitos mundiales.

La dificultad que presentan algunos alumnos ante el aprendizaje lleva a considerar diferentes aspectos que intervienen directamente en el rendimiento del alumno en la órbita de la institución educativa.

El adolescente se enfrenta al “estudio” con escepticismo, descreimiento y desmotivación; lo asume como una “obligación”. Tiene otros intereses, otras opciones que le dan placer y satisfacción, por lo que el “estudio” queda postergado.

Cuando aparece la dificultad ante el aprendizaje, la institución educativa y / o los padres buscan apoyo especializado para atenderla.
Nuestro interés no apunta hacia este tipo de dificultades, sino hacia aquellas dificultades con las que se encuentra el alumno frente a la situación de aprender.

Proponemos investigar las dificultades “ante el aprendizaje”. Destacamos que elegimos la expresión “ante el aprendizaje” porque le asignamos el significado de “frente a la situación de aprender”. Diferenciamos de la expresión “de aprendizaje” donde el déficit se instala en el alumno.

Nos preguntamos:

¿Por qué fracasan en el liceo aquellos alumnos que poseen un buen nivel intelectual, que no presentan dificultades instrumentales y que no denotan trastornos afectivos de entidad?
¿Cuáles son los factores desencadenantes que determinan la aparición de estas dificultades?
¿Qué factores intervienen en el proceso de aprendizaje?

Continúa