Educar para la alegría

Archive for enero 2013

No es sorpresa en ninguna familia, hoy, recibir una invitación para asistir a una reunión de padres.

Esta invitación es recibida con diferentes valores según la experiencia anterior de la familia. “Otra vez lo mismo” ” Por qué no lo mandan por escrito” “A esa hora estoy trabajando” “No voy nada” ” Qué bueno! tenemos reunión de padres!” son entre otros, comentarios que la investigación da cuenta a través de sus registros.

En general, los padres dicen saber qué se les va a decir antes de ir a la reunión, este indicador, señala que los contenidos de las reuniones de padres, en general, son los mismos. La escuela tiene la palabra y los temas más frecuentes son: lo que vamos a hacer, lo que hicimos, qué esperamos de los padres,qué esperamos de los hijos.

Es entonces que encontramos aquí, una oportunidad de generar espacios de acuerdos, de conocer los intereses , de llamar la atención, de asombrar con recursos que sean novedosos y que convoquen al interés. Innovar! Es necesario Innovar para que el interés de participar, de asistir, esté vivo en las familias.

Cómo hacerlo? Planificando el trabajo con padres- Elaborar una consulta que refiera a los días y horas que más les convienen para poder asistir a la escuela, consultarlos de qué forma les gustaría participar, cuáles son sus intereses, sus preocupaciones, si saben cómo ayudar a sus hijos en la tarea escolar, en fin, poner el foco en ellos y no en nosotros, considerarlos como fuente rica de información sobre nuestros alumnos, trabajar para tener aliados y no enemigos, negociar con ellos para que aprendan a negociar con nosotros y poner los límites claros en el qué, cómo, cuándo y para qué trabajar juntos.

Si el docente asume la importancia del trabajo con padres y su incidencia en los aprendizajes, estará dispuesto a incorporar estrategias de calidad como: planificación, ejecución y evaluación conjuntas. Potenciará los efectos del trabajo y será un mediador positivo entre la Escuela y la Sociedad.

Si nos ponemos de acuerdo en que es posible, cada uno, desde sus diferentes lugares, dará el primer paso para el cambio, y lo que es más, será referente del cambio para mejorar los niveles de aprendizaje de los alumnos.

 

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La escuela debe estar alerta a las demandas de la sociedad. Cuando el niño entra a la escuela, lo hace de la mano de la familia, portadora de valores, culturas e intereses de su contexto.

Es frecuente escuchar que los docentes se quejan de las actitudes de los padres en la escuela. La sociedad en su conjunto desvaloriza la figura del docente, lo destrata y considera como un ” empleado de 2a”. Los padres, actúan en consecuencia, avasallan el territorio escolar pretendiendo tener la razón en temas como el aprendizaje, la relación con el conocimiento, las dificultades sociales que pueden incidir en el desempeño de los hijos y la importancia de las mismas problemáticas familiares en la actitud del alumno en la escuela.

Al mismo tiempo, el docente debe reconocer, que el padre, la madre, son los únicos conocedores de la realidad de vida del niño, conocimiento sin el cual el docente no puede llevar adelante ningún proyecto educativo que parta del propio niño como sujeto de aprendizaje.

Parece obvio que ambas instituciones- Familia y Escuela- se necesitan, se complementan. Sin embargo, todo hace pensar que se visualizan como opuestas, como enfrentadas, como “enemigas”. De dónde surge ese sentimiento? De las mutuas inseguridades? de la falta de información referida a los roles de cada una? la falta de límites? la falta de reconocimiento de la identidad de cada una?

Podría ser un buen disparador para mejorar la calidad de la educación, poner sobre el debate estos temas con el fin de redefinir el rol de la familia en la escuela, reconociéndola como pieza fundamental porque en ella se inicitan todos los procesos de aprendizaje; desde el nacimiento, antes de ingresar a la institución educativa y durante toda la vida.

Los logros se podrían medir en términos de sana participación de la familia en la escuela, la construcción de vínculos positivos entre los actores de ambas instituciones y el respeto mutuo de los referentes de cada una.

 

 

 

Es frecuente escuchar diferentes propuestas que refieren a Escuelas para Padres.

Es posible hablar de padres en general como si fueran un grupo de iguales características, necesidades e intereses?

Es conveniente hablar de Escuela para padres en el sentido de escolarizarlos, disciplinarlo, decirles lo que está bien y lo que está mal?

Cada padre es único en su vínculo con cada hijo y en ese vínculo juegan un papel muy importante las historias personales, los deseos y fantasías que cada persona tiene con respecto a sus hijos. Sus contextos, situaciones particulares, problemáticas de vida, condicionan la relación que se establece con los hijos y todo ello se da en una coyuntura social, personal particular.

Prefiero hablar de acompañamiento para padres, con el fin de que puedan reconocerse como tales, con sus dificultades y habilidades particulares y para mantener la identidad del vínculo. Muchas veces son los propios hijos quienes ponen los límites a los padres, los que dicen que si o que no en determinadas situaciones. Tengamos en cuenta que los padres de hoy, el grupo compuesto por aquellos de más de 30 años, tuvieron padres formados en la época de la disciplina, el rigor, la sanción, los límites constantes, la imposición… Conviven con ellos, los padres jóvenes, adolescentes y aún niños. Es impensable concebir un trabajo que tenga las mismas características y que sea dirigido para todos.

Que  los padres se sienten muchas veces solos, es cierto. Que necesitan compartir sus dificultades con otros padres, también es así. Que muchas veces bajan los brazos porque no saben qué hacer o que para no tener problemas con los hijos tienen el sí facil- es otra realidad que vivimos diariamente.

También es cierto que las ayudas que se le ofrecen no son de su interés y que en muchos casos, aún siéndolo, no están a su alcance.

Qué hacer entonces? Propongo generar espacios de intercambio de padres de edad similares, para poder entenderlos, conocerlos y entonces sí, construir herramientas que los ayuden a defenderse en su rol.

Esos espacios pueden tratar todas las temáticas por ellos aportadas, con el fin de reflexionar y compartir las experiencias exitosas de otros padres.

Es conveniente también, repensar a los padres. De qué padres estamos hablando?, del padre que tiene a su cargo el cuidado de los hijos, de la madre? de una niña madre? de un adolescente padre que vive con sus propios padres? de los abuelos que ejercen el rol porque sus hijos los han dejado el cuidado de sus nietos? del padre que viven en comunidad? del padre biológico? del padre adoptivo? del hermano mayor que se hace cargo de sus hermanos?

Tal vez todo pueda empezar en revisar el rol del padre y su incidencia en la vida de los hijos…

Tal vez se deba estudiar la sociedad y el lugar que ocupa la institución familia y en el lugar de los padres…

 

El escenario es complejo