Educar para la alegría

Archive for diciembre 2012

 

 

La sociedad de hoy, reclama personas creativas, capaces de desempeñarse con eficiencia frente a los cambios que ella le impone.

 

Es muy importante estimular para la creatividad.

 

El niño es naturalmente creativo, lo demuestra en forma permanente en las resoluciones que busca mientras juega.

 

Por ese sendero es que proponemos continuar, por el sendero de la propia búsqueda y no por la repetición de modelos que pueden ser muy interesantes para los adultos, pero que para el niño no tiene sentido.

 

¿Qué tiene sentido para un niño?

Es probable que tenga sentido aquello que le preocupa, que le gusta, que necesita…

Lo cierto es que el adulto está a una gran distancia de saberlo con certeza.

Podemos conocerlo a través de sus producciones libres, de lenguaje, en el juego, en las actividades manuales y de expresión plástica, entre otros.

 

La obra del niño es única. Es el resultado del encuentro del niño con los materiales. Ese es el inicio de un proceso de contacto, exploración,  manipulación, experimentación, conocimiento y ejercitación que se da  a través de impresiones sensoriales .

 

El niño juega y descubre variadas texturas, distintos materiales, formas y colores.

 

Plasticina, esponjas, maderas, semillas, granos, telas, papeles, nylon, crayones, dry-pen , pinturas, papeles, cartones, nylon ,hilos, lanas, etc. van siendo utilizados por el niño .

 

La mano del niño se va entrenando y fortaleciendo con el uso de pinceles, punzones, tijeras, hisopos, sellos, cables; herramientas que irá incorporando para realizar sus trabajos.

 

El niño realiza su obra en diferentes lugares: en el piso, en las paredes  destinadas para ello, en mesas .

 

Es necesario asignar diariamente un lugar  a la Expresión Plástica:

–          porque le da placer

–          lo motiva

–          le interesa

–          responde a su curiosidad, a su necesidad de manipular

 

La Expresión Plástica es fuente de aprendizajes y de oportunidades para conocer más al niño y para que el niño conozca haciendo .

 

Es un medio muy útil para que :

–          descargue sus  tensiones emocionales

–           canalice sus necesidades afectivas

–           exprese sus estados de ánimo y sensibilidad.

–          Permite reconocer sus intereses y preferencias estéticas, sus destrezas motoras y detectar sus dificultades .

 

De la mancha al dibujo de una figura humana, de la casualidad a la intención, del trazo de la mano al del pincel, queda pautado un proceso personal de maduración y desarrollo que el ambiente puede favorecer, dándole oportunidades de “hacer” solo o con otros niños, pero “hacer”.

 

La producción del niño responde a una vivencia determinada, a un momento de su vida que está condicionado por sus intereses, emociones, particulares curiosidades, estados de ánimo, etc.

 

El niño estará siempre orgulloso de su obra y la exhibirá con alegría. Esa alegría se genera tanto durante el proceso de trabajo como en el resultado final, en todo caso es resultado de un esfuerzo y de una generosa entrega de su mundo interior.

 

Es conveniente observar la obra y reconocer en ella los elementos nuevos que van apareciendo. No interpretamos la obra, la valoramos para poder continuar estimulando los procesos.

 

Recordemos que la felicitación, la admiración, el reconocimiento, son herramientas muy eficientes para construir una personalidad segura, autoestima, deseo de repetir la experiencia.

 

Desde ese marco, proponemos:

 

Propuestas de expresión libre con variadas y renovadas técnicas y materiales.

Aprovechamiento de material de desecho.

Cuidado por lo estético sin tocar la obra del niño.

Preparación creativa de los materiales que ofrecemos a los niños.

Dejar “jugar” libremente con los materiales.

Máxima exigencia en el cumplimiento de procedimientos enseñados (estas son oportunidades de trabajar los hábitos personales y sociales).

Ejercitar la mano con diferentes propuestas que le den fuerza motriz.

Observar y corregir el uso de las diferentes herramientas que le ofrezcamos.

Utilizar diferentes soportes para que el niño trabaje.

Trabajar en diferentes espacios, no sólo en el aula o en el taller.

 

La obra del niño debe salir de él. Esa es la dirección que debemos asegurar para que tenga valor. Jamás tocar ni retocar…siempre valorar sus logros.

 

1. Asegurar un espacio o lugar de la casa una mesa y silla cómoda.               Evite que utilice la cama para estudiar.

2. Acordar un horario para estudiar. Preferiblemente el mismo todos los días .

3. Fijar un tiempo de estudio y verificar si lo puede cumplir o no.  Cuando haya pasado ese tiempo, haga preguntas sobre el contenido estudiado, si lo domina: felicítelo.

Si no lo domina, preguntar si le resulta difícil y por qué.

Ofrecer ayuda. Si no la acepta. No insistir. Proponerle un descanso y sugerir otra técnica de estudio.

4. Evitar entrar en conflicto o discusión con el niño (a) por no haber cumplido con la meta y, más aún, evite recurrir a castigos.

5. Observar. Si a la media hora (30 minutos) de haber empezado a estudiar pierde la concentración, puede darle un descanso, no más de 30 minutos y luego retomar el estudio.

6. Considerar que los periodos de estudio en el hogar deben sumar como máximo 1 hora.

7. Recordar que el niño (a) también debe jugar, es conveniente que sea  después de haber cumplido con sus estudios o tareas.

8. El niño puede realizar la tarea sin su ayuda. Si la reclama, puede ser que necesita de su compañía.

 

 

Las transformaciones de la sociedad van modificando las estructuras internas de la institución educativa al reclamar  respuestas a las necesidades que van surgiendo. Es necesario, entonces, construir un “modelo pedagógico”con bases actualizadas.

 

Es oportuno considerar que la familia – como estructura social primaria – no queda al margen de esos cambios.

 

La evidencia científica muestra los importantes procesos mentales que ocurren en el cerebro infantil durante los primeros meses de vida. Estos procesos  tienen el valor de experiencias educativas. Todo indica que el ambiente que rodea al niño es fundamental para promover u obstaculizar su desarrollo.

 

Los niños no se entrenan a sí mismos espontáneamente : Federico Froebel (1838) ya valoraba la necesidad de complementar la educación que la familia hacía en el hogar con sus hijos.

 

En “La educación del Hombre” expresaba: “Conviene que desde su más tierna edad, la criatura, aún en su lecho o en su cuna, no sea jamás abandonada durante mucho tiempo a sí misma, sin objeto ofrecido a su actividad”…”Si no se aplican todos los cuidados al desarrollo del hombre en los primeros grados  de su vida, dificúltase  para más tarde la marcha de la educación”.

 

Es necesario reconocer el derecho a la educación que tiene el niño(desde su nacimiento) y  trabajar con la familia es fundamental ya que en ella se instalan las bases del comportamiento, valores y habilidades de los niños.

 

Desconocer o desvalorizar la importancia de la familia es un  riesgo  para la eficiencia  de toda acción educativa. Es necesario reconocer su importancia y trabajar con la familia sobre bases de respeto, coherencia y complementariedad.

 

La institución educativa ha trabajado con la familia y ha ido evolucionando  en búsqueda constante de encontrar estrategias para atender las demandas de las nuevas realidades  y situaciones sociales específicas.

 

Para diseñar una nueva pedagogía para nuestros niños, no sólo cabe tener presente los aportes de la investigación sobre sus posibilidades de crecimiento, desarrollo y aprendizaje, sino el contexto en el que se desenvuelve, tanto en función a sus limitaciones como, en especial, en cuanto a las oportunidades que ofrece.

 

Es necesario interactuar con la familia para conocer los contextos de la vida, costumbres y valores, a la vez de informar sobre el trabajo y procedimientos a seguir en la atención del niño para que en el intercambio se logre sensibilizar a los padres de la importancia de su rol.

 

La sociedad actual lleva a la separación  de la familia. Las necesidades materiales, económicas, aspiraciones personales, dificultades laborales, el desplazamiento de la mujer a ocupar lugares fuera del hogar, la obligan a delegar su función exclusiva de ser

madre .

 

La familia, núcleo básico de la sociedad, es una escuela de valores en la que todos sus integrantes se educan.  Es en la familia donde se crean vínculos afectivos, es el espacio para la intimidad. Influye como ámbito ideal donde a través de la convivencia se aprende . Concebimos que el Jardín de Infantes “abrace” a la familia con compromiso sostenido para darle seguridad y confianza a la vez de asegurar que viva a sus hijos positivamente, con alegría.

 

Se constata una inquietud medular en las familias de hoy:  incertidumbre en la educación de los hijos fruto de la perplejidad de los padres ante valores que cambian y son  cuestionados  sin cesar.

 

Cada familia tiene su estilo de vida, sus intereses y necesidades. Todas ellas convergen en la institución educativa ;el escenario es diverso y en esa diversidad radica la complejidad de la atención. La institución debe asegurar a todos la misma atención, respetar las diferencias de los padres, valorar sus costumbres y tradiciones y explicitar los objetivos del trabajo pedagógico.

 

Son evidentes las fuertes transformaciones que se ha experimentado, lo que lleva a considerar que niños y padres presentan características diferentes a los modelos conocidos. Los padres son el espejo donde se reflejan los hijos.

 

Para lograr una provechosa cooperación con la familia es necesario inspirar confianza con una propuesta interesante que responda a las expectativas de cada una, a la vez de informar sobre las necesidades que serán atendidas para favorecer el desarrollo íntegro y  creciente del niño.

 

Este trabajo presenta una serie de dificultades porque las expectativas de los padres no siempre son coincidentes entre sí o con la propuesta de la institución. Es importante conocer y comprender esas dificultades para asegurar a todos los actores un marco de seguridad y establecer algunas estrategias para la acción.

 

La escuela no es, ni es deseable que sea, la prolongación de la familia.

Tampoco es el sustituto de la familia, sino un eficaz colaborador en la tarea de acompañar, guiar y promover acciones saludables en el proceso educativo iniciado en el hogar.

 

Es conveniente planificar la participación de los padres  en la institución  y evaluar regularmente las estrategias seleccionadas y trabajar para definir claramente los roles de la familia y la institución educativa.

 

Si somos capaces de generar cambios efectivos, estaremos desarrollando transformaciones importantes para el siglo XXI ya que la mejor inversión de amor, inteligencia y recursos que puede hacer la Humanidad está en sus nuevas generaciones en especial, en sus primeros años de vida.

 

 

 

 

La familia entra a la escuela de la mano del niño. Es necesario trabajar con ella ,para acompañarla y orientarla desde las primeras edades en que el niño ingresa a la institución educativa,  ya que en ella se instalan las bases del comportamiento, valores y habilidades de los niños. Desconocer o desvalorizar la importancia de la familia es un  riesgo  para la eficiencia  de toda acción educativa. Es necesario reconocer su importancia y trabajar con ella sobre bases de respeto, coherencia y complementariedad.

 

Conocer el contexto en el que se desenvuelve el niño permite comprenderlo para poder actuar con eficiencia y establecer un vínculo positivo entre la escuela y el medio. Es necesario interactuar con la familia para conocer las costumbres y valores, a la vez de informar sobre el trabajo y procedimientos a seguir en la atención del niño para que en el intercambio se logre sensibilizar a los padres de la importancia de su rol.

 

La sociedad actual lleva a la separación  de la familia. Las necesidades materiales, económicas, aspiraciones personales, dificultades laborales, el desplazamiento de la mujer a ocupar lugares fuera del hogar, la obligan a delegar su función exclusiva de ser

madre .

 

La familia, núcleo básico de la sociedad, es una escuela de valores en la que todos sus integrantes se educan.  Es en la familia donde se crean vínculos afectivos, es el espacio para la intimidad. Influye como ámbito ideal donde a través de la convivencia se aprende . Concebimos que el Jardín de Infantes “abrace” a la familia con compromiso sostenido para darle seguridad y confianza a la vez de asegurar que viva a sus hijos positivamente, con alegría.

 

Cada familia tiene su estilo de vida, sus intereses y necesidades. Todas ellas convergen en la institución educativa ;el escenario es diverso y en esa diversidad radica la complejidad de la atención. La institución debe asegurar a todos la misma atención, respetar las diferencias de los padres, valorar sus costumbres y tradiciones y explicitar los objetivos del trabajo pedagógico.

 

Son evidentes las fuertes transformaciones que se ha experimentado, lo que lleva a considerar que niños y padres presentan características diferentes a los modelos conocidos. Los padres son el espejo donde se reflejan los hijos.

 

Para lograr una provechosa cooperación con la familia es necesario inspirar confianza con una propuesta interesante que responda a las expectativas de cada una, a la vez de informar sobre las necesidades que serán atendidas para favorecer el desarrollo íntegro y  creciente del niño.

 

Este trabajo presenta una serie de dificultades porque las expectativas de los padres no siempre son coincidentes entre sí o con la propuesta de la institución. Es importante conocer y comprender esas dificultades para asegurar a todos los actores un marco de seguridad y establecer algunas estrategias para la acción.

 

Los padres, a su vez, pasan a exigir cada vez más a la propia escuela. El prolongado tiempo de trabajo determina la ausencia de uno o ambos padres en el hogar. Se ven obligados a delegar la atención de sus hijos a otras personas o instituciones. Viven esta exigencia con dolor, en muchos casos, como lo que “deber ser” en otros y paulatinamente se van alejando también de sus obligaciones para con sus hijos.

 

Cuanto más pequeño es el niño es mayor la asistencia de la familia a las convocatorias del docente; cuanto más avanza el niño en su crecimiento se verifica que aumenta la ausencia de los padres a las convocatorias de la institución educativa.

 

Podemos apreciar cada vez más que los docentes reciben reclamos y exigencias de los padres, más allá de las que tradicionalmente consideraban. Día a día presionan para delegar tareas que les son exclusivas y demandar atenciones particulares que ellos no pueden brindar, tales como la formación de hábitos, de valores, el cuidado de la higiene, la alimentación , la salud, las pautas disciplinarias, la organización del niño, la atención fuera de los horarios establecidos; en fin, se podría extender  la lista en este sentido.

 

Los padres opinan y cuestionan las decisiones pedagógicas que les compete a los profesionales. Invaden el terreno pedagógico desvalorizando la figura y el trabajo de los docentes, haciendo cada vez más difícil para el docente su atención.

 

La escuela  es eficaz colaboradora en la tarea de acompañar, guiar y promover acciones saludables en el proceso educativo iniciado en el hogar.

 

Por ese motivo resulta imprescindible que los límites estén claramente señalados. Los docentes podrán valorar los puntos de coherencia y diferencias en relación a la propuesta educativa.

 

Es conveniente planificar la participación de los padres  en la institución  y evaluar regularmente las estrategias seleccionadas y trabajar para definir claramente los roles de la familia y la institución educativa.

 

Toda forma de comunicación que se establezca entre la familia y la institución educativa debe estar fundamentada en el respeto mutuo, en la cordialidad y en la aceptación de unos y otros.

 

Si somos capaces de generar cambios efectivos, estaremos desarrollando transformaciones importantes para el siglo XXI ya que la mejor inversión de amor, inteligencia y recursos que puede hacer la Humanidad está en sus nuevas generaciones en especial, en sus primeros años de vida.

 

Ser padre no es un momento, ni un día ni años…ser padre es “toda la vida”.

 

No es tarea fácil, tampoco hay recetas que sirvan para que resulte mejor, lo cierto es que hoy, la sociedad en su conjunto hace reclamos a las familias e imprime exigencias que son difíciles de resolver cuando tienen hijos.

 

Hoy la madre ocupa un papel activo en la sociedad, está obligada a delegar la atención de los hijos en otras personas o instituciones, para resolver su cuidado.

 

Los abuelos, figuras de sostén, ayuda y compañía en otros tiempos, hoy han extendido sus ciclos laborales y se encuentran en plena actividad.

 

En ese escenario, aparece la institución educativa como opción para la formación  y la educación de las personas.

 

Cuando el niño ingresa al colegio, la familia ingresa con él, puede expresar sus anhelos, necesidades, preocupaciones, en general esperan contención tener confianza y que su hijo “ pase feliz en la escuela”.

 

La familia hace una opción de acuerdo a sus propios valores, intereses, aspiraciones para sus hijos. Generalmente les interesa que aprendan inglés, informática, que tengan deportes y que sus hijos puedan realizar aprendizajes útiles para su desempeño posterior, ya sea académico o laboral.

 

Ser padre es entonces decidir por “lo que se entiende mejor para su hijo”.

 

Los amigos, las relaciones sociales para unos, los valores, el conocimiento personal para otros, la proximidad geográfica, la competencia como valor o anti-valor, el respeto por la persona del hijo y el reconocimiento de sus ritmos y competencias, el nivel académico, la disciplina, la organización, jornada simple o doble jornada, laica o con orientación religiosa, en fin, el escenario es diverso.

 

Por eso más que conocer la escuela, es interesante saber qué queremos como padres y conocer al hijo, sus necesidades gustos y preferencias, hábitos, habilidades, carencias.

 

Lo que tenemos que tener presente es que el niño se llama “hoy”,“ahora” y que cada vivencia es para toda la vida. De ahí, la importancia de “sentirse bien”, porque es un sentimiento positivo, de armonía, que permite crecer, crear, desarrollarse, ser y ser con los demás, hacer y hacer con los demás.

 

Ser padre es sentirse bien porque sus hijos se sienten bien.

 Los niños piden que se les cuente un cuento.

Sus expresiones de asombro, atención, alegría, enojo, tristeza  dan cuenta de cómo lo están comprendiendo y “viviendo”.

 

A veces hacen comentarios o preguntas, otras, acompañan en silencio el relato de sus mayores.

 

Escuchar el cuento le permite descargar sus propias tensiones, emociones, miedos, conflictos personales, familiares, con amigos. El cuento los fortalece.

 

Los cuentos deben formar parte del universo del niño. De un modo sencillo y con tramas lineales, plantean conflictos del hombre, la familia, la sociedad : los miedos,

la pobreza, el dolor, la soledad, la fealdad , la vejez…

 

Los cuentos tienen un final feliz, la transformación del problema en la satisfacción del sentimiento.

 

En el Jardín de Infantes, en la Escuela, se propone realizar una actividad conversación, de dibujo, pintura, juego dramatizado de los personajes, que le permiten liberar las emociones que haya despertado el cuento.

 

El cuento lo acompaña en su búsqueda de sentirse bien, de ser feliz.

 

El cuerpo es un objeto de aprendizaje y una herramienta de expresión y conocimiento.

El movimiento favorece el desarrollo corporal, responde a una necesidad vital y da placer.

 

La etapa preescolar es por excelencia la etapa del movimiento, exploración de los espacios, dominio de diferentes materiales, desarrollo de las habilidades motoras.

La Educación Física, favorece el conocimiento del propio cuerpo, sus habilidades y limitaciones, a la vez de permitir detectar oportunamente alguna dificultad específica.

 

En esta etapa, de niños de 1 a 6 años, la Educación Física y el Juego se dan la mano, tanto en las actividades individuales como grupales.

 

Las propuestas de juego son esperadas y aceptadas por los niños que aprenden jugando y se divierten disfrutando de las oportunidades que brinda.

 

Los diferentes materiales que puede utilizarse, abren puertas a la imaginación, a la expresión corporal, al desarrollo de destrezas particulares que involucran tanto la motricidad fina como la motricidad gruesa.

 

El espacio de gimnasia, permite utilizar variados materiales entre los cuales se puede considerar aquellos de descarte que se pueden reutilizar o reciclar.

 

Si las propuestas son con músicas que tengan mucho ritmo, el niño acompañará naturalmente el ritmo que esté escuchando.

 

Esta lista de materiales puede ser un disparador para que cada uno encuentre muchos más:

 

–          Botellas para rodar como ellas

–          Cajas grandes para entrar y salir

–          Latas de todos los tamaños para saltar y caminar alrededor

-Parados en fila, con las piernas abiertas,  pasarlas al compañero que tiene atrás

—-y al revés – empezar desde el último para que la lata llegue a las manos del primero.

–          Elásticos para estirar y acortar – alejarse y separarse

Cada uno estira el suyo

–          Restos de tela – desparramados en el piso para pisar sobre ellos con pasos largos y cortitos

–  ubicarlos en fila o ronda para rodearlos con amigos

–          Sombreros – para caminar y cambiarlos de cabezas

Ubicarlos en el piso y agacharse hasta ubicar adentro la cabeza

Lanzarlos para que pasen por un aro

Hacerlos volar y recogerlos antes que caigan

–          Palos de escoba – Caminar con amigos tomados de cada extremo

Ponerlos en el piso y saltarlos

Mandar rodando al amigo que está enfrente

Parado con una mano apoyada arriba del palo, girar  alrededor

del palo

Papeles de diario –  abiertos en el piso: caminar alrededor y cuando para la

música quedar parados encima

4 niños toman cada punta y giran para un lado y para otro

sin que se rompa

 

 

Un niño se acuesta sobre un papel en el piso y trata de  arrugarlo

con pies y piernas

Un niño sentado en el piso, arruga el papel moviendo los

dedos de los pies.

Dos niños sostienen con la espalda un papel sin que se les

caiga

 

Bandejas de cartón – caminar con ellas en la cabeza

Moverlas como espejos

Transportar objetos  en la bandeja:  en la cabeza caminando

– en la espalda – gateando

– en las piernas – “caminando” con la cola

– sentado sobre la bandeja – desplazarse por el piso