Educar para la alegría

Fracasos escolares que no son por “ dificultades de aprendizaje”.

Posted on: 2 noviembre, 2012


 

Reflexiones sobre la investigación realizada en la Clínica Prego sobre

“Dificultades ante el aprendizaje”

Autores: Dr. Luis E.Prego, Psc,Vida Maberino de Prego,Psicopedagoga Martha Sacchi,Psc.Graciela Montano,Psc.Virginia Brignoni, Dr.Claudio Castro, Mag. Zózima González

Nuestro interés por la temática surge por el número cada vez  mayor de consultas que son realizadas a  distintos especialistas, en relación con adolescentes que fracasan en los últimos años de Secundaria.

¿Por qué fracasan en el liceo aquellos alumnos que poseen un buen nivel intelectual, que no presentan dificultades instrumentales y que no denotan trastornos afectivos de entidad?

¿Cuáles  son los factores desencadenantes que determinan la aparición de estas dificultades?

El análisis de datos de nuestra investigación  confirma  que hay alumnos que sin motivo aparente fracasan en sus estudios y permite enunciar  algunos factores desencadenantes que coadyuvan en su fracaso en la Enseñanza Media.

El escenario es complejo y en él  focalizamos el estudio en los padres, los docentes y los alumnos.

Soledad, desmotivación, vínculos inadecuados, presiones ,incertidumbre , falta de mensajes claros en cuanto a qué espera la sociedad de cada uno de ellos,  inadecuación de la oferta educativa  alejada de los contextos históricos-sociales-culturales-económicos de cada lugar, son entre otros factores que inciden en el desempeño de los alumnos en Secundaria.

Los padres, en la mayoría de los casos, se sienten desbordados por las exigencias laborales y presionados por el temor a perder sus fuentes de ingresos. Están muy poco tiempo con sus hijos. Dan mensajes pesimistas y desesperanzados del valor del estudio para el trabajo y exigen a sus hijos que rindan, que se destaquen, para que tengan el porvenir seguro que ellos no tienen.

Los docentes están desbordados y presionados  por el multiempleo, la necesidad de asegurar su fuente laboral, la responsabilidad de atender numerosos grupos de alumnos en diferentes lugares, presionados por los cuestionamientos de los adolescentes, las autoridades y los padres, por tener que cumplir con  programas de acuerdo a un calendario escolar determinado, por tener que actualizarse en su formación profesional por  una formación docente que debe revisarse constantemente.

Los alumnos sienten la falta de acompañamiento de padres y docentes para resolver  dificultades ante el aprender; se sienten presionados por su propio temor al fracaso frente a  exigencias  que los desbordan, necesitan establecer un vínculo personalizado con sus docentes, ser reconocidos, ser llamados por el nombre, ser escuchados.

Son inquietos, revoltosos, inventan juegos que molestan a las personas mayores.

 

No temen al ocio, les acontece como ímpetu de su alegría, su curiosidad, su

 

disposición a jugar.

 

En la institución educativa se sienten desmotivados  para aprender  contenidos obsoletos o poco interesantes, alejados de sus necesidades e intereses.

Temen dar su opinión frente a algunos docentes que esperan que “repitan” lo que ellos les “enseñaron”.

Reciben mensajes poco claros de la familia,  de la institución educativa , de la sociedad en su conjunto. No saben qué se espera de ellos, ni saben qué desean ellos mismos.

La desconfianza, la inseguridad se apodera de sus acciones y en muchos casos quedan paralizados, prefieren no participar-

Los docentes- y también los padres- dan mensajes contradictorios a los alumnos o a sus hijos, como reflejo de su propia perplejidad e incertidumbre frente a esta sociedad que no ofrece seguridades ni  posibilidades  de proyectarse en el futuro.

Esta nueva realidad , de constante producción del conocimiento, de cambios acelerados, de transformaciones profundas ,de cambios vertiginosos. El saber es cada vez más inabarcable,  la inmediatez y el consumismo adquieren relevancia,  la incertidumbre con respecto al devenir laboral se impone de forma notoria; incrementa en el adolescente los aspectos de depresión,  confusión y angustia propios de la edad,  dificultándole entonces  esta tarea y haciendo que se refugie en un “ no saber” protector.

Los alumnos destacan la importancia que tiene para ellos el vínculo con el docente a la hora de aprender, también valoran el “humor” en las clases.

El deseo, la motivación están  dirigidos a la recreación, al afecto, al juego, al movimiento, la fantasía.

Para que un joven aprenda es necesario que lo desee, pero nada ni nadie puede obligar a alguien a desear. Aprender  implica un deseo y un proyecto, implica que el individuo se sienta dueño de su individualidad  y creador de su identidad.

¿Por qué no utilizar metodologías innovadoras que aseguren procesos positivos y motivadores en la búsqueda del conocimiento?

¿Por qué no reconocer el valor del afecto como marco para la convivencia y la

construcción del conocimiento?

 

¿Por qué no mirar al alumno que tengo en frente y reconocerlo como principio y fin de las acciones pedagógicas que aseguren el logro de los objetivos en la formación de personas?

¿Por qué no rescatar el juego y la recreación en las aulas?

Durante la infancia, el niño responde dócilmente a esta expectativa de los padres o maestros,   pero tarde o temprano  – y  la adolescencia es un buen momento-  necesitará cuestionarse sobre su propio deseo.

Numerosos casos de  fracaso liceal  pueden ser pensados como un rechazo a crecer e ingresar en el mundo adulto, y en consecuencia un rechazo a enfrentarse con la propia finitud.

Este  es el tiempo de la elección vocacional, de pensarse en el futuro desempeñando una actividad. Elegir una orientación en la vida , una carrera, es poder desearla, pero también es poder asumirse dueño de un deseo y de un proyecto.

En ese marco confuso e inestable, sin referentes ni sostén más que en la mayoría de los casos encuentra en sus pares, el adolescente se ve enfrentado a la tarea de tener que pensar sobre su vocación, se pregunta ¿quién soy?,  ¿qué quiero hacer?,  ¿quién quiero ser? Y es en las respuestas que se da o no se da que vemos el proyecto fracasado de la institución educativa que busca formar “marionetas perfectas”.

 

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