Educar para la alegría

Archive for abril 2012

La lectura.

Los niños están ávidos de libros bien pensados, inteligentes y desafiantes. Disfrutan de

sus colores, ilustraciones y contenidos. Libros que puedan llevar consigo. Los libros son compañeros silenciosos que pueden llevar consigo, de un lado al otro y leerlos en cualquier momento y lugar.

 

Las primeras experiencias tienen mucha importancia para conformar el imaginario personal  lo que permite decir , que una temprana y placentera aproximación al libro   tendrá efectos positivos y duraderos. Los libros pueden estar en las manos de los niños mucho antes de que sean lectores autónomos.

 

Los padres nos preguntan: ¿Cómo se estimula para la lectura?

 

Es necesario reconocer que todas las acciones referidas a consolidar comportamientos lectores deben concebirse a largo plazo. Si bien cada niño tiene sus necesidades particulares y  también sus condiciones  ambientales, hay situaciones que son favorecedoras y estimulantes en general :

 

* Tener libros y lectores a su alrededor. Los primeros lectores se forman en las familias, cuando hay libros y lectores a su alrededor, se forman desde que nacen según sea el vínculo que la familia  tenga con los  libros. Nada puede reemplazar a una primera relación amistosa, cuerpo a cuerpo, con la letra impresa materializada en un libro.

 

* “Sus propios libros”, su propia pequeña biblioteca iniciada desde el primer año de vida,  brinda la posibilidad  de conocer, antes de saber leer, el placer de la lectura. Los libros se tocan, se huelen, se miran,  escuchan. 

* El afecto, un ambiente acogedor, escuchar  historias  que surgen mágicamente de las letras de un libro. Narraciones y lecturas de  cuentos  hechas  por voces de personas familiares y queridas.

 

* Repetir la misma historia , aunque el adulto y el niño la sepan de memoria. La fascinación de la repetición muestra que la escritura fija las palabras de tal manera que no se desorganizan ni se confunden.  El ritual de leer  se ejecuta, una y otra vez, con el implacable rigor de la sucesión de las letras, los párrafos y las páginas.

 

Tal vez estas sugerencias no garanticen un lector consecuente a lo largo de la vida, pero  el libro estará  ubicado  junto con los más preciados recuerdos de la época en que todo es descubrimiento y asombro.

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Hábitos saludables.

 

La alimentación en los primeros años.

 

“Comer” es una actividad muy importante y de gran trascendencia educativa en la primera etapa de la vida.

 

*Por ser la alimentación una necesidad básica y en consecuencia, de interés vital para los niños;

 

*Porque desde el nacimiento es  una de las necesidades más sentidas por el niño. Le produce sensaciones extremas de infelicidad cuando tiene hambre y de felicidad cuando la satisface.

 

* La ingestión de alimentos va acompañada de una gran variedad y riqueza de sensaciones externas e internas: gusto, olfato, auditivas, visuales, estéticas, táctiles afectivas.

 

* Comer es una necesidad que una vez satisfecha da placer, bienestar.

 

* Los momentos de las comidas , pueden ser  de los más placenteros para los niños ya sea en su casa como en la escuela.

 

* Comer es un acto de relación social.

  • Los niños establecen una      relación especial con las personas que los cuidan y alimentan.
  • Forma los hábitos para toda      la vida.
  • El ambiente, las actitudes      y las relaciones que establece el adulto con el  niño, durante el momento de las comidas,      influyen e inciden directamente en su predisposición para comer y en caso      negativo, pueden incluso llegar a interferir en su alimentación correcta.

 

* La hora de comer es una situación privilegiada para el desarrollo de las capacidades del niño, para el aprendizaje y para la construcción y fortalecimiento de lazos afectivos con personas, adultas e iguales con las que la comparte.

Ser padre no es un momento, ni un día ni años…ser padre es “toda la vida”.

 

No es tarea facil, tampoco hay recetas que sirvan para que resulte mejor, lo cierto es que hoy, la sociedad en su conjunto hace reclamos a las familias e imprime exigencias que son difíciles de resolver cuando tienen hijos.

 

Hoy la madre ocupa un papel activo en la sociedad, está obligada a delegar la atención de los hijos en otras personas o instituciones, para resolver su cuidado.

 

Los abuelos, figuras de sostén, ayuda y compañía en otros tiempos, hoy han extendido sus ciclos laborales y se encuentran en plena actividad.

 

En ese escenario, aparece la institución educativa como opción para la formación  y la educación de las personas. Cuando el niño ingresa al colegio, la familia ingresa con él,

puede expresar sus anhelos, necesidades, preocupaciones, en general esperan contención

tener confianza y que su hijo “ pase feliz en la escuela”.

 

La familia hace una opción de acuerdo a sus propios valores, intereses, aspiraciones para sus hijos. Generalmente les interesa que aprendan inglés, informática, que tengan deportes y que sus hijos puedan realizar aprendizajes útiles para su desempeño posterior, ya sea académico o laboral.

 

Ser padre es entonces decidir por “lo que se entiende mejor para su hijo”.

 

Los amigos, las relaciones sociales para unos, los valores, el conocimiento personal para otros, la proximidad geográfica, la competencia como valor o anti-valor, el respeto por la persona del hijo y el reconocimiento de sus ritmos y competencias, el nivel académico, la disciplina, la organización, jornada simple o doble jornada, laica o con orientación religiosa, en fin, el escenario es diverso.

 

Por eso más que conocer la escuela, es interesante saber qué queremos como padres y conocer al hijo, sus necesidades gustos y preferencias, hábitos, habilidades, carencias.

 

Lo que tenemos que tener presente es que el niño se llama “hoy” ,“ahora” y que cada vivencia es para toda la vida. De ahí, la importancia de “sentirse bien”,porque es un sentimiento positivo, de armonía, que permite crecer, crear, desarrollarse, ser y ser con los demás, hacer y hacer con los demás.

 

Ser padre es sentirse bien porque sus hijos se sienten bien.

 

 

Se habla mucho de los jóvenes, sus dificultades y necesidades.

Se escucha poco a los jóvenes para conocer de fuente directa cómo piensan, qué sienten. 

Me importa saber cómo nos ven  a quienes de una forma u otra somos sus modelos y estamos con ellos con una misión: la de educarlos.

 

Estas respuestas se han ido elaborando durante muchos años de conversar con los jóvenes, de escucharlos, observarlos y estar con ellos y estudio permanente de los aportes psicológicos  y sociológicos.

 

Las preguntas son sencillas y su valor está en quien las responde.

¿Qué esperan?¿Qué necesitan?¿Cómo les gustaría?

 

Esperan que un profesor de clases interesantes, entretenidas. Que sea un buen docente, que sepa enseñar y que tenga sentido del humor.

 

Les gustaría hablar por ellos y no que los hagan repetir lo que los docentes quieren escuchar.

 

Saben que para aprender no siempre se sigue el camino más fácil.

 

Prefieren aquella materia trabajada con afecto y pasión.

 

Estudian cuando al “profe” no le pueden fallar.

 

Cuando algo les interesa, lo siguen hasta el final.

 

Se sienten bien cuando los llaman por el nombre.

 

El condimento para la clase que “está de más “: la complicidad y el interés.

 

Rechazan que no los llamen por el nombre y que en la mayoría de las clases les den la espalda.

 

No aceptan la imposición desde la autoridad.

 

Tienen su propio tiempo. Están muy preocupados por sus propios cambios personales.

Justo tienen que estudiar cuando cumplen sus 12 ó 13 ó15 años.

Les preocupa más su viaje a ….. que el escrito del viernes.

 

 

Se habla mucho de los jóvenes, sus dificultades y necesidades.

Se escucha poco a los jóvenes para conocer de fuente directa cómo piensan, qué sienten. 

Me importa saber cómo nos ven  a quienes de una forma u otra somos sus modelos y estamos con ellos con una misión: la de educarlos.

 

Estas respuestas se han ido elaborando durante muchos años de conversar con los jóvenes, de escucharlos, observarlos y estar con ellos y estudio permanente de los aportes psicológicos  y sociológicos.

 

Las preguntas son sencillas y su valor está en quien las responde.

¿Qué esperan?¿Qué necesitan?¿Cómo les gustaría?

 

Esperan que un profesor de clases interesantes, entretenidas. Que sea un buen docente, que sepa enseñar y que tenga sentido del humor.

 

Les gustaría hablar por ellos y no que los hagan repetir lo que los docentes quieren escuchar.

 

Saben que para aprender no siempre se sigue el camino más fácil.

 

Prefieren aquella materia trabajada con afecto y pasión.

 

Estudian cuando al “profe” no le pueden fallar.

 

Cuando algo les interesa, lo siguen hasta el final.

 

Se sienten bien cuando los llaman por el nombre.

 

El condimento para la clase que “está de más “: la complicidad y el interés.

 

Rechazan que no los llamen por el nombre y que en la mayoría de las clases les den la espalda.

 

No aceptan la imposición desde la autoridad.

 

Tienen su propio tiempo. Están muy preocupados por sus propios cambios personales.

Justo tienen que estudiar cuando cumplen sus 12 ó 13 ó15 años.

Les preocupa más su viaje a ….. que el escrito del viernes.

 

 

Se habla mucho de los jóvenes, sus dificultades y necesidades.

Se escucha poco a los jóvenes para conocer de fuente directa cómo piensan, qué sienten. 

Me importa saber cómo nos ven  a quienes de una forma u otra somos sus modelos y estamos con ellos con una misión: la de educarlos.

 

Estas respuestas se han ido elaborando durante muchos años de conversar con los jóvenes, de escucharlos, observarlos y estar con ellos y estudio permanente de los aportes psicológicos  y sociológicos.

 

Las preguntas son sencillas y su valor está en quien las responde.

¿Qué esperan?¿Qué necesitan?¿Cómo les gustaría?

 

Esperan que un profesor de clases interesantes, entretenidas. Que sea un buen docente, que sepa enseñar y que tenga sentido del humor.

 

Les gustaría hablar por ellos y no que los hagan repetir lo que los docentes quieren escuchar.

 

Saben que para aprender no siempre se sigue el camino más fácil.

 

Prefieren aquella materia trabajada con afecto y pasión.

 

Estudian cuando al “profe” no le pueden fallar.

 

Cuando algo les interesa, lo siguen hasta el final.

 

Se sienten bien cuando los llaman por el nombre.

 

El condimento para la clase que “está de más “: la complicidad y el interés.

 

Rechazan que no los llamen por el nombre y que en la mayoría de las clases les den la espalda.

 

No aceptan la imposición desde la autoridad.

 

Tienen su propio tiempo. Están muy preocupados por sus propios cambios personales.

Justo tienen que estudiar cuando cumplen sus 12 ó 13 ó15 años.

Les preocupa más su viaje a ….. que el escrito del viernes.

 

 

Se habla mucho de los jóvenes, sus dificultades y necesidades.

Se escucha poco a los jóvenes para conocer de fuente directa cómo piensan, qué sienten. 

Me importa saber cómo nos ven  a quienes de una forma u otra somos sus modelos y estamos con ellos con una misión: la de educarlos.

 

Estas respuestas se han ido elaborando durante muchos años de conversar con los jóvenes, de escucharlos, observarlos y estar con ellos y estudio permanente de los aportes psicológicos  y sociológicos.

 

Las preguntas son sencillas y su valor está en quien las responde.

¿Qué esperan?¿Qué necesitan?¿Cómo les gustaría?

 

Esperan que un profesor de clases interesantes, entretenidas. Que sea un buen docente, que sepa enseñar y que tenga sentido del humor.

 

Les gustaría hablar por ellos y no que los hagan repetir lo que los docentes quieren escuchar.

 

Saben que para aprender no siempre se sigue el camino más fácil.

 

Prefieren aquella materia trabajada con afecto y pasión.

 

Estudian cuando al “profe” no le pueden fallar.

 

Cuando algo les interesa, lo siguen hasta el final.

 

Se sienten bien cuando los llaman por el nombre.

 

El condimento para la clase que “está de más “: la complicidad y el interés.

 

Rechazan que no los llamen por el nombre y que en la mayoría de las clases les den la espalda.

 

No aceptan la imposición desde la autoridad.

 

Tienen su propio tiempo. Están muy preocupados por sus propios cambios personales.

Justo tienen que estudiar cuando cumplen sus 12 ó 13 ó15 años.

Les preocupa más su viaje a ….. que el escrito del viernes.