Educar para la alegría

Las entrevistas (2)

Posted on: 24 febrero, 2012


El análisis institucional define a la institución como todo lugar de producción y reproducción de las relaciones sociales.

La familia como universalidad, sólo se manifiesta en cada familia en particular. Al modelo de la familia como entidad abstracta, se le opone una familia particular, atravesada por sus contradicciones propias.

De esta manera, la familia Pérez o González no es “la familia” ya que la particularidad niega a la universalidad.

Por otra parte, la sociedad no es un simple agregado de individuos atomizados: requiere de cierto grado de organización – que adquiere en lo que algunos autores llaman momento de la singularidad.

Cabe destacar que permanecer en el nivel de la universalidad es no trascender el nivel del discurso. Quedarse en la particularidad es dejarse atrapar por el empirismo.

Es importante un análisis de la manera en que los discursos inciden y se materializan en prácticas concretas, caracterizadas por los distintos grados de organización creados por los grupos sociales o impuestos y recreados por ellos.

El análisis institucional pone en el centro de la intervención al conflicto

La institución está matizada por las prácticas específicas que los individuos realizan en su actuar cotidiano. Cada sujeto está inserto simultáneamente en un sinnúmero de instituciones que le crean una historia personal singular. Es esa historia la que determinará la manera en que se inserta en las instituciones y la manera en que él incidirá en la construcción de la institución. Existe una interrelación  individuo-institución-sociedad que no es la subordinación de ninguno al otro.

Toda institución tiene objetivos y metas que le dan su razón de ser. En la medida en que los individuos se identifican con los fines de la institución aceptándolos como válidos, en esa medida la institución existe y se reproduce. Sin embargo, en cuanto cada individuo imprime en su relación con la institución su historia personal y su vinculación con otras instituciones, esta reproducción siempre será algo diferente y, por lo tanto, siempre será creación-producción de algo nuevo. Es porque hay producción – creación que surge el conflicto.

Las instituciones atraviesan la totalidad social, entrecruzándose y sin excluirse mutuamente.

La institución justifica su existencia por ciertos fines y metas con los que pretende identificar a sus miembros.

Se trata de dilucidar las relaciones de poder , verticales y horizontales y la naturaleza de los conflictos que se incuban allí. La intervención atañe a la totalidad de la institución y pretende llegar a niveles profundos de la estructura psiquíca de los individuos, a través de la cual éstos se insertan en el proceso institucional.

El campo de intervención no puede ser otro que el de la particularidad y/o la singularidad.

Las instituciones son lugares de “lucha”, pues están atravesadas por todas las contradicciones sociales. En las instituciones “se articulan, se hablan, las formas que adoptan las determinaciones de las relaciones sociales.

En todo proceso de comunicación, entre emisor y receptor, hay un sinnúmero de elementos discordantes “ruido” que impiden que el mensaje emitido sea igual al recibido. El ruido es consustancial a la producción de lo social y de este modo debe constituir un registro del análisis institucional.

Partimos del supuesto de que no existe una comunicación “perfecta”, porque ésta es un proceso social mediado por el lugar que determinará la inserción del emisor y del receptor con cierto tipo de  prácticas y, por lo tanto, su participación o no en el código usado por el polo opuesto.

Es necesario analizar las mediaciones que atraviesan la relación individuo-sociedad. Ni el individuo es una sociedad en pequeño, ni la sociedad un agregado de individuos. Cada individuo con su historia personal se inserta en diversas instituciones que lo definen y que él también determina.

Ahora bien, en la medida en que su inserción  en estas instituciones adopta formas organizacionales específicas y singulares, tampoco se trata de una mera proyección  subjetiva y aislada. Las lucha por hegemonía se manifiesta – en el interior de la institución – como la lucha de lo instituyente contra lo instituído.

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