Educar para la alegría

La familia y el lenguaje de los niños.

Posted on: 24 abril, 2011


Existen grandes similitudes en los materiales de la memoria trabajados y una  continuidad vital entre los años de la infancia poblados de sentidos exacerbados, desbordados de vínculos intensos con la naturaleza vegetal y animal, de acunamientos con cantos y palabras de verdaderas nodrizas y las manifestaciones más elevadas del espíritu humano alcanzadas.  

Posee fuerte significación el que hombres considerados de gran talento creador, en momentos de esplendor de sus vidas, vuelvan al territorio de la infancia  para entender su presente.

La Doctora Dora Pastoriza expresa: “Estamos en una época en la que hay que salvar la capacidad imaginativa del ser humano, que es lo que le salva el alma. No hay pobreza que impida tener lo que no tiene, y buscar lo que quiere tener.”

Paulo Freire  afirma que la lectura del mundo precede a la lectura de la palabra.

“Fui alfabetizado en el suelo de la quinta de mi casa, a la sombra de los mangos, con palabras de mi mundo y no del mundo mayor de mis padres. El suelo fue mi pizarrón ; las ramitas fueron mi lápiz. Es por eso que al llegar a la escuela ya estaba alfabetizado .

“La vuelta a la infancia distante, buscando la comprensión de mi acto de “leer” el mundo particular en el que vivía, me es absolutamente significativa…. “ .Me veo entonces en la casa en que nací , rodeada de árboles, algunos de ellos como si fueran gente; a su sombra jugaba.

Aquel mundo se me daba como el mundo de mi actividad perceptiva y por eso mismo como el mundo de mis primeras lecturas.

 Los “textos”, las “palabras”, las “letras”  de aquel contexto se encarnaban en el canto de los pájaros, … en la danza de las copas de los árboles sopladas por fuertes vientos… Los textos, las palabras, las letras se encarnaban también en el silbo del viento, en las nubes del cielo, en sus colores, en sus movimientos, en el color del follaje, en el aroma de las flores, en la densidad de los árboles, en la cáscara de las frutas ….”

 Un juguete marcó la infancia del poeta granadino Federico García Lorca. Pequeño teatro de títeres con el que jugaba a crear sus primeras obras que fueron celebradas por la familia.

 “ Mi infancia es aprender letras y música con mi madre. Toda mi infancia es pueblo , pastores, campos, cielo, soledad….”

“Las emociones de la  infancia están en mí. Los recuerdos, hasta los de mi más alejada infancia son, en mí, un apasionado tiempo presente … Siendo niño viví en pleno ambiente de naturaleza. Como todos los niños adjudicaba a cada cosa, mueble, objeto, árbol, piedra, su personalidad. Conversaba con ellos y los amaba.

Lorca señalaba vínculos entre la percepción de los niños y el deslumbramiento del acto creador: Hay que mirar con ojos de niño y pedir la luna. Hay que pedir la luna y pensar que nos la pueden poner en las manos”.

 El escritor mexicano Octavio Paz, en oportunidad de recibir en Estocolmo el premio Nobel de Literatura otorgado por la Academia de Suecia dice :

Se confunden mis recuerdos más antiguos y confusos, con el primer llanto, con el primer miedo. Como todos los niños construí puentes imaginarios y afectivos que me unían al mundo y a los otros. Vivía en un pueblo de las afueras de México, en una vieja casa ruinosa con un jardín selvático. Y una gran habitación llena de libros. Primeros juegos, primeros aprendizajes […] El jardín se transformó en el centro del mundo y la biblioteca en caverna encantada […]  El mundo era ilimitado y, no obstante, siempre al alcance de la mano.

El aprendizaje de la intimidad y la pertenencia, la apropiación de un espacio real como espacio  personal, se reiteran  en las experiencias de vida relatadas. 

Si se quiere preparar a los niños en forma adecuada para los aprendizajes de la vida, la familia debe recuperar su voz, que se expresa en abrazos, caricias, besos, ternura hacia los hijos.

Hay que recuperar la voz de la familia porque los medios de comunicación, principalmente la televisión, la ha debilitado; prácticamente la tiene acorralada, porque ante la ausencia de los padres se han reducido las posibilidades de compartir los espacios, los tiempos, los rituales cotidianos.

 Debe aparecer, entonces, el rescate de la oralidad en la familia que, en términos corrientes, significa que los padres descubran los temas y situaciones que provoquen las conversaciones con los hijos, que se rescate las tertulias alrededor del alimento, que los intereses familiares nuevamente estén interrelacionados, que se recree el “calor del hogar”.

Este esfuerzo de recuperar la voz hay que alentarlo desde la escuela, estableciendo puentes de intercomunicación entre la escuela y la familia: será un “volver” al niño a la familia.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: